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Del impreso al digital vía Instagram

Pocos son los aficionados a la relojería, y menos aún los amantes de Rolex, que no han oído hablar de Guido Mondani, el genovés que labró su fama en el mundo relojero gracias a las monografías que ha publicado en su editorial desde que escribió su primer libro sobre esa firma en 1992.

Rolex personalizado especialmente para la boda de Giorgia.

Esto lo convirtió en el rey de los libros de relojes, pero ¿cómo ha respondido la compañía italiana a la revolución digital? Aquí entra en juego su hija Giorgia Mondani, toda una personalidad del Instagram relojero. “Cuando era pequeña veía a mi padre comprar relojes, ordenar su colección y hablar con otros coleccionistas. Ha sido mi entorno desde que nací”.

Giorgia combina el medio digital sin descuidar el legado impreso de su padre.

Ese vínculo lo perdió en durante la adolescencia y lo recuperó acabada la universidad. “Descubrí que me apasionaban los relojes igual que a mi padre. Trabajé un año en Antiquorum y supe que aquello era donde quería estar”. Reconoce su interés por continuar el negocio de su padre, incluida la publicación de libros: ella misma es autora de varias publicaciones, la primera de ellas (Rolex Gold and Platinum) editada en 2016 en tirada de 200 ejemplares para todo el mundo.

Ostentado tres grandes: un Rolex GMT Ref. 126711, un GMT Ref. 126710 y un Daytona Ref. 116500.

“Aunque sabía que no abandonaría los libros, tenía claro que teníamos que expandir el negocio al campo digital y creamos Mondani Web, dedicada al asesoramiento y gestión en dicho entorno”. Aquí entra de lleno su actividad en las redes. “Abrí mi Instagram en 2012 sin saber nada”.

El salto desde entonces ha sido tremendo: su cuenta supera ya los 181 mil seguidores. Aunque lo más sorprendente es la hiperexposición de la ‘factoría’ Mondani en la red: más de 40 cuentas en Instagram y Facebook llevan el nombre de la editorial y son gestionadas por la familia. “Es una estrategia de la empresa. Cada cuenta tiene un cometido concreto y va dirigida a un segmento específico”.

El amor por su hija y la pasión por los relojes son lazos profundos entre Giorgia y su esposo.

Giorgia reconoce el impacto que tienen las redes en su trabajo y cómo se diferencia de la actividad editorial. “Cuando escribes un libro estás haciendo una obra permanente e inalterable. La gente los usa para tomar decisiones de compra o venta de relojes de gran valor.

«Es un trabajo de mucha responsabilidad. Las redes son algo más espontáneo. Es más divertido, pero también más peligroso porque tienes que cuidar tu reputación. Tienes que ir con pies de plomo para evitar dar información falsa”. Aunque, si algo ha demostrado, es que su mundo no se acaba en los relojes.

Giorgia en Londres con un Nautilus Ref. 5711 de Patek Philippe y un Rolex Daytona Ref. 116508.

“La cuenta lleva mi nombre y en ella reflejo cómo soy. Presento los relojes en mi entorno, pero intento contenerme. El 95% de mis seguidores son coleccionistas y aficionados; no quiero bombardearlos con fotos de mi familia y mis amigos. De todos modos, creo que es un bonito modo de enseñarles que detrás de la cuenta hay alguien real”.

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