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Digital de origen: IWC celebra 150 años de excelencia relojera

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Digital de origen: IWC celebra 150 años de excelencia relojera
1874. Savonette con Calibre Jones

Estilo de movimiento industrial americano de platina 3/4, pero con refinados acabados suizos.

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1940. Big Pilot de Referencia

Mil unidades de este gran reloj de observación se crearon para las Fuerzas Armadas Alemanas.

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1954. El código portugués

En los años 30, dos comerciantes portugueses encargaron un reloj de precisión con medidas grandes.

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1956. El profesional Ingenieur

Debut del primer calibre automático con sistema Pellaton y caja antimagnética interna.

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1967. Un diver elegante

Estreno del Aquatimer sumergible a 200 m con bisel giratorio interno. La imagen también cuenta en los Pro.

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1984. Portofino es una actitud

Estética escueta de 'pocket', muy elegante con la luna y los segundos enfrentados. Nacía otro clásico.

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1985. Da Vinci a perpetuidad

Kurt Klaus ideó el primer calendario perpetuo operado desde la corona con os cuatro dígitos del año.

En F. A. Jones, his life, legacy and watches, el libro con el que David Seyffer, Thomas König y Alan Myers alumbran los agitados orígenes de IWC, queda clara una cosa: que el primer proyecto para manufacturar relojes suizos en 1868 con el sistema americano fue complicado. Y eso que en Schaffhausen se daban las condiciones idóneas con el río Rin para impulsar una turbina y las montañas para el sosiego de los relojeros. Un entorno similar al que tenía la American Waltham Watch Company en Boston, donde Florentine Ariosto Jones (Rommey, New Hampshire, 1841-1916) trabajó y alumbró sus sueños intercontinentales a la edad de 27 años.

La industrialización con la separación de labores y el uso de componentes  intercambiables no era una exclusividad del nuevo mundo. Frédéric Japy ya producía 20 mil movimientos de base en 1780 en Suiza con procesos automatizados y el helvético Pierre Frédéric Ingold fue un pionero de los relojes industrializados en Inglaterra en la década de 1840 y su sistema productivo estuvo vigente medio siglo en Estados Unidos cuando se mudó a América en 1845. El reto del atrevido F.A. Jones era lograr calidad cronométrica y bellos movimientos a bajo costo en relojes de bolsillo, para venderlos en una nación que salía de una guerra civil y que aceleraba su desarrollo como potencia.

Savonnette Pocket Pallweber. En 1884, IWC compró los derechos de su reloj digital al austriaco Josef Pallweber. Un ‘concept’ del siglo XIX con caja de plata y carátula lacada en estratos que fue un éxito de ventas.

En las inscripciones de los primeros calibres F.A. Jones, reconocibles por su platina 3/4 para poder esconder componentes más pequeños y fáciles de fabricar y la distintiva ‘Flecha F.A. Jones’ para regular el volante, quedaba grabada toda la burocracia de los tiempos para una incipiente multinacional relojera registrada en Nueva York con fábrica en Schaffhausen: Rommey, New York, Elson’s Patent, J. H. Johnston, H, R, C, E, B, D… Una nomenclatura a prueba de expertos que refleja la preocupación por los primeros certificados de origen y las garantías de calidad para un producto pionero de la industrialización. Basta saber que los H y E eran los de mejor calidad.

Jones, hijo de zapatero y visitante de la Exposición Universal de París en 1867 en su travesía de Boston a Suiza, hizo lo indecible para poder fabricar con poco capital 10 mil relojes al año destinados exclusivamente al mercado americano en una Suiza recelosa de cualquier invasión extranjera. El joven emprendedor no pudo alcanzar la rentabilidad por el rápido aumento de la producción, el incremento de los salarios y las tasas de importación, y se vio obligado a volver a Estados Unidos en diciembre de 1875. Nunca regresó al sector relojero.

Tributo a Pallweber Edición ‘150 Years’. Con un nuevo calibre 94200 de manufactura, IWC recupera su único clásico sin reeditar. Caja de oro rojo de 45 mm y carátula lacada, como el original. Un must para 2018.

Los accionistas de IWC dejaron al cargo a Frederick Francis Seeland y en 1880 Johannes Rauschenbach-Vogel se hizo cargo de la manufactura al ser adquirida por su familia. Empezó la expansión internacional. En 1884 se adquiere al relojero de Salzburgo, Josef Pallweber, la patente de un sistema innovador para mostrar la hora y los minutos por dígitos. El reloj se convierte en el primer best-seller de la firma con 20 mil unidades vendidas en seis años y en todo un ícono histórico.

En 1905, a la muerte de Rauschenbach-Schenk hijo, su yerno Jakob Homberger asume la dirección del negocio con éxito en tiempos convulsos. En 1936, inspirado por sus dos hijos aficionados a la aviación, Hans Ernst y Rudolf, iwc presenta el primer reloj de aviador de la casa, un dispositivo enorme de 55 mm con zona de lectura negra, visibles indicaciones luminiscentes y calibre 83 con escape antimagnético. De este modelo se vendieron en 1940 mil unidades a la Fuerza Aérea Alemana.

Los primeros talleres de IWC, donde se empezó a (literalmente) construir una leyenda.

Homberger era todo un visionario. En 1939 presentó el primer Portugieser por encargo de dos comerciantes portugueses para los oficiales lusos cuyas exigencias requerían un reloj de gran tamaño (41.5 mm) y con prestaciones de precisión que solventaba perfectamente el calibre 74 de los relojes de bolsillo de la casa. La minutería ferrocarril, las horas arábigas y las manecillas lanceoladas avanzaban un ícono eterno a prueba de generaciones. Homberger tuvo también la astucia de incorporar a Albert Pellaton en 1944 como director técnico de la firma. Pellaton trajo el desarrollo del primer movimiento automático independiente (el Calibre 85), que se lanzó al mercado con el primer modelo Ingenieur antimagnético en 1955. Pero el Calibre 85 incorporaba otro de los rasgos técnicos distintivos del futuro de la firma. Su rotor cargaba energía al muelle real en ambas direcciones por el ingenioso sistema de cuerda Pellaton.

Ahora el Portugieser estrena  un calendario perpetuo con tourbillon en la edición ‘150 Years’. Con nuevo cal. 51950.

El legado industrial y la estética funcional de los orígenes seguían presentes en cada nueva creación sin doblegarse a las tendencias del momento. En 1955 murió Homberger y su hijo Hans Ernst asumió la dirección del negocio familiar. En 1967, en plena carrera por la conquista de los océanos, se presentó el Aquatimer, un sumergible de 200 metros que, a diferencia de sus competidores, ponía el bisel giratorio por debajo del cristal para ofrecer su desempeño con estilo; todo un precursor del gesto anímico sport-elegant de los años 70.

IWC se vio seriamente afectada por la revolución del cuarzo en 1978 a pesar de haber participado en el desarrollo del Beta 21, el primer movimiento de cuarzo helvético. Incluso el modelo Da Vinci hexagonal de oro (otro gesto premonitorio de los poliedros en la relojería futura) fue pionero en estrenar el Beta 21. La fábrica alemana de instrumentos VDO Adolf Schindling AG adquirió IWC y contrató al joven estudiante de ingeniería Günter Blümlein. Una de las primeras acciones del recién llegado, que creía en el regreso de los relojes mecánicos, fue apoyar al relojero Kurt Klaus a desarrollar un nuevo calendario perpetuo programado para más de 500 años y cuyas indicaciones se ajustaban desde la corona. Con estos avances vio la luz en 1985 el cronógrafo Da Vinci Calendario Perpetuo.

Las 500 unidades del Da Vinci Automático en acero incorporan nuevo movimiento con pequeño segundero.

Blümlein, a pesar de su pronta muerte a los 58 años, dejó un amplio legado atrás. Presentó el primer Grande Complication de la casa en 1990 y en 1993 Il Destriero Scafusia, el reloj de pulsera más complicado del mundo en su día para celebrar el 125 aniversario de IWC. Antes, en los años 80, ya evidenció su olfato para la vanguardia con el primer reloj con brazalete y caja de titanio, el Cronógrafo de Titanio Porsche Design Ref. IW3700, y el primer Da Vinci con caja de cerámica negra. Tras la desaparición de Blümlein, en el año 2000 el Grupo Richemont compró la firma y designó a Georges Kern director general dos años después. Kern transformó IWC en un referente del lujo contemporáneo y redimensionó todos los estandartes históricos. Uno de sus aciertos fue dotar a los relojes de un espíritu asociado al romanticismo y a los valores imperecederos con responsabilidad social y el respeto al medio ambiente. Su segundo de a bordo en esto fue Christoph Grainger-Herr, el nuevo CEO desde principios de 2017.

El Portugieser Tourbillon Fuerza Constante ‘150 Years’ combina un tourbillon con una fase de Luna perpetua. Es de platino y limitado a 15 unidades.

La colección 150 Years sigue el camino trazado: 27 modelos de las líneas establecidas como Portugieser, Da Vinci, Pilot, Big Pilot o Portofino en un total de 18 mil 855 unidades de edición limitada. La gran sorpresa es, por primera vez, el modelo Pallweber en versión de pulso. El Fuerza Constante Tourbillon ahora se incorpora al Portugieser y llegan evoluciones de nuevos calibres. La característica común es la esfera blanca o azul estampada con hasta 12 capas de laca inspiradas en la estética de los Pallweber de bolsillo.

Da Vinci Automático Fase de la Luna 36 nos recuerda que el modelo fue un pionero para mujer en los años 80.
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