Máquina en perfección

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Carlos Alonso / Editor

Acelerar de cero a cien en segundos es una actitud más que contemporánea. Inmediato es rápido, rápido es eficiente si se hace con pasión, eficiente es lo que impulsa el progreso, y progreso es lo que nos hace avanzar como seres... que amamos la relojería. Nos hicimos este tipo de reflexión antes de aportar un toque decididamente veloz a este ejemplar de primavera. Más bien fue un ejercicio para demostrarnos que los autos, los pilotos, la F1 y el Carrera de TAG Heuer permean nuestras vidas de forma casi inconsciente. En esta tesitura el reportaje que le dedicamos a la relación histórica entre tiempo y auto es de lectura obligada antes de profundizar más en los otros contenidos post-SIHH y pre-Baselworld. Cómo, si no, entender que IWC, el mejor exponente del romanticismo tecno-friendly hasta ahora, se enfunde sorprendentemente el overall de la máxima competencia sobre ruedas en su ‘reingenierizada’ personalidad. O que Chopard L.U.C Engine One H horizontalice su modelo más motorizado sin dejar de ser clásico. O que Audemars Piguet vista con algo tan de asfalto como el titanio y la cerámica a su Royal Oak Offshore de máxima cilindrada. Hasta bien visto, es un acto veloz que Stanislas de Quercize, el nuevo CEO de Cartier, nos diga que hará cambios para que todo siga igual, y que Uwe Ellinghaus, el último hombre gris (de materia gris) de Montblanc, busque aportar un giro más joven a la marca sin perder esa seriedad de la estrella blanca sobre resina oscura. Hasta Antonio Calce, el patrón de Corum, demuestra ser un conductor avezado hacia su destino final cuando se calza las sandalias para perderse en el Amazonas peruano en busca de calidez humana, música, color, pisco y puros que le reconcilien con la vida. En un detallado cuaderno de campo hemos resumido las claves que harán de este 2013 un año de alto octanaje con un mensaje cada vez más centrado en lo emocional que en lo material. Y eso, querido lector, sólo ocurre cuando la máquina se acerca aceleradamente a la perfección, a la meta.

40 | TR | PRIMAVERA13


Los humores de la técnica

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Votos: 3.2 (38 votos)

Carlos Alonso / Editor

Es un hecho que el fin del mundo no ocurrirá el 21 de diciembre. Lo ha asegurado el gobierno de Estados Unidos y el sector relojero suizo en pleno. ¡Uff, qué alivio! Porque estará de acuerdo conmigo que si no confiamos en dos instituciones tan experimentadas en saber sobreponerse a los tiempos entonces mejor ¡sayonara! Los ingenieros de A. Lange & Söhne –cosa seria– tienen a mano el único ejemplar accesible al público de los tres manuscritos existentes del Códice Maya en la Biblioteca Universitaria Estatal de Dresden. Dicen que no hubieran lanzado en 2012 el Lange 1 Tourbillon Calendario Perpetuo de no estar seguros que será útil un ciclo más de 400 años. Una vez todos tranquilos hemos cocinado para este ejemplar fronterizo algunas de las contradicciones que estimulan la imaginación de los fabricantes de horas. Por ejemplo, Vincent Perriard, un talante incorregible siempre maquinando maldades, vuelve a agitar la filosofía relojera (un digno continuador de Rousseau) con esa síntesis de arte, ciencia y diseño que es el HYT H1. Qué mejor para cerrar el ciclo planetario que un renovado matrimonio entre fluidos y técnica, como en las clepsidras del origen de los tiempos. Toda una reflexión neoapocalíptica merece la manufactura del siglo XXI que Rolex ha estrenado en Bienne. Aquí los robots hacen ‘in house’ el trabajo mecanizado y los humanos, todavía, con criterio el intelectual. No me extrañaría que pronto los primeros terminaran haciendo todo con habilidad. Y si la marca líder del mercado reproduce el tic-tac en MP3, ¿cuánto tiempo podrá el resto seguir aferrado a las 33 rpm? También el Excalibur Quatuor resulta perfecto para estos momentos de tránsito (también interno en Roger Dubuis). El intrincado platillo volante es un pasatiempo intelectual de cuatro corazones que se gestó en la era del más-siempre-es-mejor de Carlos Dias y ahora afilado el propósito de Georges Kern y Jean-Marc Pontrue de recuperar el orgullo creador de este laboratorio cientopor- ciento Sello de Ginebra. Así de caprichosos están los humores de la técnica este diciembre. No cabe duda que los mayas tenían algo de

razón. 38 | TR | INVIERNO 12


Espacio de convivencia

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Votos: 3.4 (19 votos)

Carlos Alonso / Editor

Llevar lejos la simplicidad es la obsesión de todo buen creador y Eric Giroud (la mirada en el diseño más brillante de la relojería actual) y David Candaux (ex Jaeger-LeCoultre) han ejecutado con el Ivresse de Badollet la pieza más explícita para definir las fronteras porosas que convergen en 2012 y que corren el riesgo de pasar desapercibidas. El Ivresse es meritorio porque arriesga en romper las rigideces que el regreso de lo tradicional ha puesto en la imaginación de los creadores. Nos viene a decir que se puede ser neoclásico sin dejar de ser propositivo y para ello nada como recuperar el aliento de la vanguardia de los año 20 con un reloj ‘banana’ (cintrée lo llamaría Cartier cuando habla de su Tank). El Ivresse hace su mejor esfuerzo por romper la monotonía del regreso de tanta pieza vintage enlatada y lo demuestra al curvar también el movimiento con tourbillon de puente ‘infinito’ (el punto de locura que hay en toda obra de Giroud) oculto en su interior. La arquitectura arqueada de los engranajes ceñida como una joya al brazo es todo un manifiesto de valentía conceptual en plena euforia por ensalzar sin cuestionamientos el arte de museo sin más. ¡Bravo, muchachos! Y hablando de museos nos preguntamos por qué Rolex no dedica uno propio para recuperar (por si acaso lo hacemos nosotros en Sagas) la historia de los hombres que han forjado el mito de la corona. Podrá ver que la vida de Hans Wilsdorf bien pudiera haber sido una novela anglohelvética de Dickens. Siempre he sospechado que el concepto de la hermeticidad Oyster fue la respuesta protectora inconsciente que un joven huérfano buscaba trasladar al testigo de sus horas. Pronto tendremos que dedicar un artículo a analizar el paralelismo que Rolex y Omega (ver las aportaciones históricas de ésta en el especial que le dedicamos) han mantenido en la mayoría de los territorios –no sólo James Bond– que han definido la relojería del siglo XX y XXI. Y no se pierda la escenificación que hemos producido de los CEOs del Club SIAR 2012. Qué mejor prueba de que es el mejor espacio de convivencia.

OTOÑO 12


Rico en Proteínas

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Carlos Alonso / Editor

N os ha quedado un número verdaderamente rico en proteínas, como la relojería que defiende el gran maestro Dominique Loiseau, una de las mentes más lúcidas del gremio al que encontramos con motivo de su alianza con Girard-Perregaux. “La relojería de hoy es emoción o no es”, dice un Loiseau que ha estado una década apartado de la escena para terminar su magnífico 1f4. Él fue a la creación de los años 80 con el Gran Complicación 1735 para Blancpain lo que Lennon y McCartney fueron a unos musicales años 60 en transformación, a pesar de que a los de Liverpool les gustaban los clásicos como Patek Philippe. Cuando vea el paseo que dimos con François-Henry Bennahmias, el nuevo CEO ad Interim de Audemars Piguet, por Nueva York entenderá que fue de lo más elocuente para entender de qué estarán hechos los sueños en Le Brassus a partir de ahora. Seguro que no de inmovilismo y zozobras existenciales. Bulgari vuelve a los grandes festejos romanos ahora que habita en la estructura LVMH, y estuvimos también presentes. Su Octo básico es un delirio de síntesis entre lo arquitectónico y la simpleza moderna. Y como comprobamos con las últimas criaturas de Cartier (ID Two), TAG Heuer (Mikrotourbillons) o Christophe Claret (Westminster), los forjadores de mundos paralelos están de regreso. En el caso de Cartier con un reloj que palpita en una caja al vacío, el de TAG Heuer por ser el primer bitourbillon que impulsa un cronógrafo y Mr. Claret porque regresa a la sonería de cuatro martillos que le encumbró, pero con aires más reposados. El viaje al universo de De Bethune nos ha dejado más que buen sabor de boca. Hemos descubierto la siguiente física de la regulación que es la resonancia acústica. Estos chicos van por la libre y se agradece. Y la relojería nórdica con calidad Swiss Made nos viene de la mano de Linde Werdelin, una firma que no tiene ningún reparo en modular lo mecánico con lo digital si es en provecho de la practicidad con resultado muy sexy. Es una de las firmas que debutan este año en el SIAR 2012. La mesa está servida.

PRETEMPORADA-OCTUBRE 12


Correr riesgos

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Votos: 3.5 (26 votos)

Carlos Alonso / Editor

Guy Sémon, el hombre de las ideas en TAG Heuer, al que el CEO, Jean Christophe Babin, le da manga ancha para inventar conceptos por el éxito con el Mikrograph, Mikrotimer y ahora el Mikrogirder, corre riesgos. Desde el pasado año asumió incertidumbres al desarrollar un doble tourbillon en secreto para demostrar que un buen cronógrafo con la estructura dual que hace palpitar a sus últimos desarrollos es posible también con un tourbillon (Babin dijo en 2010 que TAG nunca haría un tourbillon). Lo presentan en junio y es el primero que anima la regulación de un crono. Vincent Perriard, un hombre que no entiende la relojería sin riesgos (hablaremos en septiembre del fluido luminiscente de su HYT H1), ha decidido implicarse en un proyecto inédito y arriesgar su carrera a una idea loca después de su paso fulminante por Concord y Technomarine. Pero Perriard cree que el éxito está del lado de las ideas. MB&F es consciente de que el mayor activo de un pequeño editor de relojes son las creaciones fuera de protocolo, y Maximilian Büsser revelará su nuevo lanzamiento al mundo este octubre desde Latinoamérica en el SIAR. Gracias, Max, por correr riesgo con nosotros cuando pudieras haberlo hecho en Singapur. James Cameron baja al suelo del océano con un Rolex Deepsea Challenge (la palabra lo dice todo) para cerciorarse de que las cavernas acuáticas son como él las imaginó en The Abyss y está poniendo su vida en riesgo... y Rolex su prestigio. Walter von Känel, el veterano oficial de mando de Longines, pone en riesgo una firma de 180 años cuando decide no apostar los mil millones de francos de facturación actuales con su marca ¿joven? con productos muy conservadores. Y Audemars Piguet asume valientes incertidumbres al regresar a sus raíces con el Royal Oak del 40 aniversario y permite que su socio Richard Mille se lucre del potencial inventivo de AP Renaud & Papi en el año más creativo de esta firma. Tanto talento no puede estar equivocado corriendo riesgos en un año de incertidumbres...

VERANO 12


Watch’s going on

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Carlos Alonso / Editor

Al gran Nicolas G. Hayek sólo le falló una predicción en su tres décadas como el hombre más poderoso de la industria. “Esta crisis”, decía en 2009, “se llevará por delante a tanta marca oportunista”. A dos años de su muerte, lo que se llevaría sería sus manos a la cabeza al ver cómo el análisis no sólo no fue certero sino que la relojería vive hoy una excitación progresiva. Tal vez se experimenta menos (espectáculo) que en la última década pero se inventa mejor. Nos quedamos con la noticia de la fe permanente en el progreso y de lo oportuno que cuatro de cada diez relojes suizos (el dato es de Ricardo Guadalupe, CEO de Hublot) se vendan hoy en el mundo a clientes chinos, con manifiesta inclinación por los clásicos. Así, mientras las marcas rescatan del sótano las creaciones que hicieron época para alimentar una voracidad en busca del tiempo perdido, los recursos se destinan a reforzar la capacidad productiva. Después de China, Brasil y Rusia, India asoma en el recibidor como el futuro invitado a la fiesta, y Rolex, Vacheron Constantin, Audemars Piguet, Chopard, Panerai, Omega, Hublot, Grupo Swatch, Grupo Richemont, Grupo LVMH... construyen aprisa nuevas plantas para sostener el incremento de ventas en las dos cifras. Pero tras bastidores nadie debe olvidar que las ideas siguen haciendo la diferencia. TAG Heuer con su Mikrogirder alcanza la estratosfera de fraccionar el segundo a la 5/10,000 de segundo con un regulador-viga oscilatorio que prescinde del tradicional balance inventado por Christiaan Huygens hace tres siglos. Breguet perfecciona el magnetismo como elemento regulador en el Classique Chronométrie 7727 y estas dos instituciones, junto a Audemars Piguet, Chopard, Zenith, DeBethune, ahondan en la erudición de la alta frecuencia en la era del silicio. En los materiales, la cerámica gana terreno gracias a que IWC y Panerai la han adoptado esta temporada como soporte de base para sus productos más fotogénicos y aunque la vanguardia en este terreno la sigue teniendo Rado (Comadur) en lo que a propuesta de colores se refiere (el verdadero reto con este material), Hublot sorprende con su Magic Gold, el primer oro cerámico de 18 k producido en casa, y el Titane, cerámica con titanio, el otro gran material contemporáneo. En 2012, IWC con su Pilot’s Top Gun Miramar y Zenith con el legítimo Pilot Montre d’Aéronef Type 20 desatan la fiebre por la aviación romántica que muchas marcas secundan. Mientras que Hublot, Jaeger-LeCoultre, IWC y de forma más atenuada Audemars Piguet siguen predicando el marketing total. La fiesta continúa.  

PRIMAVERA 2012


Philosophia

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Votos: 5 (1 vote)

Carlos Alonso / Editor

Repaso este número próximo a cerrar el año y caigo en la cuenta
de que, a la relojería, como a Napoleón, le quedan pocas fronteras por cruzar. Como el emperador, o ataca (récords de altitud con Felix Baumgartner y Zenith, o profundidad con el X Fathoms de Blancpain...) o defiende (los viejos valores en los que se redime el
refundado Sello de Ginebra). Pero queda claro que encuentra insoportable las situaciones intermedias. Los guardianes del tiempo, al igual que Steve Jobs, han regresado de ese paréntesis brumoso que fue 2010 para demostrar que siguen hambrientos, que siguen locos, la frase que resume el pensamiento del fundador de Apple. Por ejemplo, elijamos tres piezas de este número: el IWC Siderale Scafu- sia, el MB&F LM1 y el Parmigiani recreado de un pocket histórico de la colección Sandoz. Tres monumentos, cada cual más desconcertante, que albergan abismos tan dispares como la enrevesada estructura del cosmos, un viaje al pasado para imaginar un reloj conceptual en 1911 o un guardatiempo oval de 1800 como referencia sustentable hoy. Puro y magnífico eclecticismo selectivo para dar la espalda al sensacionalismo de hace unos años. Otra cosa es que, como dice Pierre Jacques, CEO de De Bethune, “un reloj puede ser extraordinario y no encontrar comprador”. ¡Quién dijo que la genialidad es democrática!
Como testigo privilegiado tengo que decirle que he gozado enormemente 2011, un año en el que los matices entre impostura y verdad se han hecho más eviden- tes a la par que la creación en mayúsculas va ganando en expresividad. Como la fisonomía de esta revista. Le explicamos por qué Mónaco puede ser una fuente inagotable de inspiración, pero también por qué Beijing es el escenario perfecto para recrear Le temps suspendu de Hermès, o el Altiplano chileno nos puede trasla- dar a la pureza esencial del más extremo de los relojes ultra-thin de Piaget.
Ya sabe que el cerebro de un relojero está programado para encontrar orden y estructura pero cuando su racionalismo encuentra la philosophia (ver el Vacheron Constantin de nuestra portada) el arte alcanza cotas indescriptibles. Cómo no sucumbir a un reloj que nos propone un tiempo acústico y en el que sólo importan las horas y no los minutos. ¡Puro gozo! Que lo disfrute.

OTOÑO 2011


Genta el Excesivo

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Carlos Alonso / Editor

La vida le dio el goce del talento desbordado, una habilidad sobrenatural para poder imaginar relojes que con lápices y pinceles plasmaba en trazos preciosos como un maestro italiano (“soy de origen piamontés y me siento latino como creador”) desde antes de que Leonardo inventara el sfumato. Entonces la fantasía de los programas 3D CAD o Pro/Engineer no existían para disimular la inspiración de medio pelo. En la cartulina de su primer Mickey Mouse la extravagancia opulenta prevalece sobre lo infantil porque en el cromatismo están los destellos del joyero sobre los metales, para que no hubiera dudas de que tenía valor.
Entrevisté por primera vez a Gérald Genta en 1991, en el SIHH inaugural. Entonces la madurez de sus 60 años –la mayoría de sus obras maestras ya estaban diseminadas por la relojería helvética– y un bigote blanco principesco le conferían carácter de lobo astuto entre corderos. “Vea lo que hago y se dará cuenta de que los demás no sirven”, vino a decirme desde un ego encendido por la falta de reconocimiento ajeno. Eran mis primeras incursiones en el periodismo de las horas pero la contundencia del genio difícilmente se olvida. Hace doce meses le busqué para hacer una entrevista sobre los 40 años del Royal Oak que él imaginó un día caminando junto al lago Lemán para gloria del siglo XX. Tras dos intentos de acuerdos y cancelaciones (estaba mal de salud) nos citó finalmente en mayo en su duplex-estudio de Mónaco. Le pedí a Octavio García, director creativo responsable de recrear el nuevo Oak del 40 aniversario, que me acompañara y a Saraí Suárez para inmortalizar la sesión. Dos horas y media de conversación fueron suficientes para comprobar que nada había cambiado. La misma fe en sí mismo, los viejos reproches a un gremio que contribuyó a enaltecer y que supo pero no quiso festejar su magia. Pausadamente fue ordenando los hechos y después nos mostró algunos de los cientos –miles, dice él– de diseños que atesora como prueba de cargo para constatar la verdad; que era el más grande y prolífico diseñador de guardatiempos contemporáneo. En la cita tenía ya ese ojo enrojecido por el que la vida inicia su retirada. Para un creador como Octavio fue un viaje a las fuentes del conocimiento. Para unos periodistas, el privilegio de las últimas confesiones. Descanse en paz Monsieur Génta. Aquí abajo nadie cuestiona que su genialidad estuvo a la altura de su autoestima.

PRETEMPORADA OCTUBRE 11


Art-Baselworld

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Carlos Alonso / Editor

Año de nones, año de dones. Baselworld era una fiesta. Ecléctica y de humores variados que han cosechado uno de los mejores marzos de su historia. Y no me refiero a récords de visitas (103,200 watch-fans) sino al sesgo que ha tomado en sus espacios la expresión relojera en sí. Baselworld se parece cada día más a su hermana Art-Basel, el foro de tendencias artísticas más influyente del mundo. Este año, en el que el SIHH-Richemont, su alter ego de Ginebra, cerró filas para consentir el conservadurismo chino, los basilenses optaron por la creación en mayúsculas. Hasta las vacas sagradas como Patek Philippe, o Breguet, que no suelen tener mucho que demostrar, subieron al ring con uno de los mejores arsenales de innovación que se recuerda en sendas instituciones. Desde piezas inmensas como el triplemente complicado Ref. 5208, o la anatomía sideral (con Si de silicio) del multipatentado Oscillomax (en realidad fue un post-basel) en Patek, hasta el enigmático Réveil Musical con nueva tecnología ‘al magnetismo’ del inventor del tourbillon. Fue un salón en el que lo clásico se vio debilitado ante lo híbrido, lo mestizo, lo exploratorio. Un creasluego- existes. Fueron días mágicos para los defensores del progreso. Igual te salía al encuentro un pasatiempos lúdico-intelectual como el 21 Blackjack de Christophe Claret –un guiño a la funcionalidad irracional–, que la cronografía crepuscular del TAG Heuer Mikrotimer Flying 1000. O la anatomía esencial del Laurent Ferrier Galet Classic Tourbillon Double Spiral frente al redescubrimiento de la relatividad en Hermès, Hublot y Bell & Ross. Y ante tanta voluntad de todo un gremio por perpetuarse, no es extraño que Michel Tamisier haya creado un fondo de inversión exclusivamente relojero (Precious Time). Tan sólo en el primer trimestre ya ha superado en rentabilidad al promedio de los Hedge Funds. De esto y mucho más va el número que le hemos preparado para empezar el verano. Salud.

TR VERANO 11


IDEAS EN CLARO

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Carlos Alonso / Editor

Tiene este número de Primavera la virtud de mezclar lo que ya presentó Ginebra y de adelantar parte de lo que veremos en Baselworld. Tierra de fuego cruzado ideal para extraer conclusiones. Y la primera que salta a la vista es la rigidez doctrinal que han adoptado las firmas de Richemont en favor del neoclasicismo frente al elogio de la aventura que dominaba hasta hace nada. Una especie de orgullo de clase reivindicado. Se diría que hoy más que nunca la estética se vuelve un espejo del alma ideológica de sus creadores. Dicho de otro modo, el grado de clasicismo en un reloj está en relación con una ecuación que resulta de sumar patrimonio histórico y fortaleza de marca. Hasta los que hicieron alardes de equilibristas en la primera década del 2000, como Jaeger- LeCoultre o Audemars Piguet, se han planteado las mismas preguntas; y las respuestas hablan en favor del pasado, con algunas pinceladas de ensoñación. Del otro lado, los que no tienen una herencia que les pese siguen proclamando la fe en el progreso y la creatividad como producto. Y el más digno representante de esta corriente es Richard Mille. En 2011 celebra una década como marca, suficiente para demostrar hasta dónde se puede llegar con la ciencia de las ideas. Richard llegó este invierno al SIHH con el RM18, RM 33 y RM38, a cual más distintos e inspiradores. Cuando le preguntamos a Christian Selmoni, el político de productos en Vacheron Constantin –256 años de historia–, por qué el Quai de L’Ile que nació como un aliento de frescura llegaba esta temporada con aspecto neocon, su respuesta lo dice todo: “La crisis ha redimensionado a los clásicos, aunque aún queda terreno para la modernidad”. Menos mal. Mientras Alain Zimmermann, el nuevo patrón de Baume & Mercier, rescata un cronógrafo de los años 40 como pieza-gancho de su nuevo proyecto hamptoniano, y Georges Kern nos sumerge en el narcisismo alegre de Portofino, es momento de regresar a los clásicos, pero de las vanguardias, para poner las ideas en claro.

TR PRIMAVERA 11


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Editorial de Redacción TDR