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Anuario 2010
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EL ULTRAPRAGMATISMO MADE IN JAPAN. Especialización nipona para el gran mercado. Las propuestas de la firma de Tokio, que esta temporada cumple 60 años, rezuman deportividad y utilidad. Piezas bien equipadas con calibres mecánicos japoneses o, en su caso, cuarzos multipragmáticos, traductores de posibilidades.
El plan japonés de tratar de tú a tú a la 1 relojería suiza destinada al gran público posee armas tan bien definidas como las que integran las colecciones en las que se divide la oferta de Orient. Cada artículo tiene un nicho determinado y un punto de personalidad pragmática, tan reconocible en los guardatiempos del país del Sol Naciente. Una forma de acercamiento a la relojería sin artificios, que prima la franqueza y la funcionalidad y destaca las diferencias que arroja el reloj con movimiento mecánico (compruébese en los órganos reguladores, a la vista en muchos modelos, como Sporty Automatic). Sin faltar, por supuesto, a las indicaciones digitales sobre cristal líquido, un modo de trabajo aunque no inventado por los asiáticos, sí desarrollado por ellos en tantas marcas que inundaron el mercado en los años 80 y 90. En el portafolio de Orient existen las dos opciones –siempre contando con fiables calibres japoneses– de carga automática o energía suministrada por el cuarzo. Con cristal mineral en la esfera y fondo transparente en el primer grupo, y variedad de indicaciones y look deportivo y clásico (es el caso de Dressy Elegant) en el segundo segmento. La colección da cabida también a piezas con una aproximación al instrumento profesional, como Diving Sports Automatic, un robusto reloj de acero, con bisel giratorio unidireccional rojo y azul y una hermeticidad de hasta 200 metros.












