• RELEVO GENERACIONAL. Cambio en la presidencia de Philippe a Thierry Stern. Y la más conspicua de las grandes damas lo celebró con su primer calibre de cronógrafo autosuficiente y el alumbramiento de un fascinante grupo de piezas de inspiración ‘neo-vintage’. También se aprecia una eclosión de su propuesta femenina como fuerza emergente con agenda propia.

    La maison relojera por antonomasia aborda los cambios con serenidad y, a la vez, firmeza. En Patek Philippe nada ocurre al azar, pero también hay espacio y tiempo para lo inexplicable. ¿Por qué priman el platino, el oro blanco y el acero en las cajas de sus piezas estelares tras la marea de oro rosa de la temporada anterior? ¿Por qué algunas de ellas beben directamente de las líneas art déco que la firma abrazara en los años 1920 y 1930? ¿Por qué su primer calibre de cronógrafo debutó en el mercado en versión femenina? No es preciso encontrar respuestas; basta con disfrutar la belleza atemporal de una colección atípica por heterogénea –resultado de procesos largamente madurados– que ve la luz al mismo tiempo que se materializa el relevo en la dirección de la compañía. Se trata del primer portafolio de Thierry Stern como presidente y, quieran o no las coincidencias, el repertorio encierra insinuaciones cargadas de futuro. De entrada, una relectura más contemporánea de la herencia estética –clarísima en perfiles y cromatismo de modelos como Ref.5950 o Ref. 5951–, pero también la adaptación a un lenguaje particular de trendsgenerales como el all graydel Ref. 5205G. Por último, aunque no menos crucial: la consecución de la ansiada independencia mecánica para los cronógrafos, con el lanzamiento de un calibre propio, que toma cuerpo en un bi-compax de oro amarillo para ellos, el Ref. 5170J, y de oro rosa con diamantes para ellas, el Ref. 7071R, también llamado Ladies First. ¿Otra casualidad?

Patek Philippe