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Reverso á Eclipse Tribute to Vincent Van Gogh, o cómo hacer arte en un reloj

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El Reverso à Eclipse Tribute to Vincent Van Gogh es el segundo reloj que Jaeger-LeCoultre dedica al pintor holandés.

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La manufactura suiza ha mantenido vivas artes tradicionales usadas en la relojería, como la pintura de miniaturas en esmalte.

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Así luce el Reverso à Eclipse con las "persianas" cerradas.

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Un dispositivo ubicado en el bisel permite correr las "persianas" para apreciar la carátula.

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El reloj en todo su esplendor.

El Reverso, ese prodigio rectangular de caja reversible que nació hace 85 años para que los polistas pudieran jugar sin temor a romper el cristal de la esfera, se mantiene como el máximo símbolo de Jaeger-LeCoultre. También es un lienzo en blanco para demostrar la maestría de los artistas de una de las manufacturas helvéticas más respetadas.

Casi desde el principio, tanto la carátula como el fondo de este reloj han sido decorados con pintura de miniaturas con esmalte y con grabados, ambos de muy difícil elaboración. La tradición se ha mantenido y ha dado paso a verdaderas obras de arte. Es el caso de un nuevo Reverso à Eclipse Tribute to Vincent van Gogh que reproduce el famoso cuadro «Autorretrato como pintor» y que ha sido posible gracias a la colaboración de Jaeger-LeCoultre y el Museo Van Gogh de Ámsterdam. En 2015 ya se había presentado otro Reverso dedicado al postimpresionista holandés con su pintura «Los girasoles».

Como en casos anteriores, para el Reverso à Eclipse «Autorretrato como pintor», la pintura de miniaturas en esmalte fue hecha a mano en los talleres de Jaeger-LeCoultre en el Valle de Joux, Suiza. La firma explica que, dado que esta antigua arte decorativa es cada vez más excepcional, resulta difícil encontrar los esmaltes con la calidad que se necesita.

De hecho, fue en 1994 cuando un relojero de la casa decidió redescubrir los secretos del esmaltado, según el recuento histórico que hace la marca. Añade que «fueron necesarios algunos años para ver las primeras obras pictóricas adornando el Reverso, debido a que el esmaltado se encuentra entre la pintura y la alquimia. Un valor resume este arte: la paciencia». Los tres expertos en miniaturas esmaltadas de la manufactura dominan las técnicas tradicionales: esmalte transparente, champlevé, translúcido y cloisonné.

La caja de esta novedad está hecha de platino y ha sido equipada con el mecanismo calibre 849 de cuerda manual, que sólo mide 1.85 milímetros de grosor. Un dispositivo en la caja permite correr las «persianas» de la carátula y cubrir o dejar al descubierto la pintura. Sólo se fabricarán cuatro ejemplares, con un precio de 101,000 euros cada uno.

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