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Bell & Ross BR 126 Vintage Chronograph, un reloj con mucha suerte

El piloto acróbata Rodrigo Ibarguen hizo un vuelo de prueba en un avión Navajo sobre la Ciudad de Guatemala. Llevaba a bordo otro piloto y, a pesar de que había un poco de lluvia, todo parecía normal cuando el avión alcanzó una altura de 3,000 metros, 15 minutos después del despegue. Le acompañaba en su muñeca un amuleto invaluable, su reloj Bell & Ross BR 126 Vintage Chronograph. Era el pasado 21 de novimebre. De repente, el avión perdió el motor derecho justo cuando estaba volando directamente sobre la ciudad que tiene más de un millón de habitantes. Su experiencia como piloto de más de 36 años se puso a la prueba: ¿Cómo aterrizar tremendo pedazo de metal que se caía del cielo sin lastimar a los de abajo? Tuvo segundos para reaccionar y tomar la decisión de meter el avión en una intersección donde milagrosamente no había nadie.

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Ibarguen había sido piloto comercial para Delta y American Airlines durante mucho años antes de que se “jubilase” para convertirse en piloto acróbata. Su pasión por los aviones lo lleva a todos los “air shows” en Latinoamérica, donde vuela todo tipo de aviones, probando los límites de aviación con sus acrobacias. También pilota aviones privados. Así, que con esta experiencia, volar el Navajo era algo más que rutinario para Ibarguen. Aunque el destino le tenía escondido un percance. Minutos después de despegar, el avión chocó en la intersección libre de autos y gente. Su co-piloto pudo salir, pero Ibarguen quedó atrapado y el fuselaje comenzó a arder.  Con la ayuda de los auxiliares Ibarguen logró escapar, aunque con quemaduras en los brazos y piernas y algunos huesos rotos. Pero milagrosamente está vivo para relatar su historia.

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“Tuve mucha suerte, porque había muchas cosas que podrían haber sido peor, y causado más daño de lo que hubo. Tuve suerte porque traía conmigo mi reloj Bell & Ross, mi reloj favorito”, dice Ibarguen. La pasión de Ibarguen no se limita a los aviones, también es aficionado al mundo de los relojes. Tiene varias marcas y modelos en su colección pero el que lleva consigo cada vez que vuela es su Bell & Ross BR 126 Vintage Chronograph. “Nunca vuelo sin él, es mi reloj de la suerte. Todos tenemos nuestras cosas favoritas, nuestros zapatos favoritos, nuestros pantalones favoritos, etc. Yo tengo mi reloj favorito, mi Bell & Ross.” Pero no es solo su reloj de suerte. “Yo vuelo todo tipo de aviones, hasta aviones vintage. No piloto ningún avión sin mi Bell & Ross porque lo uso como instrumento de navegación”.

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Como de costumbre, ese día Ibarguen llevaba su Bell & Ross en la muñeca, y éste amortiguó sus golpes después del impacto del choque. Pero igual, milagrosamente sobrevivió, y el reloj sigue funcionando. Fuera de unos ajustes que se le tuvieron que hacer a la reserva de marcha, cambiándole el rodamiento de bolas y la rueda de inversión, el reloj sigue funcionando. No tardará mucho que Ibarguen se recupere y lleve de nuevo a su Bell & Ros BR 126 Vintage Chronograph en su próxima aventura aérea.

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