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Chopard presume un reloj ‘todo en uno’

Uno de los souvenirs más populares que la gente suele comprar cuando visita Suiza son sus famosas navajas multiusos, herramientas increíbles que en un espacio muy pequeño reúnen lupas, sierras, alicates o hasta brújulas.

Con la debida distancia, los relojes de gran complicación tienen un mismo concepto creativo y problemas parecidos que resolver. Se trata de colocar la máxima cantidad de funciones en un mecanismo diminuto y lograr que sean fáciles de leer.

A este reto se enfrentó Chopard en 2010 con el desarrollo del L.U.C 150 All In One, presentado con motivo de su 150 aniversario. Ante esta fecha tan simbólica, el copresidente Karl-Friedrich Scheufele consideró que era el momento de demostrar todos los conocimientos adquiridos por la Manufactura Chopard desde su fundación en 1996 y se propuso elaborar el reloj más complejo jamás fabricado por la casa.

El resultado fue una pieza con 14 indicaciones repartidas en ambos lados de la caja. En total se emplearon 516 componentes, 42 de ellos rubíes, en un espacio de trabajo muy limitado de 33 milímetros de diámetro por 11.75 de grosor.

Además, los ingenieros de Chopard decidieron no renunciar a algunos de los símbolos más característicos de la manufactura, como la larga reserva de marcha de sus mecanismos (siete días), la certificación oficial de cronometría COSC o el aval del Punzón de Ginebra como sello de calidad.

La primera edición del L.U.C All In One comprendió 45 ejemplares repartidos en versiones de oro rosa, oro blanco y oro blanco con bisel de diamantes. Ocho años después, la casa recupera este mecanismo maravilloso en dos ediciones nuevas, cada una limitada a 10 unidades.

La primera está hecha de platino y su esfera es de oro con tratamiento galvanizado azulado y guilloché realizado a mano. La segunda es de oro rosa con carátula gris-verdoso. Los cambios estéticos respeto a los modelos originales son mínimos. El más importante es la sustitución de los números romanos originales por unos índices de bastón.

Con esta modificación se aligera el diseño y los detalles de la carátula se aprecian mejor. Más importante ha sido mantener la disposición de las dos caras. Como decíamos antes, uno de los aspectos más difíciles en un reloj de gran complicación es que la lectura de todas las funciones sea sencilla.

El LUC All In One lo consigue con un reparto equilibrado de los contadores en el que destaca la ventana de Gran Fecha, la indicación más consultada en un reloj. El aspecto frontal es el de un calendario perpetuo similar a otros del catálogo de Chopard.

En el reverso se despliega una bonita segunda esfera en relieve y con el mismo guilloché rayos del sol del frente. Aquí domina la indicación de las fases de luna, más compleja que la de otros mecanismos similares al ser reproducida mediante la combinación de dos discos superpuestos en movimiento continuo.

La lista de indicaciones del fondo se completa con una indicación de salida y puesta del sol, un segundo contador de día/noche, la ecuación del tiempo y la reserva de marcha de siete días, sobresaliente cifra conseguida gracias a la inclusión de cuatro barriletes de carga.

El mecanismo está protegido por una caja de 46 milímetros de diámetro y 18.50 de espesor. No es un guardatiempo pequeño, pero gracias a su diseño ergonómico puede usarse día a día. Un buen souvenir tan práctico como una buena navaja suiza y bastante más exclusivo.

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