fbpx

Parmigiani Fleurier pone a prueba su reloj insignia

Cuando se relanza un modelo icónico, lo común es apelar a su importancia histórica (estética o mecánica) para justificar su aparición en la modernidad. Las marcas hacen énfasis en las cualidades que convierten a un reloj en leyenda y el público se rinde ante ello.

El Toric Qualité Fleurier en oro blanco de 18 quilates. 

Sin embargo, hay quienes van más allá, como Parmigiani Fleurier, que no sólo resalta las virtudes del modelo Toric (primera creación de Michel Parmigiani), sino que además lo somete a las cinco exigentes etapas de certificación Qualité Fleurier, sello de calidad que por primera vez embellece a este tipo de guardatiempo.

Así nace el Toric Qualité Fleurier lleva el símbolo que ha distinguido desde hace más de una década a los Toric: un bisel conformado por dos molduras alternadas por un moleteado inspirado en las proporciones que rigen a los números áureos. El trabajo de artesanía es totalmente manual, donde son necesarias entre cien y mil vueltas para obtener una hilera moleteada perfecta.

Este reloj cuenta con el sello Qualité Fleurier, el cual consta de cinco etapas.

Acorde con la habilidad manual aplicada al bisel, la carátula del reloj recurre al trabajo de guilloqueado a mano, donde la superficie es decorada minuciosamente con motivos «grano de arroz», que genera un juego de luces bastante atractivo. Igual que con el bisel, cada esfera es única, pues al realizarse totalmente a mano, se obtienen resultados distintos.

Si el trabajo artesanal-estético te gusta, espero a conocer la parte mecánica, sometida a los cinco criterios de la certificación Qualité Fleurier. Primero, debe cumplir con una fabricación 100% suiza, es decir, debe ser diseñado, fabricado, montado y controlado totalmente en el país europeo.

Las pruebas mecánicas más duras son la certificación COSC y el ensayo Cronofiable, donde se miden precisión y fiabilidad. 

Después se le somete a una exigencia de calidad, donde los materiales plásticos están prohibidos: la pieza debe construirse con elementos tradicionales, valiosos o vanguardistas. En tercer lugar, se somete a la prueba del COSC, es decir, el Contro Oficial Suizo de los Cronómetros.

Posteriormente se somete al «ensayo Cronofiable», donde se evalúa la fiabilidad del reloj frente a golpes, desgaste, estanqueidad y magnetismo. Finalmente el modelo llega al Fleuritest, máquina única en el mundo de la relojería. Se trata de un simulador controlado que efectúa movimientos tridimensionales que reproducen actos cotidianos como ponerse un suéter, trotar o buscar un objeto dentro de un bolso.

Además, el reloj se somete al Fleuritest, máquina que simula movimientos cotidianos para asegurar su duración y eficacia. 

De suerte tal que este reloj automático de 40.8 mm, editado en dos materiales (oro rojo y oro blanco de 18 quilates), es una oda a la precisión, el arte visual y la tradición relojera. En suma, ¿qué esperas para hacerlo tuyo?

 

 

 

 

 

 

No Comments Yet

Comments are closed