A Benoît de Clerck le ha tocado señalar el rumbo de Zenith en un momento clave: la celebración del 160 aniversario de la marca creadora de El Primero. Con más de 20 años de experiencia en el sector relojero, el CEO nacido en Bélgica ha sabido aprovechar el impulso de un onomástico tan especial con varias ediciones conmemorativas, pero, sobre todo, con el lanzamiento del G.F.J. Este reloj recupera la leyenda del calibre 135, el movimiento más premiado de la edad de oro de las competiciones de cronómetros de observatorio. Hablamos con De Clerck durante su visita al SIAR 2025 y nos dejó estas joyas de sabiduría.
“La belleza de Zenith es que cuenta con un archivo extraordinariamente rico y una herencia muy sólida. Una particularidad en este 160 aniversario es que Zenith es de las pocas marcas que ha permanecido siempre en el mismo lugar. Esto significa que se ha perdido muy poca información: todo sigue guardado en los mismos edificios, que aún existen. No hay desperdicio de patrimonio; todo está ahí, y la riqueza de la marca comienza precisamente por eso”.
“La profundidad de nuestra historia nos da una gran credibilidad y facilita transmitir nuestro mensaje tanto a clientes nuevos como a los ya existentes. Quien conoce Zenith sabe lo que representa la marca, conoce la historia de El Primero y todo el recorrido que nos ha traído hasta aquí. Ese patrimonio es lo que nos hace tan fuertes”.
“¿Y cómo lo aprovechamos? De manera muy natural: no necesitamos inventar historias de marketing. Todo está en los archivos; basta abrir un libro para encontrar algo fascinante y concreto sobre lo que hablar. Quienes visitan la manufactura perciben de inmediato la autenticidad de Zenith, y cuando hay autenticidad, la credibilidad llega por sí sola”.
“Lo más difícil en Zenith es contenerse. La marca tiene muchísimo que decir, pero no podemos hacerlo todo de una vez porque queremos que salga bien. La calidad es fundamental para nosotros. El reloj Defy Zero G, por ejemplo, tomó siete años de desarrollo; quizá podríamos haberlo lanzado antes, pero no habría estado al 100%, y eso no es una opción. El verdadero reto es dosificarse cuando hay tanto por crear y compartir”.
“Zenith recibe una energía increíble de los coleccionistas y de públicos nuevos. La Generación Z ama la marca, y hay razones para ello”.
“Para celebrar nuestros 160 años decidimos no hacer grandes fuegos artificiales, que impresionan unos minutos y luego se olvidan, sino dividir la celebración entre cuatro líneas. Empezamos con las series de 160 piezas del Pilot Chronograph, el Defy Skyline Chronograph y el Chronomaster Sport en cerámica azul. Y luego lanzamos el G.F.J., un homenaje a nuestro fundador Georges Favre-Jacot, también limitado a 160 unidades y equipado con el calibre 135, uno de los movimientos más premiados y reconocidos del mundo. Los cuatro relojes han funcionado muy bien, hasta el punto de que casi todas las piezas están agotadas. Eso nos confirmó que logramos compartir nuestra pasión de manera auténtica durante este año tan especial”.
“El G.F.J. continuará y el próximo año presentaremos una nueva versión que conservará la misma caja, pero con otro material y una esfera diferente. El modelo con lapislázuli que lanzamos ahora es exclusivo del 160 aniversario. Aunque podríamos vender muchas más piezas, la producción seguirá siendo muy limitada. Estamos explorando nuevas oportunidades porque el calibre 135 es excepcional. Lo hemos mejorado mucho respecto a cómo era hace décadas: la reserva de marcha pasó de 30 o 40 horas a 72 horas. No podíamos mantener el rendimiento antiguo, así que hoy ofrece prestaciones superiores”.
“Nuestro trabajo es seguir buscando mejoras para que los movimientos sigan avanzando. Nuestros ingenieros altamente calificados vienen cada día con la misión de perfeccionar calibres, desarrollar complicaciones y crear algo especial. Es un desafío, sí, pero también parte de la riqueza de la marca”.
“El mercado mexicano es maduro, pero aún tiene mucho espacio para crecer. No ha alcanzado el 100% de su potencial, pero sigue creciendo. Su mayor fortaleza es su gente: los mexicanos leen mucho, están bien educados, aprecian los objetos bellos, son muy artísticos y valoran lo que un reloj representa.”
“En México existe un grupo de conocedores de muy alto nivel, algo realmente especial. El SIAR ha contribuido a promover este entorno de relojería de lujo, atrayendo no solo al público local, sino también a visitantes de Estados Unidos, Centroamérica y Sudamérica, convirtiéndose en un evento regional. Todo esto es muy positivo para la industria, y es ideal que ocurra en México, porque es un mercado fuerte y donde la gente tiene muy buen gusto”.