El icónico brazalete de esmalte ‘paillonné’ de Tiffany inspira sus nuevos relojes

El nuevo Enamel Watch de Tiffany & Co. se declina en clave de alta joyería y esmalte. El resultado es exquisito

Junto a personajes como Elsa Peretti, Paloma Picasso y el mismo Charles Lewis Tiffany, el joyero francés Jean Schlumberger es una figura fundamental en la mitología de Tiffany & Co. Su legado como vicepresidente de la marca (de 1956 a 1987, cuando falleció) radicó en una imaginación fantástica que produjo piezas que seguimos deseando al día de hoy, como el broche Bird on a Rock, el collar Ribbon Rosette y, por supuesto, el famoso diamante Tiffany. Inspirándose en esta parte de su propia historia, Tiffany & Co. presenta su nuevo reloj: Enamel Watch, un tributo directo al universo creativo —y absolutamente definitorio— de Jean Schlumberger.

En ocasiones anteriores, la relojería de Tiffany & Co. ha reinterpretado a Schlumberger por medio de piezas como Bird on a Rock o Rope. Pero esta vez, la referencia son los icónicos brazaletes de esmalte paillonné que el diseñador creó en 1962. Con esta inspiración, el Tiffany & Co. Enamel Watch debuta en tres versiones producidas en cantidades limitadas que toman como punto de partida la colección de joyería Croisillon, reconocible por su patrón de cruces en oro amarillo que se entrelazan.

El arte del esmalte

El vínculo de Tiffany & Co. con el arte del esmalte se remonta a la década de 1870, cuando la casa presentó sus primeras piezas esmaltadas en la Exposition Universelle de París. Desde entonces, sus talleres han perfeccionado técnicas históricas como cloisonné, flinqué y grisaille para decorar relojes, broches y objetos de colección. Entre estos saberes, el esmalte paillonné ocupa un lugar especial, ya que es una técnica del siglo XIX que estuvo a punto de desaparecer. Tras ser rescatada precisamente por Jean Schlumberger, hoy es dominada por muy pocos artesanos. Y es que su elaboración es compleja. Este esmaltado exige colocar diminutas láminas de oro o plata sobre una superficie que luego se cubre con esmalte translúcido de color para cocer la pieza repetidas veces hasta lograr profundidad cromática y luminosidad. Un proceso delicado que, trasladado a los relojes, convierte a cada uno en una pieza única.

Una joya que da la hora

La carátula del Enamel Watch se estructura en dos niveles. En el centro, un disco fijo engastado con diamantes crea una superficie continua de luz. A su alrededor, un anillo giratorio reproduce en miniatura el brazalete Croisillon: doce cruces en oro amarillo de 18 quilates que marcan las horas y se mueven suavemente con cada gesto de la muñeca. Este movimiento sutil le da un toque lúdico muy acorde con la filosofía de Schlumberger, un fiel creyente de que la sofisticación se puede alcanzar sin rigidez, y que la técnica debe estar al servicio no solo de la belleza, sino de la emoción.

Alta joyería en todo su esplendor

La caja de 36 mm, en oro blanco o amarillo de 18 quilates, reafirma la maestría de Tiffany & Co. en el engaste de diamantes. El centro de la carátula incorpora más de 200 diamantes, mientras que la caja suma 366 piedras adicionales, creando una superficie continua de reflejos con mínima presencia de metal visible. En el fondo, un grabado inspirado en el broche Floral Arrows de Schlumberger añade un guiño al archivo histórico de la casa. Hay dos versiones con correa de cocodrilo coordinada con el esmalte (en Tiffany Blue® o blanco) que se asegura con una hebilla en forma de T engastada con diamantes, mientras que la versión de Alta Joyería eleva la pieza con un brazalete completo de oro blanco y cientos de diamantes adicionales que no deja duda del expertise joyero de la firma neoyorquina.

Mónica Isabel Pérez

Sagitario cliché. Amante de los viajes y los estudios de lujo y tendencias. Me fascinan los relojes porque pienso que crear máquinas para contar el tiempo es una de las ambiciones más poéticas de la humanidad.

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