Durante más de medio siglo, el nombre de Contrôle Officiel Suisse des Chronomètres (COSC) ha sido sinónimo de precisión mecánica. Fundado en 1973, el organismo independiente se convirtió en el árbitro oficial de la cronometría suiza, certificando más de 55 millones de movimientos bajo la norma ISO 3159 y consolidando el sello “Certified Chronometer” como un pasaporte técnico indispensable en la industria. Hoy, en el 50 aniversario de esa norma, COSC anuncia una evolución significativa: el COSC Excellence Chronometer, un nuevo nivel de exigencia que redefine qué significa ser preciso en pleno siglo XXI.
Evolucionar para seguir vigentes
Para entender el alcance del movimiento, conviene mirar atrás. En los años 70, la certificación COSC respondía a una necesidad clara: establecer un estándar homogéneo en plena crisis del cuarzo. Con el renacimiento mecánico de los 90, el sello se convirtió en argumento comercial. Sin embargo, en las últimas dos décadas la industria se ha transformado. Las marcas comenzaron a desarrollar certificaciones propias o en alianza con instituciones externas. En 2001, el Sello Patek Philippe reforzó criterios internos; en 2009, la certificación del Observatorio de Besançon regresó a escena; en 2015, Omega y METAS lanzaron el estándar Master Chronometer, introduciendo pruebas antimagnéticas de hasta 15,000 gauss; y Rolex redefinió su “Superlative Chronometer” con parámetros más estrictos.
Nuevos métodos más estrictos
La metodología también evoluciona. El movimiento sigue siendo probado durante 15 días según los siete criterios de la ISO 3159. Pero una vez encajado en la manufactura correspondiente, el reloj completo se somete a cinco días adicionales de evaluación. Un robot simula el porte en muñeca durante 24 horas, sometiendo la pieza a condiciones semi dinámicas. A continuación, se realiza una medición en la que la marcha media diaria debe situarse entre –2 y +4 segundos por día. Después, el reloj se expone a un campo magnético de 200 gauss manteniendo su rendimiento. Finalmente, se verifica la reserva de marcha para confirmar las especificaciones declaradas por el fabricante. Todo ello bajo una premisa que COSC mantiene intacta: el 100 % de las piezas se certifica individualmente. Es, en esencia, una transición de la evaluación del movimiento aislado al reloj terminado, sometido a condiciones que simulan el uso real.
Si bien los 200 gauss pueden parecer conservadores frente a cifras más espectaculares de otras certificaciones. Por ejemplo, el Master Chronometer incluye la prueba de movimientos y relojes completos a campos magnéticos extremadamente altos (hasta 15 000 gauss). Pero el enfoque del COSC apunta a una realidad cotidiana más que a un récord técnico. La verdadera novedad reside en la combinación de tres dimensiones: precisión ajustada, resistencia antimagnética y autonomía verificada. Ahora se trata de evaluar el reloj como un ecosistema de rendimiento.
Implementación rápida
La transición hacia el nuevo estándar ya está en marcha. Desde principios de 2026, el COSC ha integrado progresivamente nuevas tecnologías y reforzado sus equipos para medir todos los criterios del futuro sello. En marzo, se llevarán a cabo las primeras pruebas piloto en los laboratorios del COSC para validar los procedimientos y acompañar a las marcas durante esta fase de adaptación. En abril, la atención se centrará en la presentación mundial durante Watches and Wonders, donde el COSC presentará la nueva certificación en el espacio LAB, dedicado a la innovación y las tecnologías de vanguardia.
A partir de octubre de 2026 comenzará el despliegue oficial: las marcas entrarán plenamente en el nuevo proceso y los primeros relojes certificados bajo estos estándares redefinidos empezarán a ver la luz, en una evolución perfectamente orquestada.
Ambición compartida
¿Es una respuesta estratégica? Sin duda. En una industria donde la narrativa técnica se ha convertido en herramienta de diferenciación, el COSC necesitaba actualizar su discurso y evolucionar. Andreas Wyss, CEO del organismo, lo resume como una evolución colectiva hacia estándares más ambiciosos. “Más allá de cifras y protocolos, el futuro se construye colectivamente. Al repensar los estándares de cronometría, el COSC reúne a la industria relojera en torno a una ambición compartida: elevar la precisión, magnificar la excelencia y promover el saber hacer suizo en todo el mundo. Para vivir con su tiempo, hay que evolucionar; y para evolucionar, hay que innovar”, ha declarado en el comunicado de prensa.
Lo cierto es que el COSC Excellence Chronometer introduce un nuevo peldaño en la pirámide de la precisión suiza: Swiss Made como base, Certified Chronometer como garantía histórica y ahora Excellence como aspiración máxima. Un esfuerzo para mantener la reputación que hace que más de 60 marcas depositen su confianza en el COSC, que certifica aproximadamente el 40 % de todos los relojes mecánicos suizos exportados cada año.