La colección 160 Aniversario ha guardado una pieza muy especial para la segunda parte del año. Se trata de una nueva versión del Defy Zero G, uno de sus relojes más complejos de las últimas décadas. Para los antecedentes del Zero G tenemos que retroceder hasta 2008 y el lanzamiento del Zenith Defy Xtreme Zero-G, bajo la dirección del por entonces consejero delegado de la manufactura Thierry Nataf.
Fiel hijo de aquella época, el Zenith Defy Xtreme Zero-G era un reloj superlativo tanto en estética como en tecnología, con una revolucionaria interpretación del tourbillon, aplicado para la ocasión a un sistema giroscópico que mantenía siempre el órgano regulador en posición horizontal.
El dispositivo, denominado Gravity Control, constaba de 166 componentes, incluyendo diez ruedas de perfil cónico y seis rodamientos. Diez años más tarde aquel mecanismo fue mejorado con el fin de reducir su tamaño. Los componentes quedaban reducidos a 139 y, algo más importante, con un 30% del volumen de la primera versión del giroscopio.
Nueva versión más delgada
Gracias a esta reducción, el nuevo Defy Zero G se hizo mucho más manejable, principalmente en el grosor de la caja. Desde entonces, Zenith ha entregado algunas versiones del modelo, a las cuales hay que sumar ahora esta versión que celebra 160 años de la casa relojera.
Sin cambios en el apartado mecánico, las novedades las aportan los acabados en azul, el color icónico de esta colección conmemorativa. La carátula principal y el segundero están elaborados en lapislázuli, mientras la platina sirve como base para el indicador de reserva de marcha. La parte inferior queda acaparada por el Gravity Control, que siempre mantendrá el volante en una posición horizontal, aunque la muñeca de su usuario esté en constante movimiento.
Esta versión se ha lanzado en edición de diez unidades con la caja de zafiro: cinco en acabado transparente y cinco en cristal de zafiro azul. Un material que ya vimos en la anterior entrega del Defy Zero G, lanzada hace tres años.