Mientras gran parte de la industria relojera apuesta por subir precios y acercarse cada vez más al lujo inaccesible, Frederique Constant mantiene una postura radicalmente distinta: ofrecer relojería suiza de manufactura con precios honestos. Niels Eggerding, CEO de la firma, habla sobre el crecimiento de mercados como México y Estados Unidos, el impacto de la generación Z, el fenómeno de las micromarcas y la estrategia detrás de relojes como el Worldtimer, convertido ya en uno de los grandes íconos contemporáneos de la casa. Estas son las máximas de Niels Eggerding en la estrategia de Frederique Constant
Precios honestos
“La gente se pregunta cómo podemos mantener estos precios mientras todas las marcas los suben. Primero, creo que muchas firmas se volvieron demasiado codiciosas. Quieren ganar más dinero. Llevo 14 años en la marca. Entiendo perfectamente que nuestra fuerza no es vender relojes de más de 5,000 euros. Un Worldtimer, un calendario perpetuo o un tourbillon representan el 5% de nuestro volumen total. Son la cereza del pastel. El 95% de nuestro negocio está entre 750 y 3,000 euros. Mi enfoque ha sido crear más valor en ese rango. Porque si lo abandonamos, perdemos nuestra conexión natural con el consumidor. No pertenecemos a otro segmento. Siempre digo que un peluquero sigue siendo peluquero: no empieza de repente a vender ropa. Haz aquello en lo que eres bueno. Nuestro objetivo ha sido aumentar el valor percibido en el producto, incluso aceptando un pequeño golpe en márgenes, siempre que el volumen continúe creciendo. Por ahora lo seguimos manejando bien”.
Crecimiento fuerte
“Estamos creciendo y espero un crecimiento muy fuerte el próximo año. Hemos implementado muchas cosas con nuestros socios de distribución y seguimos siendo una marca relativamente pequeña. No somos Omega, Longines ni Rolex, así que aún tenemos mucho espacio para crecer. Nuestros mercados con mayor crecimiento son Estados Unidos, con un incremento explosivo de alrededor del 25%, y después México. También vemos un crecimiento muy fuerte en India y España. En cambio, otros mercados como China y parte de Asia están muy complicados, y Oriente Medio también atraviesa un momento desafiante”.
Generación Z
“La generación Z está mucho más consciente de lo que considera un precio justo. Les atraen los relojes de lujo y los íconos vintage, pero cuando quieren gastar entre 1,000 y 2,000 euros buscan algo con sentido y autenticidad. Ahí es donde nuestra marca encaja muy bien. Creo que hicimos lo correcto al ofrecer relojes con apariencia y sensación de lujo real, pero accesibles”.
Fiel al consumidor y al ADN de la marca
“Creo que para construir una marca de lujo necesitas ser consistente. Debes avanzar poco a poco, mantenerte fiel a tu consumidor y a tu ADN. Hace siete años tenía dos objetivos muy claros: conectar con millennials y con coleccionistas de relojes. Los últimos buscan piezas especiales, así que empezamos a hacer colaboraciones muy interesantes. Hicimos proyectos con Peter Speake, piezas con esferas de piedra, ediciones únicas en Dubai Watch Week… Todo eso nos ayudó muchísimo a conectar con el aficionado. Al mismo tiempo, queríamos atraer a un público más joven. Ahí nacieron colecciones como Manchette. Nunca había visto una colección femenina vintage tan exitosa en mis 14 años en la marca. También desarrollamos piezas como Moneta, con esferas tipo moneda y fases lunares, muy accesibles, pero con apariencia de relojes mucho más caros. Ahí conectamos muy bien con consumidores jóvenes”.
Micromarcas
“No me preocupan demasiado las micromarcas. Algunas generan entusiasmo y aportan ideas frescas, pero nuestra categoría ocupa otro espacio. Somos una marca de volumen, importante para el retail y para consumidores que quieren entrar al lujo suizo antes de pasar a marcas mucho más inaccesibles. Creo que esa categoría seguirá siendo muy fuerte”.
Éxito del Worldtimer
“El Worldtimer se lanzó en 2012 y hoy es uno de nuestros calibres de manufactura más icónicos y una de las colecciones más vendidas. Hace dos años decidimos actualizarlo. Nos enfocamos en tres puntos clave: reducir el diámetro a 42 mm, aumentar la reserva de marcha de 38 a 72 horas y rediseñar el disco de fecha para que no se sobrepusiera al disco de ciudades. El resultado es este nuevo Worldtimer, mucho más limpio y moderno. Es nuestro reloj clave de 2026. En los próximos años, seguiremos haciendo colaboraciones creativas que generen deseo entre los coleccionistas. También pueden esperar mucho desarrollo alrededor del Solar Quartz fabricado en Suiza con La Joux-Perret, nuestra empresa hermana. Verán muchas innovaciones en calibres durante los próximos años. Me gustaría volver a México, probablemente a principios de 2027. Quiero hacer eventos, hablar con la prensa, reunirme con retailers y fortalecer más nuestra distribución y rotación en puntos de venta. Ese será uno de nuestros grandes enfoques”.