Cien años en el pulso
Tiempo de Relojes #145 Pretemporada 2026
Un reloj puede mojarse. Suena simple. No lo fue. En 1926, el Oyster resolvió ese problema y, de paso, uno más grande: convirtió el reloj en compañía diaria, en objeto que camina con nosotros en el pulso por la calle y que no solo descansa en el bolsillo o en el salón. Ahí empezó la revolución definitiva. Silenciosa, pero sin vuelta atrás. Y 100 años después sigue reclutando adeptos. Las nuevas generaciones lo adoptan tan contemporáneo como hace un siglo, no heredado. Esa es la prueba real de una revolución: que no envejece. Rolex lo celebra este año con cinco tallas: 41, 40, 36, 34, 28 milímetros. Un solo gesto, cinco muñecas distintas. Ninguna prueba de seducción es más elocuente y por eso lo hemos convertido en portada de septiembre. Chopard Manufacture Fleurier cumple 30 años con nosotros. Vimos nacer el L.U.C. Lo cubrimos desde el origen, cuando pocos apostaban por otra manufactura independiente. Lo vimos crecer sin prisa, sin ruido, hasta convertirse en toda una referencia. Damos la bienvenida, al fin, a Glashütte Original y Doxa en México. Y despedimos a Philippe Stern. A su legado, no. Trabajó siempre en voz baja. Nunca necesitó otra cosa: los relojes hablaban por él. Con esa perseverancia tranquila hizo de Patek Philippe algo más que una manufactura. La hizo inmortal. Hay líderes que se miden por lo que dicen, y otros por lo que dejan hecho. Él fue de los segundos. Rodrigo Galindo recorrió el SIAR Summer y volvió con la cosecha en imágenes. Sexta edición. El salón de verano de los independientes ya tiene calendario propio y público fiel. En “Business”, Andrés Moreno mira hacia Oriente. La relojería china despierta: CIGA Design, Behrens, Atelier Wen. Nombres nuevos, ambición antigua. Ya suman un GPHG. El automóvil nos enseñó, tarde, a no subestimar a China. Mejor no repetir el error. Cien años del Oyster. Treinta de L.U.C. Dos casas nuevas en México. Un maestro que se va. Una potencia que despierta. Septiembre no viene ligero. Mejor así.