Esfera

El milagro de Glashütte Original

Glashütte Original vuelve a México con relojes que renuevan el legado de la alta relojería alemana. Estuvimos en su manufactura

Desde 2009 he visitado unas cuantas manufacturas relojeras, pero esta es la primera vez que me invitan a subir a la azotea de una para disfrutar de una típica parrillada alemana. Es una tarde soleada y fresca de junio y no podría imaginar un mejor plan que contemplar parte de Glashütte desde lo más alto de la sede de Glashütte Original. Poco después de las 6 pm, las calles ya están vacías, un recordatorio de que esta pequeña ciudad sajona, con unos 6,500 habitantes, se despierta y se duerme al ritmo de las once firmas que fabrican sus relojes en ella. “La competencia nos obliga a mantenernos alertas y estimula la creatividad. Todos representamos el arte relojero de Glashütte”, comenta con orgullo una de las anfitrionas.

Glashütte es uno de los contados lugares fuera de Suiza con una tradición relojera de casi dos siglos. Tiene su propia historia fundacional y sus propios héroes, hitos e iconos. Uno de sus edificios más importantes alberga el Museo Alemán de Relojería. Fue construido en 1881 para la Escuela Alemana de Relojería, fundada en 1878. Las casas de alta gama se mantienen fieles a códigos técnicos y estéticos instaurados por los talleres originales. Entre ellos están la platina de tres cuartos, las franjas Glashütte, el puente de volante grabado a mano y el ajuste fino de cuello de cisne.

“Los primeros relojeros que se establecieron en Glashütte a mediados del siglo XIX partieron de la idea de fabricar relojes sencillos, pero perfectos”, dice Roland von Keith, CEO de Glashütte Original. “Durante las décadas siguientes, afinaron su oficio y ampliaron de forma constante sus capacidades. Sin embargo, su filosofía de perfección se ha mantenido. Por compleja que sea la mecánica de un reloj, nunca debe distraer la mirada ni causar dificultades al ajustarlo. Nuestros movimientos de manufactura transforman la complejidad relojera en una elegancia natural. Nuestros diseños no son minimalistas, sino funcionales. De eso se ha tratado siempre la relojería de Glashütte”.

Volver a México

Von Keith ha identificado que este es el momento oportuno para que Glashütte Original vuelva a México. “Los coleccionistas mexicanos son cada vez más conscientes de sus decisiones de compra. Conocen muy bien la calidad que ofrecen las marcas y su autenticidad dentro de la industria. No solo queremos ofrecer productos para su compra, sino integrarnos en la comunidad de coleccionistas”, asegura.

Así que mi presencia en la azotea de una manufactura donde se elaboran algunos de los relojes más hermosos e innovadores de Alemania tiene que ver con este regreso. Un recorrido por las cuatro plantas de Glashütte Original revela lo especial de su filosofía y sus procesos. Algunos son una herencia de las cuatro décadas en las que el país estuvo dividido y Glashütte formó parte de la República Democrática Alemana (RDA). Fueron años de carencias y dificultades. Y volvieron a poner a prueba el ingenio y la capacidad de superación que la industria relojera local había demostrado desde sus complicados –por decirlo sutilmente– orígenes.

Crisis, época dorada… y crisis

La vocación relojera de Glashütte nació en 1845. Fue la respuesta a una crisis existencial causada por el declive de la minería en los Montes Metálicos. El Reino de Sajonia económicamente apoyó una iniciativa de Ferdinand Adolph Lange para desarrollar una industria relojera basada en la formación especializada y el trabajo colaborativo.

Lange, Adolf Schneider, Julius Assmann y Moritz Grossmann –los padres fundadores de esta industria en Glashütte– establecieron sus manufacturas y desempeñaron un papel fundamental en la transmisión de conocimientos. Las firmas locales vivieron una época dorada desde aproximadamente 1870 hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial, en 1914. Fabricaban relojes de bolsillo exquisitamente decorados y dotados de complicaciones como cronógrafo, repetición de minutos y calendario perpetuo.

En 1920, Alfred Helwig y sus alumnos de la Escuela Alemana de Relojería crearon el tourbillon volante. Cinco años después, debido a la resistencia a producir relojes de pulsera y las adversas condiciones de la posguerr,a la Deutsche Präzisions-Uhren-Fabrik Glashütte quebró y de sus activos surgieron UROFA y UFAG. Fueron las pioneras locales en la producción de relojes de pulsera.

La relojería de Glashütte tuvo que superar otra desgracia cuando la aviación soviética bombardeó la ciudad en 1945. Meses después, el Ejército Rojo desmanteló buena parte de la maquinaria que había sobrevivido. UROFA y UFAG fueron integradas en 1951 con otras firmas en la compañía estatal VEB Glashütter Uhrenbetriebe (GUB). Esta empresa fue la única fabricante de relojes de la ciudad durante los 40 años de la RDA.

Luego de la reunificación alemana de 1990, GUB se convirtió en Glashütter Uhrenbetrieb GmbH. En 1994 adoptó el nombre Glashütte Original, inspirado en la denominación “Original Glashütte”. Esta se utilizaba desde lla década de 1920 para distinguir los relojes locales de las imitaciones fabricadas en otros países, entre ellos Suiza, y comercializadas como “System Glashütte”.

La resurrección

El nacimiento de Glashütte Original no estuvo exento de sobresaltos. La estructura industrial heredada de la RDA era obsoleta y poco competitiva. De los cerca de 3,000 empleados de 1990 solo quedaban 72 cuando la compañía fue privatizada en 1994. No obstante, sus relojeros pronto volvieron a las complicaciones con piezas como el Julius Assmann Drehganguhr (1997), con tourbillon y convertible de reloj de bolsillo a pulsera, y el Alfred Helwig Tourbillon n.º 1 (1999), equipado con tourbillon volante.

“Al considerar todas las convulsiones que la relojería de Glashütte ha atravesado durante 181 años, uno comprende que es un milagro que haya logrado sobrevivir”, dice Von Keith. “La Glashütte Original actual es el resultado de decenas de reveses que la industria tuvo que superar y del ingenio de generaciones de relojeros que vivieron y trabajaron aquí. Nuestros relojes cuentan su historia y su resiliencia es nuestro mayor orgullo”.

El edificio que me invitaron a conocer se construyó a finales los años ochenta. Fue remodelado tras la adquisición de la marca por Swatch Group en 2000, lo que significó el inicio de una era de crecimiento y oportunidades. En sus relucientes 10,000 m2 se fabrica hasta el 95% de los componentes de sus movimientos. “Cuando está en juego la precisión de un componente, usamos tecnologías como mecanizado CNC y electroerosión. Más adelante, el acabado y la decoración se realizan a mano”, resume la guía del recorrido.

“Aplicamos uno de los enfoques más radicales para la producción de movimientos de manufactura que pueden encontrarse en la industria”

Roland von Keith, CEO de Glashütte Original

El CEO destaca que la antecesora de la casa ya tenía “un grado excepcional de integración vertical” mucho antes de que la industria relojera comenzara a valorar la producción in-house. El aislamiento de la RDA de la red internacional de proveedores la obligó a depender en gran medida de sus propios recursos. “Aunque en aquel momento fabricar casi todo por nuestra cuenta era una necesidad, hoy nos permite desarrollar plenamente nuestro potencial expresivo”, afirma.

Orgullo alemán

Uno de los grandes orgullos de Glashütte Original es su taller de fabricación de herramientas. Es otro legado de la RDA y ahí 13 personas diseñan y construyen soluciones a la medida para las necesidades de las distintas áreas. Cada componente estampado tiene su propio troquel, incluidos los de relojes descontinuados, lo que permite fabricar repuestos. El taller crea dispositivos de sujeción para cada clase de componente. Esto permite mantenerlos estables durante procesos como la galvanoplastia, el pulido o el grabado. Entre ellos hay unos 300 tipos de portamovimientos, adaptados a los diferentes calibres.

El departamento tiene sus propias áreas de formación y compras. Una muestra de su ingenio es un dispositivo con un tubo de goma que insufla aire sobre el volante para comprobar, al verlo en el microscopio, si gira de manera uniforme o presenta alguna irregularidad.

“Lo que se hace en este taller constituye un oficio completamente distinto y requiere años de formación especializada”, apunta Von Kleith. “Es un compromiso con la producción interna que la mayoría de las marcas de relojería ni siquiera se plantearía”.

En la manufactura se dominan acabados manuales característicos de Glashütte desde el siglo XIX. Me refiero al grabado, las franjas Glashütte, la decoración de rayos de sol, el biselado y el perlado, para el que se emplean herramientas de pulido que miden entre 1.5 y 5 mm. Todos los tornillos se fabrican aquí. Algunos solo se pulen, pero otros también se azulan. Los diminutos tornillos del volante tienen las cabezas pulidas y se recubren de oro; con justa razón los llaman Goldstaub (polvo de oro).

Especialidades

El engaste de los chatones de oro es otra especialidad de Glashütte Original. Cada rubí, montado en su chatón, debe colocarse a la altura exacta dentro del puente del tren de engranajes y fijarse con tres pequeños tornillos azulados, con una rosca de 0.4 mm de diámetro y una cabeza de 0.7 mm.

Durante el recorrido vi una parte del proceso de biselado de un muelle de cuello de cisne. “Se necesitan unos seis meses para que alguien pueda realizar este trabajo por su cuenta”, dijo el responsable, que puede biselar unas 25 piezas al día. En cambio, el pulido plano sobre estaño de una jaula de tourbillon puede llevar hasta tres horas. Si se ejerce demasiada presión, un componente tan delicado puede deformarse y hay que desecharlo.

Unos 60 relojeros se encargan del ensamblado, la regulación, el encajado y las pruebas de los relojes ya montados. Además, en 2025 Glashütte Original inauguró una manufactura de esferas a pocos minutos de aquí. La marca emplea unas 450 personas en la ciudad. Su presencia se extiende al Museo Alemán de Relojería, gestionado por una fundación creada por la firma y la ciudad en 2006.

Tüftlergeist

Una palabra digna de trabalenguas que escuché varias veces en Glashütte fue Tüftlergeist. Se refiere al espíritu de inventiva y experimentación profundamente arraigado en Sajonia. Esto ha sido clave para la supervivencia y la prosperidad actual de su industria relojera. Glashütte Original ha mantenido vivo ese espíritu con varias innovaciones desde su constitución.

En 1997 lanzó su emblemática gran fecha Panorama Date, con dos discos concéntricos en el mismo plano que muestran las cifras sin barra divisoria. Tres años más tarde introdujo el PanoRetroGraph, el primer cronógrafo del mundo con cuenta regresiva integrada y señal acústica al finalizar el intervalo programado. Para la renovada línea Senator de 2005, la firma desarrolló el calibre 100 automático, cuyo sistema de cuerda pasa de bidireccional a unidireccional cuando alcanza la carga completa. En 2010, el Senator Diary incorporó una alarma programable con hasta 30 días de antelación al vincularla con el calendario.

Después llegó el Senator Cosmopolite con el calibre 89-02, que abarca 35 zonas horarias, incluidas las desviaciones de media hora y tres cuartos de hora y los horarios estándar y de verano. El Calibre 36 de los Senator Excellence se distinguió por su espiral de silicio y 100 horas de reserva de marcha con un solo barrilete. En 2019, el Senator Chronometer Tourbillon combinó por primera vez en un tourbillon volante parada de segundos, puesta a cero y posicionamiento preciso del minutero. En 2023, el Flyback Tourbillon permitió además hacer girar la jaula hacia atrás hasta llevar el segundero a cero.

Lujo y discreción

Hoy, Glashütte Original tiene cinco colecciones. Senator representa la tradición alemana de artesanía, precisión y alta complicación, con modelos dotados de tourbillon, calendario perpetuo, hora mundial y cronógrafo flyback. Además destacan el Senator Meissen, con esferas de porcelana Meissen pintadas a mano, y el Alfred Helwig Tourbillon 1920 Limited Edition. Pano se caracteriza por la disposición descentrada de las indicaciones, inspirada en la proporción áurea. Los PanoInverse, PanoMaticInverse y PanoLunarInverse muestran elementos del movimiento del lado de la esfera.

“Nuestros diseños no son minimalistas, sino funcionales. De eso se ha tratado siempre la relojería de Glashütte”

Roland von Keith, CEO de Glashütte Original

Spezialist incluye tres modelos inspirados en el Spezimatic Typ RP TS 200, un reloj de buceo de 1969: SeaQ, SeaQ Panorama Date y SeaQ Chronograph. Vintage comprende las familias Sixties y Seventies, con raíces en los Spezimatic y Spezichron de la época de GUB. Serenade agrupa las líneas femeninas Serenade Luna, con fases lunares extragrandes, Serenade y Pavonina.

En la azotea de la manufactura me puse en la muñeca varios de estos modelos. La luz de su tierra natal resaltaba unas esferas y unos movimientos hechos con inmensa dedicación y orgullo. Son relojes lujosos y excitantes, pero también plácidos y discretos.

“No hacemos esto para demostrar nada: lo hacemos porque es lo que siempre hemos hecho”, dice Roland von Keith. “Cuando dentro de diez años la gente piense en la relojería alemana, quiero que la primera marca que le venga a la mente sea Glashütte Original. No solo como otro competidor en un mercado dominado por los suizos, sino como el referente de este género específico de relojería”.

Manuel Martinez

Me gusta encontrar y contar historias, desde hace 15 años con la relojería, el estilo de vida y el lujo como telón de fondo. Las revistas siguen siendo mi debilidad, así que en Tiempo de Relojes estoy como en casa.

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MANUEL MARTÍNEZ

Director editorial

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Directora comercial relojes

Heredé el gusto por los relojes desde niña y profesionalmente por el diseño. Desde hace 21 años estoy en este fascinante sector relojero, trabajando de la mano junto con las marcas haciendo estrategias comerciales y de marketing.

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Diseñador digital y multimedia

Geek millennial, amante de la tecnología. Ing. en comunicación multimedia, llevo los relojes mecánicos a la dimensión digital. Siempre al tanto de las tendencias tecnológicas.

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