La desnudez y transparencia del zafiro se ha convertido en un reto y obsesión benigna para los relojeros más audaces e innovadores. Un material que trasciende la esfera o el fondo para convertirse en un todo integrado que aloja el movimiento del reloj. Además, un material difícil de tratar y que presenta numerosos desafíos técnicos.
El último en unirse a esta furor por las cajas de cristal zafiro es Greubel Forsey. La apuesta sorprendente es Double Tourbillon 30º Technique Sapphire. Una edición limitada de 8 piezas con cuerda manual y tourbillon patentado. Un guardatiempo con la pretensión única de conseguir que todo el movimiento quede a la vista desde cualquier ángulo y ante cualquier gesto.
Las dos jaulas del tourbillon requieren 132 componentes del total de 396 que tiene el reloj completo. Además, incluye 43 rubíes en los chatones de oro, una rueda de balance de inercia variable con tornillos de oro blanco, un volante de espiral de curva Phillips, puentes y platina princial de níquel plateado. El número del guardatiempo está grabado sobre la platina de oro que está sobre uno de los puentes.
La correa es de caucho, aunque viene con otras dos opciones: piel de aligátor cosida a mano y silicón transparente. Todas tienen cierre desplegable de titanio con el logo GF. El precio, por supuesto, está a la altura de la excepcionalidad del guardatiempo. Cuesta 1.1 millón de dólares.