WW2026: Rolex celebra 100 años de Oyster

Rolex conmemora el centenario del primer reloj de pulsera con caja hermética con Oyster Perpetual 41, que revisita su ADN técnico y estético con guiños inéditos.

Hay pocas innovaciones en la historia de la relojería que realmente hayan cambiado las reglas del juego. En 1926, Rolex presentó el primer reloj de pulsera hermético del mundo: una arquitectura sellada que protegía el movimiento del polvo, la humedad y el agua. Todo gracias a un ingenioso sistema patentado de bisel, fondo y corona enroscados.

El reloj dejaba de ser un objeto frágil para convertirse en una herramienta fiable, lista para acompañar la vida real. Con esta primicia, Hans Wilsdorf, el fundador de Rolex, seguía dando forma al arquetipo del reloj moderno: preciso, fiable y automático. Años antes, en 1914, un reloj de pulsera Rolex había obtenido un certificado de clase “A” del Observatorio de Kew en Gran Bretaña, poniéndose a la par de los relojes de bolsillo con mayor precisión. Y en 1931, la casa patentó el mecanismo de cuerda automática por rotor libre denominado Perpetual. Así surgió el Oyster Perpetual.

Cien años después, Rolex celebra ese punto de partida con una edición conmemorativa del Oyster Perpetual 41 que reinterpreta su legado desde la precisión contemporánea. Este modelo encapsula la esencia de la Oyster con una lectura actualizada que combina innovación técnica, códigos históricos y decisiones estéticas inesperadas.

Novedades para celebrar

La celebración del centenario se materializa en una serie de detalles sutiles pero cargados de significado. La esfera introduce un nuevo tono slate —inédito en la colección— que sirve como lienzo para los guiños históricos: la inscripción “100 years” sustituye al habitual “Swiss Made” a las 6 en punto, mientras que los índices de cinco minutos aparecen marcados por pequeños cuadrados verdes, en referencia directa al color emblemático de la casa. Incluso la firma Rolex adopta ese mismo verde, reforzando la coherencia visual del conjunto. Y, como detalle, la corona incorpora el número 100 en relieve, un guiño que conecta directamente con la efeméride sin caer en lo evidente.

Reinterpretación Rolesor amarillo

Más allá de lo simbólico, el reloj introduce una reinterpretación interesante del Rolesor amarillo, esa combinación de acero y oro que Rolex convirtió en firma desde los años 30. En esta versión, el bisel y la corona se ejecutan en oro amarillo, mientras que el brazalete Oyster se mantiene íntegramente en Oystersteel, rompiendo con la configuración habitual en la que los eslabones centrales también serían de oro. El resultado es una estética más depurada, donde el contraste entre materiales se vuelve más preciso, más controlado, casi más contemporáneo.

En el plano técnico, la caja Oyster sigue siendo el núcleo del discurso. Su construcción —carrura monobloque, fondo atornillado y corona Twinlock— garantiza una hermeticidad de hasta 100 metros, reafirmando ese principio fundacional que dio origen a todo. Una prueba de que una innovación centenaria sigue plenamente vigente en términos de funcionalidad y rendimiento.

Calibre robusto

En su interior, el calibre 3230 actúa como síntesis del savoir-faire contemporáneo de Rolex. Este movimiento automático integra el escape Chronergy, diseñado para optimizar la eficiencia energética sin comprometer la fiabilidad, así como una espiral Parachrom azul antimagnética que ofrece una estabilidad sobresaliente frente a variaciones de temperatura y campos magnéticos. A esto se suma una reserva de marcha de aproximadamente 70 horas y el sistema de amortiguadores Paraflex, que incrementa la resistencia a los golpes.

El conjunto se somete a la certificación Superlative Chronometer, que en 2026 evoluciona con nuevos criterios enfocados en magnetismo, fiabilidad y sostenibilidad. La precisión, medida tras el encajado del movimiento, se mantiene en un exigente rango de -2/+2 segundos al día, un estándar que sigue situando a Rolex por encima de las certificaciones cronómetricas tradicionales.

El brazalete Oystersteel Oyster, introducido a finales de los años 30, completa el conjunto como una extensión natural de la caja. Su construcción de tres eslabones amplios y ligeramente curvados combina robustez y confort, mientras que el cierre Oysterclasp con sistema Easylink permite ajustar la longitud en 5 mm de manera inmediata. Es uno de esos elementos que, como la propia caja, han trascendido el tiempo sin necesidad de reinventarse constantemente.

Ficha técnica

FICHA TÉCNICA Rolex Oyster Perpetual 41 Edición 100 aniversario



  • Movimiento: Calibre 3230, automático de manufactura propia, 28,800 alt/h, escape Chronergy, espiral Parachrom, amortiguadores Paraflex, parada de segundos, reserva de marcha aproximada de 70 horas, precisión de -2/+2 segundos/día.
  • Función: Horas, minutos, segundos.
  • Caja: 41 mm de diámetro x 11.6 mm de grosor, caja central de acero Oystersteel con acabado satinado y laterales pulidos, bisel abovedado de oro amarillo de 18 quilates, fondo de caja atornillado, corona Twinlock de oro amarillo con relieve «100», hermeticidad 100 m.
  • Carátula: Color pizarra con acabado rayos de sol, inscripción “100 años” a las 6 h, detalles verdes en la escala de minutos, índices y agujas aplicados de oro amarillo de 18k con Chromalight (luminiscencia azul).
  • Correa: Brazalete Oystersteel Oyster, acabado satinado con bordes pulidos, cierre Oyster, extensión Easylink de 5 mm.
Yolanda Ruiz

Periodista todoterreno, llevo más de una década tomando el pulso a la industria relojera. “De los relojes lo que más me asombra es cómo actúan como instrumento de identidad. Son testigos de los cambios sociológicos y culturales».

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