Es muy probable que los profesores que tuvo en la escuela Emmanuel Gueit acabaran sorprendidos al descubrir que su antiguo alumno en uno de los grandes nombres del diseño relojero de las últimas décadas. “Es verdad, porque era muy mal estudiante”, nos comenta el propio Gueit (Ginebra, 1967) desde su estudio en su ciudad natal. “Tan malo, que mi padre se desesperaba y me propuso irme a Inglaterra a pasar un año recién cumplida la mayoría de edad. Al menos así aprendería inglés”.
Acabó yendo, aunque antes de emprender un viaje tuvo un encuentro que marcaría el resto de su trayectoria laboral. Jaqueline Dimier (jefa de producto de Audemars Piguet desde 1975 hasta 1999) le propuso incorporarse a la firma como aprendiz una vez volviera de Inglaterra. Y eso fue lo que hizo Emmanuel, trabajando codo con codo con Dimier durante trece años y siendo el creador de todo un icono como el Royal Oak Offshore. “Fue una etapa maravillosa de mi vida. Jaqueline y yo contábamos con total libertad creativa.
Presentábamos los diseños a Steve Urquhart (director de ventas) y, si le gustaba, el proyecto seguía para adelante”. Aunque no fue una casualidad su encuentro con Jaqueline Dimier. Toda la vida del joven Emmanuel había estado vinculada hasta entonces con el mundo del diseño de relojería. No en vano, es hijo de Jean-Claude Gueit, uno de los más importantes diseñadores de la relojería de los setenta. Él fue el creador de iconos como el Piaget Polo y el Baume & Mercier Riviera. “Él, sin duda, fue uno de mis grandes mentores”, nos dice con emoción. También una de las voces más críticas con el trabajo de Emmanuel.
“No fue fácil convencerle de que el Royal Oak Offshore suponía el futuro de la colección. Por cuestión generacional, no entendía un reloj tan grande y grueso”. Pero Gueit fue perseverante y, con un trabajo que le llevó tres años, por fin logró llevar a cabo uno de los grandes relojes deportivos de todos los tiempos, admirado y copiado hasta la saciedad.
La aventura americana con Fossil
Superada la treintena, Emmanuel toma la decisión de dejar Audemars Piguet (“no quería acabar en una vitrina del museo”) y se traslada a Nueva York para iniciar un curso. “Allí conoceré al responsable de marketing de Fossil Group, quien me propuso trabajar para ellos. Yo venía de crear relojes de lujo de 50.000 francos suizos y ahora estaba haciéndolos de 15 dólares. Pero, al final, el trabajo de diseño es el mismo”.
Acabada una etapa de tres años en Fossil Group, Emmanuel decide volver a Europa. Primero se establece en París y más tarde en Ginebra (“Algo lógico, porque todos mis clientes están aquí”) para emprender su carrera como diseñador freelance. “Trabajar por tu cuenta representa la libertad total. Tú eliges los proyectos y puedes cambiar de estilo siempre que quieras. Es mucho más variado. Aunque no voy a engañarme. También tienes mucha más incertidumbre económica. Hay épocas en las que entra el dinero y otras en las que no”.
Emmanuel se define como un diseñador de la vieja escuela, de lo que aún emplea papel y mucha imaginación. “Trabajo con un equipo externo que me ayuda en la renderización que más tarde muestro a mis clientes”. Entre ellos se han mantenido sus “fieles” Audemars Piguet y Fossil Group, además de otras marcas tan señeras como Rolex (para la casa de la corona diseñó la colección Cellini en 2014), sin olvidar los muchos nombres que debe guardar por razones de confidencialidad. Aunque hay un proyecto que le ha devuelto al primer plano de la información relojera al convertir su nombre en uno de los grandes incentivos de la marca.
El boom de Dennison
Se trata de Dennison, una antigua casa de origen angloestadounidense, desaparecida en los años 60 y que acaba de volver de la mano de Stéphane Cheikh. En Dennison, Gueit es la estrella, algo poco habitual en un sector donde tradicionalmente se ha olvidado la figura del diseñador, a diferencia de otros segmentos de la industria del lujo como la moda o incluso la joyería. Con Dennison, Gueit tenía total libertad creativa. La única petición realizada por sus responsables era un reloj de estética vintage.
“Les encantaba el Tank y querían una pieza con la misma fuerza. Me inspiré en los años 60, que es mi etapa favorita del diseño relojero y, además, el momento en el que finaliza la primera etapa de Dennison, así que este diseño representa una continuación estética”. El resultado fue una pieza de forma rectangular y suaves contornos, que el propio Gueit define como “un reloj que puedes llevar con esmoquin o pantalones cortos y chanclas. Siempre te va a quedar bien”. Más allá de su belleza, el reloj de Dennison ha sorprendido por sus precios, muy por debajo de lo que podamos pensar la primera vez que vemos el reloj.
Cómo adecuarse a los presupuestos
“Hay un gran trabajo de ajuste de los presupuesto”, aclara el diseñador. “Por ejemplo, no hemos empleado piel de aligátor para no aumentar el precio final. Pero hay un mensaje muy potente desde el momento que Dennison es el reloj más barato del mercado en el que puedes encontrar una carátula de piedra, una tendencia que ya tenía controlada desde hace tiempo”. Al éxito del lanzamiento de la marca le ha seguido una interesante versión de doble lectura, presentada en Geneva Watch Days y premiada en la última edición de GPHG.
“Y habrá más novedades en el futuro. Sus responsables han diseñado un proyecto a muy largo plazo para la marca y yo espero seguir ahí con ellos”. Y, quién sabe, a lo mejor Emmanuel Gueit les regala un icono tan simbólico como fue el Royal Oak Offshore en su momento.