Karl-Friedrich Scheufele, copresidente de Chopard, nos descubre en siete declaraciones qué representa L.U.C en la compañía después de 25 años.
“Mi padre siempre decía que era importante crear y producir componentes, cajas de relojes y todo lo demás internamente. Y yo dije: “Bueno, ¿por qué no producimos los movimientos in house?”. Era un paso muy lógico, pero en aquel momento era fácil apoyarse en los proveedores externos. Así que, básicamente, tuve que persuadir a los miembros de la familia de que debíamos hacer un movimiento para reunir algo de experiencia, e hicimos el calibre L.U.C 96.01-L”.
“El calibre L.U.C 96.01-L demostró no solo que realmente podíamos producir un movimiento, sino uno especial. Tenía un micro-rotor y era delgado, por lo que sus barriletes eran muy finos. Además, estaba certificado como cronómetro. El siguiente gran paso fue el cronógrafo (L.U.C Chrono One) y, sin duda, el L.U.C Full Strike (repetición de minutos). La Manufactura Chopard también fue la base para albergar un sueño como el de la marca Ferdinand Berthoud. Sin manufactura y sin el museo L.U.CEUM, no habría Ferdinand Berthoud. Así que todo se conecta de algún modo”.
“Casi el 70% de los relojes que hacemos están equipados con nuestros propios movimientos. Esto se logró gracias a que nuestra estrategia es ser independientes como relojeros y como joyeros, porque es la única forma de mantener nuestro negocio a largo plazo. Así que era fundamental crear la Manufactura Chopard, pero más que nada crear Fleurier Ebauches, que produce 50,000 movimientos en la actualidad. Primero tuvimos la experiencia de hacer movimientos de alta gama acabados a mano, y luego la de la fabricar movimientos en un proceso industrializado, que también es algo muy complejo”.
“Si no tuviéramos nuestros propios calibres, no creo que nuestra colección fuera hoy la misma. Seguro que no. Además, creo que ya no seríamos un actor relevante en el mercado de la relojería, así que fundar la Manufactura Chopard fue una decisión importante en el momento adecuado”.
“La técnica innovadora no excluye el enfoque mecánico clásico, sino que van juntos. Siempre estuve interesado en desarrollos como nuestro movimiento con frecuencia de 8 Hz (el calibre L.U.C 01.06-L), pero, al mismo tiempo, puedo sentirme totalmente impresionado por un acabado tipo Fleurier, que todos sabemos que no hace al mecanismo más preciso, pero sí más hermoso. Me gusta juntar las dos cosas”.
“L.U.C siempre ha sido una experiencia muy personal para mí. Agradezco que la gente piense que estos relojes son una expresión de mí mismo. Es un gran cumplido porque es lo que, en cierto modo, quería expresar. Los relojes L.U.C no son el resultado de un grupo de personas de marketing que se reúnen y dicen, mirando al mundo de los relojes: “Esto es lo que tenemos que hacer y este es el precio que debe tener”. Este no es nuestro enfoque. L.U.C tiene un sentido humano real y genuino”.
“Los relojes ahora son más fiables y ofrecen características mecánicas más interesantes, y todo ello con materiales diferentes. Se ha innovado en muchos campos, pero debemos tener cuidado de mantener vivo el factor humano. Porque muchas empresas también han conseguido industrializar el proceso relojero y, con ello, han reducido la intervención humana en cierta medida. Es importante que recordemos los fundamentos, la artesanía que hay detrás; tenemos que mantener vivos los conocimientos y los oficios relevantes porque, de lo contrario, creo que perdemos el juicio”.