Hace más de 120 años nació el reloj masculino de pulsera. Producto de una necesidad específica –como lo era el contar con un reloj que pudiera usarse y, sobre todo, mirarse fácilmente al momento de pilotar un avión–, el resultado no solo solucionó perfectamente esta demanda, sino que, además, creó el accesorio masculino por excelencia. La historia, sin duda, confabuló para que esto sucediera. Quizá mucho antes de que, por sí misma, la evolución natural de la relojería (o en específico del reloj de bolsillo), pudiera expandir por sí misma sus horizontes. Y es que es un hecho que la fantástica coincidencia de que el propio Alberto Santos Dumont fuera amigo personal de Louis Cartier, aceleró vertiginosamente el proceso.
La historia ya la conocemos. No hace falta más que decir que, justo a raíz de esta feliz coincidencia, donde el piloto brasileño comentara con su amigo lo complicado que era sacar del bolsillo un reloj con cadena para mirar el tiempo –sobre todo en momentos críticos donde no había margen para soltar los controles–, sobrevino la solución más ingeniosa posible: diseñar una caja que pudiera albergar en su interior el calibre ultradelgado Lepine –que fabricaba ya la manufactura de movimientos LeCoultre– para evitar así el uso de una caja tosca y sobredimensionada, como eran en su momento la mayoría de los relojes de bolsillo. En breve, fue un diseño exclusivo, con asas integradas, para incorporar de una forma natural una correa de piel que pudiera abrocharse a la muñeca.
Estética incomparable
El Santos-Dumont es ya, por sí mismo, epítome de lujo y excelencia. Por supuesto, para llegar a este status, ha tenido que recorrer una larga cronología. Con su caja cuadrada, inmediatamente reconocible, pronto se consolidó como un verdadero objeto del deseo. Los tres modelos que Cartier presenta tienen los mismos códigos estéticos que el modelo original. Intactos están los numerales romanos, tornillos claramente visibles, corona perlada para un fácil ajuste horario, así como el inconfundible cabujón azul inserto en la corona. Cabe destacar que una de las tres variantes que vemos hoy, incluye un cabujón carmesí.
La pieza principal es la variante con esfera de obsidiana. De acuerdo con Cartier, se trata de una lámina lapidada de tan solo 0.3 mm de grosor. Está realizada a partir de esta roca volcánica, originaria de México, y cuyo efecto iridiscente es provocado por las minúsculas burbujas de aire atrapadas en su interior.
Otro de los elementos distintivos es el barazalete de oro amarillo, inspirado en los primeros brazaletes de metal fabricados por Cartier en los años 20. Ese espíritu art déco de los tres ejemplares es consecuencia de amalgamar los códigos estéticos de la época con un brazalete compuesto por eslabones finamente pulidos y diminutos (de 1.15 mm de grosor cada uno) en una malla de hasta quince hileras impecablemente mecanizada.
Las tres variantes
En el modelo principal en oro amarillo, tanto las manecillas como los numerales son dorados. La segunda versión en oro amarillo incluye una carátula plateada y satinada con efecto rayos de sol. Luce manecillas azuladas y numerales en color negro. Por último, está el modelo con caja y brazalete de platino 950 se combina con esfera plateada con satinado efecto rayos de sol. Este modelo tiene manecillas de horas y minutos azuladas, numerales romanos negros y cabujón rojo carmesí.
En los tres casos, la Maison ha decidido incorporar un movimiento de manufactura. Se trata del confiable y robusto Calibre de cuerda manual 430 MC, con tan solo 2.1 mm de altura, reserva de marcha garantizada en 36 horas y frecuencia de 21,600 alternancias por hora (3 Hz).
En los tres ejemplares, las dimensiones de la caja son las mismas: 43.5 mm por 31.4 mm de diámetro y 7.3 mm de grosor. La hermeticidad, para tres modelos confeccionados en metales preciosos y con una estética fiel a sus orígenes, está garantizada en 30 metros.
FICHA TÉCNICA Cartier Santos-Dumont
- Movimiento: Calibre 430 MC, manual, 3 Hz (21,600 alt/h), reserva de marcha: 36 horas
- Función: Horas y minutos
- Caja: Oro amarillo o platino, 43.5 mm x 31.4 mm, 30 m
- Carátula: Esfera de obsidiana dorada o esfera plateada, numerales romanos y manecillas de hora y minutos doradas; caja y brazalete de platino 950/1000, con esfera plateada y satinado Rayos de sol, manecillas azuladas y numerales romanos negros; y caja y brazalete de oro amarillo 750/1000, con esfera plateada con satinado rayos de sol, numerales romanos negros y manecillas azuladas
- Correa: Brazalete tipo malla oro amarillo o platino