Reinterpretar un ícono es una labor riesgosa, del tipo que exige precisión. No se trata de echar todo por la borda, sino de encontrar un equilibrio entre legado y futuro. Hoy es ese el espíritu que guía a Corum, que en el marco de Watches and Wonders 2026 ha decidido renovar su emblemático Admiral con un total de once referencias. Pero el nuevo Admiral no presume de una simple actualización; es, en realidad, una declaración de intenciones: cada pieza busca recalibrar la identidad de la marca desde dentro.
Para marcar este nuevo comienzo, Corum ha optado por un movimiento poco habitual: reemplazar por completo la colección anterior. En su lugar, surgen dos nuevas familias —39 y 36 milímetros— que comparten un mismo lenguaje, pero responden a distintas formas de habitar el reloj. El cambio más evidente aparece en la caja, completamente rediseñada.
Continuidad visual
Aunque la arquitectura dodecagonal sigue presente, ahora se traduce en líneas más tensas, proporciones mejor resueltas y una ejecución que privilegia la continuidad visual con el brazalete integrado, eliminando las asas tradicionales. Y lo más significativo es que el prestigioso Emmanuel Gueit ha sido el responsable de los nuevos Admiral, el mismo que creó el Royal Oak Offshore para Audemars Piguet.
Disponible en acero, titanio, oro rosa y una versión bicolor que combina acero y oro—, la caja no busca imponer su presencia a través del volumen, sino a través de la precisión de sus superficies y la manera en que dialoga con los acabados, alternando pulidos y satinados con una sutileza que revela un enfoque más maduro y depurado del diseño.
Luego están las carátulas, extensiones naturales de esta nueva visión de la casa. Más limpias, pero fieles a su ADN marítimo, evolucionan a partir de los icónicos gallardetes, que dejan de ser un recurso meramente decorativo para integrarse como índices horarios.
A partir de ahí, cada versión desarrolla su propia narrativa. Desde los degradados azules con motivo de olas que evocan el universo náutico, hasta la sobriedad de las esferas grises con acabado sunburst. Destaca también la incorporación de meteorito en estado natural. Incluso en la versión esqueletada —una primicia para la colección— la esfera abandona su condición plana para revelar otro de los grandes cambios del Admiral: su interior.
Nuevo calibre in house
En el corazón, un nuevo calibre automático refleja la ambición de Corum. Con una reserva de marcha de 72 horas, este movimiento ha sido concebido como una plataforma capaz de integrar futuras complicaciones, más allá de las funciones presentes —horas, minutos, segundos y fecha, además de las funciones de parada de segundos y ajuste rápido de fecha—. Como detalle distintivo, la masa oscilante en tono dorado presenta un acabado granulado y el renovado emblema de la casa, visible a través del fondo de zafiro.
Alma versátil y femenina
Con una amplia variedad de materiales, esferas y ejecuciones, la colección de 39 milímetros se posiciona como el eje central de este capítulo. Sin embargo, el Admiral de 36 mm posee un encanto propio. No busca competir con su contraparte mayor; más bien, funciona como una interpretación que traduce sus códigos a una escala más contenida y versátil. Aquí, la esfera azul con motivo náutico sirve como punto de partida para una versión burdeos. Además hay tres modelos engastados con diamantes que exploran combinaciones de acero, oro rosa y nácar.
En conjunto, el nuevo Admiral no responde a la nostalgia ni a la urgencia de reinventarse a cualquier costo. Es, más bien, un ejercicio de precisión: saber exactamente qué conservar, qué transformar y hasta dónde llegar.
FICHA TÉCNICA Corum Admiral 39 y Corum Admiral 36
- Movimiento: Automático, 72 horas de reserva de marcha
- Función: Horas, minutos, segundos y fecha
- Caja: 39 y 36 mm, disponibles en acero, titanio, oro rosa y acero con oro rosa
- Carátula: Azul, skeleton, meteorito, gris y rose gold para versiones de 39 mm; azul borgoña y nácar en versiones de 36 mm
- Correa: Acero o caucho en algunas versiones