El booth de Roger Dubuis en el Salón Internacional de la Alta Relojería (SIHH) de Ginebra es atravesado por una grieta artificial en la que brilla una luz roja a manera de magma. Simboliza los movimientos telúricos y las erupciones que se producen cuando se trastocan los códigos estéticos y se detonan las convenciones.
En una pared, una frase de Pablo Picasso resume el mantra de la joven firma suiza para 2017: “Todo acto de creación es en primer lugar un acto de destrucción”.
Más que nunca su apuesta es desarrollar piezas con “materiales disruptivos y complicaciones avanzadas”. Viniendo de una casa que desde 1995, cuando fue fundada por el relojero homónimo, ha buscado caminos alternativos para expresarse, la promesa seduce.
Su mecanismo es el calibre de cuerda manual RD105SQ, con el emblemático Astral Skeleton en color azul. Astral Skeleton se refiere a la forma de estrella con las puntas orientadas hacia los índices de las horas, característica de los “esqueletados técnicos” de esta casa.