Llegará un día en el que la trayectoria de Norqain se estudie en las escuelas de negocios de todo el mundo. Pocas firmas, en tampoco tiempo, han logrado tal penetración en el mercado y un reconocimiento tan amplio por parte de público y prensa especializada. “Tuvimos claro que habíamos triunfado cuando abrimos el stand de Norqain en Watches & Wonders en 2024. Allí estábamos, rodeados en amigos y familiares, para demostrar que ya jugábamos en la Champions League de los relojes”.
Así lo cuenta Tobias Küffer, vicepresidente de Norqain, en conversación desde la sede de la firma en Nidau (Suiza). Una primera etapa de un trayecto iniciado seis años antes bajo la batuta de su hermano Ben, cofundador y consejero delegado de la firma. “Los dos representamos la tercera generación de una familia vinculada al negocio. Nuestro abuelo fue relojero y nuestro padre produjo relojes de lujo durante 45 años. Nos hemos criado entre relojes y trabajado con ellos. En el caso de Ben, toda su carrera estuvo vinculada a Breitling y fue, a raíz de la venta de la firma al fondo CVC en 2017, cuando Ben Küffer decide marcharse y comenzar una nueva etapa.
Un proyecto entre amigos
“Podía parecer una locura, pero Ben tenía muy claro desde el principio cómo debía ser la marca”, comenta su hermano. Responsabilidad de Ben también sería la creación de este curioso nombre, un acrónimo de NORte más las iniciales de Quality, Adventure, Independence y Niche.
El proyecto comienza a tomar forma y a él se unen Ted Schneider y Mark Streit como fundadores de Norqain. “Son amigos desde hace muchos años y cuando Ben les planteó la aventura, se apuntaron entusiasmados”. Este grado de amistad y confianza era el sostén necesario para una firma de propiedad familiar que, como queda implícito en su nombre, basa en la independencia una de sus grandes virtudes.
Küffer y Streit acudieron a la edición 2019 de Baselworld con el objetivo de despertar el interés de los detallistas y, aunque los primeros contactos fueron bastante negativos (“¿Otra firma suiza más? Fue el comentario que más escucharon esos días”, nos cuenta su hermano), al final acabaron firmando un contrato con Spinnler & Schweizer de Basilea. Más adelante vinieron nombres como Wempe, Bucherer y Seddiqi. Sus fundadores habían diseñado una estrategia de lanzamiento con una previsión de 1,000 relojes producidos en ese primer año. La cifra final fue de 4,000 relojes.
Los consejos de Biver
El proyecto tenía tan buen planteamiento que incluso el año del confinamiento fue aprovechado por los hermanos Küffer para sopesar el que sería el modelo de desarrollo para los años siguientes. Es entonces cuando entra en escena Jean-Claude Biver, quien se pone en contacto con Ben ante el interés que le despierta su primer contacto con Norqain. Biver se suma al consejo asesor de Norqain y colabora en el desarrollo de Wild One, una de las colecciones más exitosas de la firma. “Biver se ha convertido en una persona muy cercana a nosotros”, declara Tobias. “De hecho, es el padrino de mi segundo hijo”.
El vicepresidente Norqain también apunta a Biver como una persona clave para conseguir la colaboración de Biwi, uno de los proveedores más prestigiosos de la industria suiza y cuyos componentes son fundamentales en la mencionada colección Wild One. “Para nosotros fue un sueño que Biwi quisiera trabajar con nosotros. Tiene un prestigio enorme dentro del sector. Que se sumara al proyecto fue muy importante para aumentar nuestra confianza”.
La colaboración con Biwi nos aporta una de las claves del modo de organización de Norqain y es la unión con grandes nombres de la industria. Igual de importante fue que Kenissi la eligiera en 2020 como una de las primeras firmas que llevaran sus movimientos. Como señala Küffer, “ahí mandamos un mensaje al sector de que íbamos en serio.
Las ideas claras
Mi hermano hizo un fantástico trabajo con el plan de lanzamiento. Tenía una idea muy clara lo que quería de Norqain desde el principio: hacer reloj de gran calidad a un precio razonable y esta fórmula es la que nos ha proporcionado el éxito. El Wild One, por ejemplo, es un reloj con un sistema antichoque que solo encuentras en el mercado en relojes que le triplican el precio. Obviamente, esto solo lo consigues trabajando con proveedores muy buenos y ganándote su confianza. Hubiera sido un suicidio desarrollarlo por nuestra cuenta. Hay empresas con una enorme experiencia que llevan décadas siendo las mejores en sus campos, y en ellas nos apoyamos”.
Esta estrategia se ha perfeccionado el año pasado con la introducción el año pasado del 8K Manufacture Calibre, un movimiento cronógrafo esqueletado producido por el prestigioso fabricante AMT. Para Küffer, es un paso natural para Norqain, con unos clientes cada vez más interesados en piezas de alto nivel, aunque la firma mantiene las referencias básicas que tanto le ayudaron a ganarse una posición en el mercado en los primeros años.
Honesta y divertida
“También te digo que en Norqain no hemos reinventado la rueda”, comenta sonriente su vicepresidente. “Desde el principio teníamos muy claro que queríamos hacer relojes deportivos, con un diseño bonito y a un precio asequible. Si hubiéramos lanzado un reloj triangular nadie nos hubiera hecho caso”. Más allá de la modestia de la firma, la irrupción de Norqain ha aportado un aire fresco a la industria suiza con un producto funcional, con un diseño muy conseguido y donde el color es un gancho eficaz para atraer a las nuevas generaciones, como demuestra el éxito alcanzado con referencias como el Wild One Skeleton en turquesa, uno de los grandes superventas de la casa. Y esta frescura la supo ver Jean-Claude Biver el día que llamó a Ben Küffer por primera vez.
En la actualidad, Norqain produce anualmente entre 10,000 y 15,000 relojes. La producción se reparte entre la sede de Nidau y una línea de producción en Tavannes, en las montañas del Jura, acorde con la imagen alpina que identifica a Norqain desde sus orígenes. Aunque sea esta imagen de relojería técnica y deportiva la que más se relaciona con la filosofía de la casa, ha sido un reloj de la línea Freedom el que más ha llamado la atención de las redes sociales. Se trata de la edición Enjoy Life y es un cronógrafo lanzado el pasado verano con una carátula de alegres colores y el remate de un helado en el indicador de fecha.
El éxito del reloj ha sido tal que la primera edición se agotó en tiempo récord y la firma ha tenido que anunciar una segunda edición, que sale ahora mismo a la venta. Al igual que sus hermanos de colección, el Freedom Enjoy Life es un cronógrafo sencillo en apariencia, muy bien construido y con el toque de color y humor necesarios para diferenciarlo del resto de la competencia. Como vemos, pocos ingredientes, pero muy bien combinados, para dar con la clave del éxito.