“Todo México creyó en nosotros”: Santiago Giménez

Santiago Giménez, amigo de Bvlgari, habló de la unión que vivió México en el Mundial, la derrota ante Inglaterra y su amor por los relojes

El sueño mexicano en la Copa Mundial de la FIFA 2026 terminó con la dramática derrota ante Inglaterra, pero lo vivido nadie nos los quita y menos si lo recordamos desde la visión de Santiago Giménez. En su papel de amigo de Bvlgari, el delantero de la Selección Mexicana y del AC Milan participó en una conversación pública organizada por la firma italiana. “Me siento orgulloso de haberlo dejado todo en el Mundial”, dijo Santiago. “Al final nos quedamos con la espinita de que merecíamos más, pero nos vamos orgullosos de haber unido a todo el país, de haber hecho creer a toda la gente e incluso a nosotros mismos”.

Quien haya seguido la carrera de Santiago sabe que nació en el futbol por ser el hijo de Christian “Chaco” Giménez, quien jugó en varios equipos de Argentina y México. En 2018, a Santiago le detectaron una trombosis en la vena subclavia que casi acaba con su carrera en las canchas. Luego de tres operaciones, logró regresar y triunfar con el Cruz Azul y el Feyenoord de Países Bajos. Su destacado desempeño como goleador lo llevó al AC Milan, uno de los grandes equipos del mundo.

También tiene una profunda fe en Dios. “Hizo un milagro en mi vida y estoy aquí gracias a Él, entonces lo glorifico en todo momento, lo honro y camino junto a Él”, afirmó. Desde la infancia es un apasionado de los relojes. “Recuerdo que, cuando debuté en Primera División, mi papá me regaló un reloj. Era un Bvlgari, justamente. Más allá de eso, mi papá me enseñó que los relojes representan momentos. Entonces, si ven un reloj en mi muñeca, puede ser por mi debut, porque fui campeón, porque cumplí el sueño de llegar al Milan, porque me casé o, quizá en el futuro, por el nacimiento de mi hijo”.

Estos son algunos momentos destacados de la Bvlgari Talk con Santiago Giménez, donde el futbolista lució un Octo Finissimo 37 mm y joyas B.Zero1.

El partido inaugural

“Es una experiencia difícil de poner en palabras, pero te voy a contar un poco de lo que sentí. Desde que salimos del lugar donde dormíamos hasta llegar al estadio, todo el camino estaba lleno de gente con la playera de la Selección, alentando y apoyando. Empezabas a sentir la vibra, una energía positiva. Llegamos al estadio dos horas antes y ya estaba a reventar. En el vestidor muchos de nosotros estábamos llorando. Era un sueño que muchos habíamos logrado cumplir. Y después llegó, para mí, el momento más hermoso que he vivido en mi vida: escuchar el himno nacional“.

“Se sentía algo inexplicable. Eran cien mil personas en el estadio cantando el himno junto con nosotros, jugando un Mundial, viviendo un sueño con tu familia y sabiendo que tienes a más de 120 millones de mexicanos o más apoyándote y viendo el partido”.

Me invadían muchísimas emociones, de esas que a veces es muy difícil contener. Veías a compañeros que estaban cantando el himno y llorando. Yo era más de la idea de que, dentro del rectángulo, es una guerra; obviamente, una guerra de futbol. Tenías ese nudo en la garganta, con ganas de llorar. Pero al mismo tiempo no querías hacerlo para que el rival no te viera débil”.

“Yo era más de la idea de que, dentro del rectángulo, es una guerra; obviamente, una guerra de futbol”.

Santiago Giménez

“Ahí es cuando tienes que aguantar, hacerte fuerte, mantener la postura, poner cara de enojado, de guerrero, de emperador romano. Y hacer que el equipo rival te vea fuerte. Porque, si te pones a llorar ahí, les das energía”.

Yo pensaba mucho en la gente. Al final de cuentas, sí, yo estaba viviendo el sueño, pero la gente también lo estaba viviendo. Y ese sueño era ganar el partido”.

“Las emociones estuvieron a tope en el partido inaugural. Era el primero de muchos, jugábamos en casa, con nuestra gente, y sabíamos que esa primera impresión era muy importante. Es como cuando conoces a una chica y vas a la primera cita: esa impresión es la que más cuenta y la que más permanece“.

¿Y si sí?

“Contra Sudáfrica todo fue hermoso y se dio como en una película. Ganamos, hubo una conexión entre la gente, la prensa y los jugadores. Desde que entramos al estadio se sentía una energía diferente. Es algo inexplicable, pero fue un momento muy lindo que me voy a llevar a la tumba, porque no sé si vuelva a vivir algo así”.

“Conforme fueron pasando los partidos, empezábamos a creer más y más. Veíamos, no sé, a cuatro millones de personas en el Ángel y eso nos hacía creer todavía más. Cuando le ganamos a Ecuador, ahí sí te puedo asegurar que todo el mundo creía en nosotros. Y nosotros también creíamos en nosotros mismos”.

“Nosotros, los jugadores, fuimos quienes creamos el ‘¿Y si sí?’. Desde antes del partido inaugural, se había formado un muy buen grupo y había un gran ambiente. Entre nosotros empezamos a preguntarnos: ‘Oye, ¿y si somos campeones, qué harías?’. Uno decía: ‘No, pues me cuelgo del Ángel’; otro respondía: ‘No, yo ya me retiro’, y así empezamos con el ‘¿Y si sí?’. Después yo lo puse en Twitter, otro jugador lo mencionó en una entrevista. Poco a poco la idea fue creciendo, hasta que terminó diciéndola todo el mundo”.

Contra Inglaterra

“Antes del partido contra Inglaterra, yo sentía que les íbamos a ganar. Porque se percibía esa energía, esa aura, como quieras llamarlo. Después, por circunstancias del partido, que a veces el futbol tiene esas injusticias, no se dio. Yo creo que merecíamos ganar. Ellos jugaron un partido muy inteligente: hicieron los goles y se tiraron atrás. En los últimos 25 minutos estuvimos tirando centros, intentando, dándolo todo, pero no nos alcanzó. Al final merecíamos más”.

“La verdad es que al terminar el partido estábamos todos muy tristes, muy decepcionados. Era la otra cara de la moneda. Había sido todo alegría, todo increíble, y ese momento fue muy duro. Era como el final del sueño, por así decirlo. Obviamente no se acabó, porque todavía quedan muchos Mundiales y seguimos formando un gran equipo. Pero sí te queda esa espinita de que podíamos haber hecho más, de que le fallamos a toda la gente con esa derrota”.

“Fue algo difícil de asimilar, pero tengo claro que esto nos hará más fuertes y que en el siguiente Mundial volveremos a ir todos juntos”

Santiago Giménez

En ese partido ya no me tocó regresar al vestidor porque me fui al hospital. Después vi al equipo en el CAR, donde estábamos concentrados. Había caras largas, muchos llorando y despidiéndonos, porque al día siguiente ya nos íbamos. Fue algo difícil de asimilar, pero tengo claro que esto nos hará más fuertes y que en el siguiente Mundial volveremos a ir todos juntos”.

“Todo México creyó en nosotros, nosotros creíamos en nosotros mismos y el pueblo se unió. Me quedo con eso”.

Orgullosamente mexicano

“El Mundial me cambió mucho, sobre todo porque me hizo sentir aún más orgulloso de ser mexicano. Eso me dio un extra, un fuego interno para querer defender a México donde me toque estar y poner siempre la bandera en alto. Si bien siempre he tratado de hacerlo, ver a toda la gente alentando a México fue algo muy especial. La unión que se creó gracias al Mundial nos hizo sentir, creo yo, orgullosamente mexicanos”.

“Sé que tengo una gran responsabilidad con todos los niños, con la nueva generación. Sé que se fijan mucho en mí; lo he visto en la calle, cuando me piden fotos o me dicen que me admiran. Para mí, esa es una responsabilidad hermosa”.

“A veces queremos que las cosas sucedan rápido, y eso no funciona. Al menos por lo que yo he vivido en el futbol, las cosas no funcionan así. Incluso si haces un gol, por ejemplo, pero estás haciendo las cosas mal, al final ese gol no te va a servir de mucho a largo plazo. En cambio, si estás pasando por una racha en la que no haces goles, pero la constancia está ahí y el trabajo del día a día también, la recompensa va a llegar”.

Desde que mi papá me dio este consejo, lo he llevado siempre conmigo: si quiero llegar a ser alguien importante, no tengo que ir por el tráfico, sino que tengo que subir al segundo piso. Y para subir a ese segundo piso tengo que esforzarme más que los demás, ser más constante y disciplinado. Eso es algo que he hecho a lo largo de mi carrera y, gracias a Dios, me ha dado la recompensa”.

“Desde el futuro, al Santiago Giménez de hoy le diría que estoy muy orgulloso de él. Que siempre transmita esta fe, esta certeza, esta lucha a toda la nueva generación”.

Tiempo de Relojes

Tiempo de Relojes, de Ediciones Tourbillon, es la plataforma de comunicación de referencia en alta relojería en español. Fundada por Carlos Alonso, Tiempo de Relojes nació como revista en 1996 y celebra su 30 aniversario en el 2026.

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