Con el relanzamiento del legendario Calibre 135 en la colección G.F.J., Zenith ha reclamado su lugar en la actual corriente relojera de purismo procronométrico. Romain Marietta, Chief Product Officer de la marca y parte del equipo de Zenith desde hace dos décadas, nos habló de la importancia de esta apuesta que ha sido un éxito.
El primer G.F.J. Calibre 135 ganó el premio Chronometry en el Grand Prix d’Horlogerie de Genève de 2025. Zenith ha lanzado varias versiones caracterizadas por sus esferas de piedras naturales. La edición más reciente es una colaboración con la prestigiosa casa independiente japonesa Naoya Hida & Co.
No hay que olvidar que los movimientos de Zenith han ganado 2,333 premios de cronometría desde 1897, más que ninguna otra firma. En concreto, su Calibre 135, fabricado de 1949 a 1962, ganó 235 de estos premios, otro récord en la industria. De hecho, obtuvo los cinco primeros premios consecutivos en la categoría de relojes de pulsera en el Observatorio de Neuchâtel, de 1950 a 1954.
Preservar el legado
“Lanzamos el modelo G.F.J. para explicar el capítulo de la cronometría dentro de la historia de Zenith. El Calibre 135 dejó de producirse hace 63 años. Esto ocurrió en parte porque los concursos de cronometría desaparecieron a finales de la década de 1960 con la llegada del cuarzo. Desde entonces, nada volvió a ser igual y este tipo de movimientos dejó de fabricarse. También es nuestra responsabilidad preservar ese legado y traerlo de vuelta”.
“Cuando hicimos la colaboración con Kari Voutilainen en 2022 alrededor del Calibre 135 Observatoire, sentimos que el mercado y los coleccionistas estaban listos para que reviviéramos ese movimiento. La gente lo conoce y entiende lo legendario que es. Nos tomó tres años elevarlo a los estándares actuales”.
“Pensamos que era el momento adecuado de lanzar el G.F.J. porque en el mercado hay muchos relojes de tres agujas extraordinarios. Se puede percibir la atracción que existe por la relojería independiente y por toda esa oferta, que es increíble. Si modernizábamos el Calibre 135 y lo dotábamos de acabados extremadamente refinados, tendríamos algo que nadie más podría ofrecer”.
Como una marca independiente
“No había un mejor nombre que G.F.J., las iniciales de nuestro fundador [Georges Favre-Jacot]. Todos los días las vemos en los edificios de ladrillo de la Manufactura Zenith. Él realmente quería crear el reloj perfecto. Fue uno de los pioneros de la cronometría y de los concursos de observatorio. Con esas iniciales puedes contar la historia de la casa y la visión del fundador. Puedes explicar por qué creó la manufactura en Le Locle y por qué nunca nos fuimos de ahí”.
“Siempre digo que la colección G.F.J. es casi una marca independiente dentro de Zenith. Son relojes de precio elevado y había que buscar el equilibrio adecuado para crear una nueva estética capaz de seducir al coleccionista. Creo que lo logramos al encontrar una hermosa combinación de elementos que nadie había tenido antes. La esfera de piedra, el nácar y el guilloché inspirado en los ladrillos de los edificios de la manufactura. Solo con tener el reloj sobre la mesa puedes hablar durante horas sobre la marca”.
La vigencia de lo clásico
“La cronometría debería estar en el centro de la mentalidad y la actitud de todas las marcas. Hacemos relojes para que sean precisos, aunque sabemos que jamás alcanzaremos al cuarzo. La búsqueda de la alta relojería consiste en acercarse a ese estándar. Podemos innovar mucho en materiales y otros ámbitos. Pero, cuando innovamos en relojería, la mayoría de las veces lo hacemos para poder decir: ‘Somos los más precisos’. También debemos enseñar y transmitir todo este conocimiento a las nuevas generaciones, porque les interesa y quieren entender de dónde viene esta historia”.
Romain Marietta, Chief Product Officer de Zenith
“La cronometría debería estar en el centro de la mentalidad y la actitud de todas las marcas”
“Un reloj de tres agujas es la forma más complicada de mostrar el tiempo. Parece simple, pero la atención al detalle debe ser perfecta. Todo tiene que estar absolutamente equilibrado o, de lo contrario, siempre encontrarás detalles que no funcionan. Diseñar un reloj así es mucho más difícil que crear un cronógrafo o un calendario perpetuo, porque esas complicaciones permiten ocupar espacio y encontrar ciertos recursos de diseño. Pero concebir un hermoso reloj de tres agujas que impacte por su simplicidad y elegancia es extremadamente difícil. El clasicismo siempre estará vigente y seguirá siendo deseado. Por eso la gente busca este tipo de relojes”.
“Para que una marca tenga éxito, necesita crear un reloj lo más simple posible que luzca espectacular. A partir de ahí se puede elevar. Casi todas las nuevas casas independientes empiezan con un reloj de tres agujas y luego desarrollan complicaciones. Primero necesitas establecer un estándar, una nueva estética capaz de seducir y señalar la dirección futura de la colección. Eso hizo Rexhep Rexhepi, que ya desarrolló un cronógrafo con el mismo lenguaje. Lo menciono porque me encanta lo que hace”.