Cada época relojera tiene su propia casa de subastas que refleja el espíritu de su tiempo. Más allá de los grandes nombres internacionales (Christie’s, Sotheby’s o Bonhams, entre otros), los profesionales del sector recordamos los grandes momentos de Antiquorum, con Osvaldo Patrizzi, o el más reciente de Phillips, de la mano del influyente Aurel Bacs. Ahora llega el turno de Marteau & Co; un incipiente proyecto el cual aún no ha cumplido un año. Marteau & Co fija su atención en la relojería de autor y lo hace con un planteamiento novedoso que Arthur Touchot define como el slow food de las subastas. Bien conocido dentro del sector, se puede decir que Touchot (París, 1988) llegó a él casi por casualidad. “Mi editor en el New York Times en París descubrió que me gustaban los relojes y me preguntó por qué no llevaba la sección. Así fue cómo empezó todo”.
Como periodista se pasó a la prensa especializada en Haute Time y Hodinkee hasta que en 2017 se incorpora al mundo de las subastas con Aurel Bacs y Phillips. “He aprendido mucho con él. Aurel tenía una visión única de cómo sería el mundo de las subastas en el siglo XXI”. Con Touchot como responsable digital, Phillips aprovechó las circunstancias para convertirse en uno de los líderes del sector. Un éxito que animó al joven francés a lanzar su propia aventura. Marteau & Co. nació en verano de 2025 como proyecto de Touchot junto a su amigo Leonard Pictet, también profesional del sector con experiencia previa en Richemont.
A golpe de martillo
Entre los dos eligieron el nombre de Marteau & Co (en francés martillo, el cual se emplea para indicar el remate final de una subasta). “No queríamos poner nuestros nombres al proyecto como si fuéramos una casa de subastas más del mercado. Nuestro deseo es crear una comunidad relojera que englobe a creadores y coleccionistas. Nosotros nos somos los protagonistas”.
¿Y quiénes son entonces? Sin duda, los relojeros que han hecho posible la piezas que subastan. El principal reclamo con el que cuentan es la retribución a los relojeros y firmas fabricantes con un 3 % del precio total obtenido por la pieza en la subasta. “Es algo común en Francia, donde ya hay un sistema de compensación similar para artistas vivos cuyas obras son subastadas. Creo que es de justicia que el creador de un reloj reciba un porcentaje de la venta, incluso cuando hablamos de piezas pre-owned”, comenta. El cambio de perspectiva de la figura del relojero es la expresión más clara del paradigma que representa Marteau & Co, concebida para una pequeña comunidad de coleccionistas que crece en el futuro según la relojería de autor atrae a nuevos aficionados.
“Somos un reflejo del cambio de mentalidad que vive hoy en día el mercado”, nos dice Touchot. “Nosotros también venimos para ayudar a transformar el modo en el que los coleccionistas se relacionan con las marcas. A diferencia de los compradores que marcas más masivas, el aficionado crea una complicidad con el reloj de autor que puede llegar al compromiso. Conocemos casos de coleccionistas que no se atreven a vender uno de estos relojes porque lo consideran una traición al relojero. Y no tiene por qué ser así. La gente evoluciona y cambias sus gustos. Si es el caso, nosotros hemos creado una plataforma para que mejore las comunicaciones entre todos los actores”.
Todos ganan
Touchot no olvida la parte más económica del negocio y señala que también en este caso el sistema de Marteau & Co. es más beneficioso para las participantes. “Todos ganan”, apunta el cofundador de la empresa. “Para empezar, no hay comisiones para el vendedor: la cantidad final de la puja lleva íntegro a su cartera. La comisión del comprador es del 20 %, que es una cifra inferior al que piden las grandes casas de subastas, la cual oscila entre el 27 y el 28 %. Y, por último, de ese 20 % de comisión, nosotros entregamos un 3 % al relojero que hizo la pieza”.
Marteau & Co se aleja de las propuestas más generalistas y mediáticas de las casas más grandes. No es lo que buscan sus creadores. La primera subasta se tuvo lugar el pasado mes de octubre, con un total de 25 relojes. Todos se vendieron, con la excepción de una sola pieza, con una facturación total que rondó el millón y medio de francos suizos.
Esta primavera han celebrado la segunda subasta, bautizada The Echo, y para la cual han contado con una treintena de relojes, con los que esperan superar los dos millones de facturación. “Estos son los parámetros en los nos vamos a mover en próximas entregas. No esperes encontrar en Marteau & Co un catálogo con doscientos relojes. Visto de otro modo, somos el slow food de las subastas”, declara un sonriente Touchot. Para este junio ya está anunciada la tercera subasta. Se llamará The Heat Wave. La ventana de subastas se abrirá el 10 de junio y finalizará una semana más tarde.
Exclusivamente online
La organización de Marteau & Co también responde a los nuevos tiempos de las subastas relojeras. Las dos primeras citas se han realizado exclusivamente online, con la oportunidad de ver las piezas en vivo previa cita en las oficinas de Marteau & Co en Ginebra. Más de cuatrocientas personas tuvieron la oportunidad de pujar en la primera de las subastas.
Le preguntamos a Touchot cómo es posible convencer a los coleccionistas para que apuesten por Marteau & Co en lugar otras casas más establecidas y reconocidas. Al fin y al cabo, la inclusión de una pieza en una subasta más reconocida permitirá que sea conocida por más gente y, en consecuencia, crezca la posibilidad de obtener un precio más alto. “No lo veo así”, nos responde Touchot.
“Es fácil que un reloj pase desapercibido en una subasta muy grande. Y en este caso estamos hablando de piezas muy especiales que necesitan ser bien conocidas por sus potenciales compradores o, al menos, explicadas por nuestra parte. Nuestro trabajo consiste en hacer una selección consistente que atienda a la identidad de las casas y aporte un valor a los compradores. Y creo que lo hemos hecho bien hasta ahora, porque en la primera de subastas se vendió por reloj de Urban Jürgensen a un precio superior al que habían pagado por él en una subasta previa en Phillips”.