A Oliver Ebstein, dueño y CEO de Chronoswiss desde 2015, se le enciende la mirada cuando habla de su pasión por los materiales. “Me interesa cómo se fabrican y cómo se procesan”, dice cuando hablamos con él en una videollamada. Cuenta que hace poco habló con un especialista japonés en metalurgia dedicado a la fabricación de espadas katana. “Me habló del tamahagane, el acero tradicional con el que se forjan las katanas, y desde entonces tengo varias ideas sobre cómo podría inspirarnos ese material”.
Esa pasión y curiosidad de Ebstein han forjado la personalidad contemporánea de Chronoswiss, una firma independiente que se siente cómoda fuera de las convenciones, con relojes que no se parecen a nada de lo que hay en el mercado. Hablamos con el CEO de algunos de esos modelos presentados en 2026: Pulse GMT, Neo Digiteur y Neo Digiteur Chronos. Con el regulador como bandera, Ebstein está convencido de que una marca “no debe perder el espíritu de atreverse a hacer cosas locas, de experimentar y probar ideas nuevas“.
Todo en su sitio
Tiempo de Relojes: La relojería independiente ha ganado mucha visibilidad en los últimos años. ¿Qué oportunidades y desafíos plantea este panorama para Chronoswiss?
Oliver Ebstein: Es cierto. Hoy existen muchas marcas pequeñas nuevas. Y creo que nosotros tenemos una ventaja importante: contamos con una trayectoria consolidada. Hay muchas firmas que apenas aparecieron hace dos, tres, cuatro o cinco años. Creo que eso nos beneficia.
La manera en que hemos desarrollado Chronoswiss durante los últimos 40 años, construyendo un ADN muy definido, nos ha permitido alcanzar una posición sólida. Esa es una de nuestras fortalezas. Llevamos mucho en el negocio; en mi caso, he estado al frente de la firma durante 15 años. En este tiempo hemos construido relaciones de confianza, hemos alcanzado hitos importantes en materia de diseño y de las colecciones que hemos creado. Además, contamos con un gran equipo.
“necesitamos seguir creciendo, porque solo el crecimiento aporta mayor estabilidad”
Oliver Ebstein, CEO de Chronoswiss
Todo ello establece una base sólida para evolucionar en los próximos cinco o diez años. Creo que tenemos la estrategia adecuada y las colecciones correctas. Hemos consolidado muy bien nuestra posición, algo que quizás no todas las marcas pequeñas pueden decir. Por supuesto, también necesitamos seguir creciendo, porque solo el crecimiento aporta mayor estabilidad. Seguimos siendo una empresa familiar pequeña, pero todos los elementos están en su sitio.
Tiempo de Relojes: Chronoswiss toma ideas de su pasado para crear relojes actuales, pero siempre logran hacer avanzar su legado, a veces con toques futuristas. ¿Cuál es la mentalidad con la que desarrollan un nuevo producto?
Oliver Ebstein: Creo que una marca siempre necesita tener raíces en el pasado. Después de que compramos Chronoswiss, las ideas simplemente salían del sombrero y queríamos hacer esto o aquello. Pero en ese entonces éramos una empresa un poco más pequeña y acabábamos de salir de una etapa complicada. Así que lo que buscábamos era lanzar propuestas diferentes para descubrir qué funcionaba.
Hoy en día funcionamos diferente. Contamos con una planificación de producto. Tenemos distintas familias de relojes y debemos asegurarnos de que cada novedad encaje dentro de una colección. Además, hay que ofrecer distintas complicaciones dentro de cada familia.
Detrás del Pulse GMT
Tiempo de Relojes: ¿Cómo fue el desarrollo del Pulse GMT que presentaron este año?
Oliver Ebstein: En ese caso, necesitábamos presentar un segundo modelo para hacer crecer la familia Pulse. Mi idea fue que necesitábamos un GMT, porque me gustan ese tipo de relojes y quería crear un modelo deportivo con esa complicación.
Después entra en juego la cuestión del legado de la marca y del trabajo artesanal. Siempre debe haber algo que identifique al reloj como un Chronoswiss. Puede ser la corona, la decoración artesanal o cualquier otro elemento de nuestro ADN. Aquí pensé: “Hagamos un GMT como los que tuvimos en el pasado”. Entonces acudimos a los archivos y así comenzó el proceso.
La historia de la creación de cada reloj es diferente, pero tenemos familias que debemos cuidar y enriquecer. Contamos con un plan de desarrollo de producto en el que sabemos que necesitamos un nuevo reloj para tal familia, quizá con un tamaño algo menor, porque esa es una de las tendencias actuales. Eso ya está definido. Lo que incorporaremos en términos de complicaciones o de cuál será el vínculo con el ADN de Chronoswiss surge cuando comienza el proceso de diseño y de elaboración de los primeros bocetos.
El “Área 51” de Chronoswiss
Tiempo de Relojes: ¿Cómo se aseguran de mantener la motivación para innovar?
Tenemos el “Área 51” [en referencia a la base militar estadounidense asociada a teorías sobre vida extraterrestre], que funciona como una especie de familia de productos. Creo que, cuando una empresa quiere crecer, necesita ser más estructurada. Pero, al mismo tiempo, no debe perder el espíritu de atreverse a hacer cosas locas, de experimentar y probar ideas nuevas, porque eso también impulsa el desarrollo de la marca y del know-how.
Por eso, una o dos veces al año intentamos crear un modelo que encaje dentro del Área 51. Conserva el ADN de Chronoswiss, pero no pertenece a ninguna de nuestras familias porque es demasiado diferente. Me parece una buena forma de no perder ese espíritu de innovación y, al mismo tiempo, mantener un enfoque de desarrollo estructurado.
Nueva decoración
Tiempo de Relojes: La marca tiene ese nivel de innovación, pero también decoración artesanal como la del Pulse GMT Enamel Sky Gold. ¿Qué puede decirnos sobre eso?
Oliver Ebstein: Nos planteamos cómo podíamos incorporar a este reloj un elemento ligado al pasado. Y recurrimos al paillonné, que nunca habíamos usado. Es una técnica artesanal con alrededor de 150 años de historia y, si no recuerdo mal, hoy en día solo otras dos marcas la emplean. Cuando comprobamos que podíamos dominarla, pensamos: ¿por qué no combinar el Pulse GMT con oficios tradicionales como el guilloché, el esmaltado y el paillonné?
“Pulse gmt Es un reloj que puedes llevar tanto a la playa como a una cena de etiqueta”
Oliver Ebstein, CEO de Chronoswiss
Esta propuesta representó muy bien el espíritu del Área 51 durante Watches and Wonders 2026. También desde el punto de vista estético. Es un reloj que puedes llevar tanto a la playa como a una cena de etiqueta. Tiene un carácter deportivo, pero, al mismo tiempo, alberga una carátula de esmalte de alta gama. A veces, este tipo de combinación resulta espectacular y diferente.
Recuerdo que, hace unos ocho años, desarrollamos un reloj clásico esqueletado de uso diario y decidimos montarlo en una caja deportiva. La idea iba en la misma dirección. De vez en cuando hay que crear algo fuera de lo convencional. En lugar de colocar esta esfera en una caja clásica de oro, quisimos integrarla en la colección Pulse. Siempre supone un pequeño desafío y un ejercicio de salir de lo habitual, pero creo que funciona muy bien.
El concepto ‘Beach to Tux’
Tiempo de Relojes: Veo que tiene puesto el Pulse GMT Silver Guilloché. ¿Es su versión favorita?
Oliver Ebstein: Siempre quise que tuviéramos un reloj “de la playa al esmoquin” (beach to tux). Con esa idea me refiero a que puedas usarlo en la playa y que, al mismo tiempo, sea perfectamente adecuado para asistir a un concierto, a la ópera, etc. Es un reloj para todos los días, pero con un atractivo clásico. Y, además, me encantan los GMT.
Me parece fascinante poder ver la hora en dos lugares cuando estás viajando. Te hace tomar conciencia de lo grande que es el planeta. Esa es mi forma de entender un GMT. Como Chronoswiss ya había tenido uno de estos relojes antes, con los dos indicadores situados a izquierda y derecha sobre un eje horizontal, pensé que debíamos recuperar esa parte de nuestra historia para mantener el vínculo con nuestro legado.
Mucha gente empezó a decirme que le llaman “el reloj búho” de Chronoswiss, porque recuerda un poco a la cara de un búho. Ahora yo también lo llamo así.
La sorpresa del Neo Digiteur
Tiempo de Relojes: Otro reloj importante de este año es el Neo Digiteur. ¿Detectaron la tendencia de los relojes à guichet que hay en el mercado y decidieron sumarse a ella? ¿O ya habían pensando en este proyecto y su lanzamiento coincidió con el momento adecuado?
Oliver Ebstein: Es un reloj que ya existía [como Digiteur] y siempre ha sido uno de mis favoritos por su estética elegante y diferente. Además, la complicación es preciosa. Al final, es un reloj mecánico con una indicación digital hecho de una manera relativamente sencilla.
Llevábamos varios años con el proyecto de lanzar el Neo Digiteur. El verano pasado, dijimos: “Está ahí desde hace tiempo y nunca lo hemos retomado, pero ahora Cartier presentó el Tank à Guichets. Tenemos que producirlo ahora, porque si no perderemos la oportunidad”.
Creo que fue un gran acierto porque el reloj mantiene un vínculo auténtico con nuestra historia. No es una copia de nadie. Al mismo tiempo, aparecieron otras propuestas de grandes marcas, además de Cartier. El público empezó a redescubrir este tipo de relojes y fue un buen momento para lanzarlo.
También creo que nuestro modelo ofrece una relación muy interesante entre lo que recibes y su precio: el diseño, la historia, la complicación desarrollada internamente… Si lo comparas con otras marcas, algunos relojes costaban cuatro veces más.
Retro y actual
Tiempo de Relojes: La caja tiene un diseño muy interesante. ¿Se inspiraron en el modelo anterior?
Oliver Ebstein: No, es diferente a la del modelo anterior porque tenía que serlo. Queríamos conservar el aire retro, pero, al mismo tiempo, crear una caja que resultara atractiva para el público actual. Lo comparo con esos automóviles de inspiración retro que se fabrican hoy. Conservan claramente la esencia del modelo original, pero sus formas son un poco distintas, más modernas. Esa era la idea.
La caja fue, con diferencia, la parte que más tiempo nos tomó desarrollar. Siempre es el elemento más complicado, porque quieres que sea pequeña, elegante y delgada. Todo eso resulta muy fácil en un render. Pero después te das cuenta de que el movimiento tiene ciertas dimensiones y que la esfera necesita cierto espacio. Entonces empiezas a recalcular todo y descubres que hay que modificar la forma de la caja, reducir algunos elementos o, incluso, que terminará siendo más grande de lo previsto.
Ese proceso siempre da muchos dolores de cabeza. Crees que todo está listo y que ya puedes dar la orden de producción. Pero la caja termina retrasando el proyecto otros dos meses. De hecho, ese fue el motivo por el que nos demoramos con este reloj. Aun así, considerando su complejidad, logramos hacerlo realidad en un tiempo bastante corto.
El nacimiento de Chronos
Tiempo de Relojes: ¿Cuál fue la idea detrás del proyecto del Neo Digiteur Chronos?
Oliver Ebstein: Como sabes, Chronos es el dios griego del tiempo. Desde hace varios años tengo un diseño que siempre quise utilizar para nuestros rotores. Mi idea era que la figura de Chronos, representada por una gran “X”, girara como si fuera el rotor del movimiento. Hemos hecho muchos diseños, pero no lo hemos desarrollamos.
Cuando trabajamos en el Neo Digiteur, decidimos que queríamos hacer una versión grabada. Nos convenció que la disposición de la ventana del segundero y el minutero recuerda a un reloj de arena. Esa imagen nos llevó directamente a Cronos y así nació el concepto.
Lo interesante es que hemos recibido muchas solicitudes directas de coleccionistas que nos dicen: “Sí, me gusta el Neo Digiteur, pero necesito el Chronos”. Creo que muchos se sintieron atraídos porque es una propuesta fuera de lo común, sobre todo por el grabado. No buscábamos un grabado extremadamente fino; queríamos que transmitiera fuerza, presencia y un aspecto opulento. Por eso elegimos una técnica de grabado más profunda y con una textura más marcada que la habitual.
Además, el hecho de extender el grabado a toda la caja hizo que el reloj fuera diferente, porque no existen muchos modelos en los que la decoración grabada cubra la caja completa. Creo que la combinación de todos esos elementos provocó que el reloj tuviera tanto éxito.