oaxaca y trilobe en conexión total

Viajamos a Oaxaca con un reloj Trilobe en la muñeca; nuestro hogar temporal fue Casa Carmen, el hotel boutique del artista Amador Montes.

Hace calor. Demasiado hasta para esta ciudad de por sí cálida. Así que, en busca de apaciguarlo, salgo del aeropuerto hacia Alfonsina, el famoso restaurante “secreto” del chef Jorge León. O “El Moles”, como le apodaban por su trabajo en Pujol, donde fue uno de los principales colaboradores de creaciones como el Mole Madre antes de fundar su propio restaurante en el que se combina su experiencia en los mejores restaurantes del mundo con la sazón tradicional de su madre, doña Elvia. Me siento en una mesa ubicada bajo un árbol de moras silvestres, y poco a poco van llegando a ella cerca de ocho platillos. Hay sombra, brisa y cervezas; se trata de un jardín idílico que dejo cuando el sol está en pleno, por lo que el trayecto hacia mi privilegiado hospedaje se vuelve agotador. Justo al cruzar la puerta de Casa Carmen, el hotel boutique que el artista Amador Montes tiene en pleno centro de Oaxaca, doy un vistazo a mi compañero, un reloj Trilobe, y su carátula que da el tiempo en formato misteriosa marca las dos en punto. En ese momento recibo el vaso de agua de jamaica más refrescante que he probado.

Les Matinaux en un rincón de Casa Carmen Reforma. Foto: Mónica Isabel Pérez
Una casa que son dos

Me siento en la sala de lectura. Al vaso de agua de jamaica le sigue otro, y mientras lo disfruto recorro con la vista el espacio. Esta es la primera sede de Casa Carmen, el proyecto del artista visual Amador Montes que hoy se compone de dos propiedades. Montes, quien vive y trabaja en Oaxaca, ideó el espacio como una casa para poder recibir a amigos deseosos de visitarlo y acudir a su galería y estudio. Así que renovó una casona en la calle Reforma, en el centro de Oaxaca, y acondicionó cuatro habitaciones y una cocina, imprimiendo su identidad visual en cada rincón.

Casa Carmen Reforma. Foto: Instagram @casacarmenhotel

Luego se corrió la voz de lo magnífica que era esta casa que el artista bautizó con el nombre de su madre y, muy pronto, las habitaciones fueron insuficientes. El maestro Montes acondicionó entonces otra casa, una no muy lejos de ahí, en la calle Morelos. La diseñó bajo la misma fórmula: cuatro habitaciones y una cocina, pero esta vez con un diseño más zen que el de la primera casa, donde dominan los colores potentes. Ahora, aunque sigue recibiendo a familiares y amigos, ambas sedes de Casa Carmen funcionan formalmente como hotel boutique. (Y hasta incluyen el desayuno: favor de pedir las espectaculares enmoladas).

Casa Carmen Morelos. Foto: Instagram @casacarmenhotel
Les Matinaux en un escape gastronómico al restaurante Criollo de Grupo Enrique Olvera. Foto: MIP.
Les Matinaux de Trilobe, el reloj ideal para visitar Casa Carmen de Amador Montes en Oaxaca

La casa de la calle Reforma es sumamente acogedora. El trato del personal es impecable y en cada detalle se nota la personalidad del artista. No hay duda de que Les Matinaux de Trilobe es el reloj perfecto para estar en Casa Carmen y para ir de visita al estudio del maestro Amador Montes en Oaxaca. Lo es porque comparte, con el lugar y con el artista, la poesía y el aire de misticismo que le da su carátula azul con los anillos de acero que giran en sentido antihorario. “Se nota que es un reloj interesante”, dice Montes al verlo. Tras una breve visita a su amplia galería La Crujía, estamos en su estudio, lleno de libros, óleos, pasteles y lienzos en los que combina siempre texto con dibujos, remanente de su formación como diseñador gráfico que le permite expresarse con más plenitud. “Alguien que reprime sus emociones no es artista. El artista siempre busca cómo mostrar lo que siente ya sea en una canción, en un cuadro, en una película…”.

Tener un reloj en la muñeca es, para Amador Montes, sentir que se posee —por momentos— el tiempo.
El artista oaxaqueño Amador Montes afuera de su estudio. Además de verse en México, su obra ha sido expuesta en Inglaterra, España, Estados Unidos, Corea y los Emiratos Árabes. Foto: Carlos Ruizc

Las obras de Montes están permeadas de melancolía, incluso las más coloridas que se suelen relacionar con la alegría. “Mis cuadros me llevan a momentos muy lindos que me preocupa que ya no estén, a cosas nada fáciles ni complacientes, aún cuando haya colores brillantes porque estos no son sinónimos de felicidad, acaso son un disfraz”.

“Cuando uso un reloj siento que tengo el tiempo conmigo, aunque sea una idea ingenua y posiblemente ingrata, me gusta pensar que ahí tengo un poquito de él”.

—Amador Montes
Les Matinaux de Trilobe en el estudio de Amador Montes. Foto: Mónica Isabel Pérez
Historia de un amor por los relojes

Al momento de la entrevista, Amador Montes estaba preparándose para una exposición en Suecia. Me muestra algunos de los trabajos que está terminando y aprovecha para dar una pincelada a un cuadro. Tras ver el Les Matinaux de Trilobe en mi muñeca, la conversación se concentra en los guardatiempos. Y es que le encantan los relojes, al punto en que en ocasiones los ha integrado en su obra. Pero es un gusto que tiene desde que era niño. “Mi papá admiraba las máquinas. Le encantaba comprender el funcionamiento de las cosas. Y cuando descubrió los relojes se apasionó por ellos. Creo que fue por eso que, cuando terminé sexto de primaria, le llevé mi diploma a mi madrina y le pedí que me comprara un reloj”.

Detalle de cuadros recién terminados en el taller. Foto: Mónica Isabel Pérez

Eso fue hace unos 35 años. El centro de Oaxaca no es como luce hoy, lleno de plazas y boutiques fantásticas. Pero había una tienda cuyos propietarios eran españoles a la cual llegaban las mejores telas “y las cosas padres”.  Vendían marcas como Levi’s o Diesel, que eran muy difíciles de conseguir. Y ahí estaba un aparador de Swatch. Cuando señaló el reloj negro que quería, su madrina intentó persuadirlo ofreciéndole unos tenis o unos jeans, pero él estaba decidido. “Fue mi primer reloj, lo cuidaba más que a mi vida”, recuerda el artista entre risas. Ahora es un coleccionista serio que, como su padre, busca comprender cómo funcionan esas misteriosas máquinas, investiga sus historias y sus procesos. Está en busca de lo que llama “el reloj de su vida”. “Quiero, a los 50 años, elegir un solo reloj que me acompañe durante el tiempo que me quede”, asegura. “¿Cuál será? ¡No lo sé! Hoy por hoy me gusta complicarme un poco la vida al elegir cuál me pongo, pero a los 50 me imagino solo con uno, aunque aún no sé con cuál”.

El artista trabajando en su estudio. Foto: Carlos Ruizc
El reloj como compañero de vida

Quizá la respuesta sea un Trilobe, lo sabremos en unos cinco años. Mientras tanto, lo que sabemos es que la idea de encontrarse con “el reloj definitivo” se inspira también en su padre. “Mi papá compró un Longines de oro como en los años 30, un reloj muy bonito. Fue el único que tuvo en toda su vida. Recuerdo que era un hombre muy joven y fuerte. Pero con el paso de los años sus brazos anchos se fueron haciendo delgaditos y arrugaditos y el reloj que antes se ajustaba perfecto, le bailaba en la muñeca”. Entonces el maestro Amador Montes les contaba a sus hijos cómo había visto ese reloj en un brazo muy potente que ya no se parecía en nada al que a ellos les tocó contemplar.

“El reloj también lucía distinto, ya desgastado, con otro extensible, remendado. Y un día, cuando tenía unos 80 años, mi padre me dijo ‘te voy a regalar algo’. Se quitó el reloj y me lo dio para uno de mis hijos. Para repáralo lo mandaron a Suiza y volvió como debió salir de la tienda hace tantos años. Me gusta cómo ese reloj pudo tener otra vida después de acompañar a mi padre a través de la suya, fue un privilegio ver ese acompañamiento que ahora sigue con mi hijo. Y eso es algo que también quiero vivir”.

¿Podría ser un Trilobe ese compañero de vida? Aquí, en Casa Carmen Reforma. Foto: Mónica Isabel Pérez
Ficha tecnica

FICHA TÉCNICA

Trilobe Les Matinaux

    
Movimiento:
   
Mecánico con carga automática con micro rotor integrado
   
Función:
   
Horas, minutos y segundos mediante anillos giratorios e índices fijos
   
Caja:
   
Acero, 40.5 mm y 38.5 mm
   
Carátula:
   
Azul con terminado soleil personalizable con un mapa estelar
   
Correa:
   
Cuero
   
Precio:
   
8,300 euros

+ Info
@amador.montes
@casacarmenhotel
@galerialacrujia

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Alma Delia Pacheco

Directora comercial relojes

Heredé el gusto por los relojes desde niña y profesionalmente por el diseño. Desde hace 21 años estoy en este fascinante sector relojero, trabajando de la mano junto con las marcas haciendo estrategias comerciales y de marketing.

SANDRA GUERRA

Gte. de planeación y desarrollo

Ingeniera industrial que encontró en la relojería las máquinas ideales para articular experiencias, arte y creatividad en un engranaje impulsado por personas extraordinarias. Más de 88,600 hrs. de vuelo en estrategia y…

KEVIN GONZÁLEZ

Diseñador digital y multimedia

Geek millennial, amante de la tecnología. Ing. en comunicación multimedia, llevo los relojes mecánicos a la dimensión digital. Siempre al tanto de las tendencias tecnológicas. Mi mantra: "Más que transformación, maduración digital".

LESLIE LÓPEZ

Director editorial

Lector antes que editor. Planté un limonero y escribí un libro. Espíritu deportivo para templar el ánimo. Ldo. en Filosofía (Univ. de Sevilla) y Máster de Periodismo (Complutense de Madrid).

CARLOS ALONSO

Director general

Los contenidos en evolución son su razón de ser sin que importe el soporte. “La vida y la relojería, donde se ha especializado en los últimos 25 años, no son nada sin contenido”. Después de que los soportes hayan vivido una revolución tecnológica es momento de volver a defender el buen periodismo como una necesidad general.

CARLOS MATAMOROS

Editor Podcast
Recibió su primer reloj a los siete años, aprendió a cuidarlo y desde ahí ya no hubo vuelta atrás. Gracias a la carrera espacial y a las de autos, su pasión se dividió entre las máquinas que miden el tiempo y las dedicadas a vencerlo.

ANDRÉS MORENO

Redactor

Decía Antonio Machado que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. Me he guiado por esta máxima durante casi veinte años que llevo escribiendo de relojes. En mi mano está hacerlo del modo más ameno posible.
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