En Le Locle han realizado una labor arqueológica encomiable. Aunque la mayoría de aficionados y coleccionistas destacan el legado de Zenith en materia de cronógrafos automáticos y el liderazgo en la alta frecuencia, la manufactura cuenta con profundos secretos que aún perduran en sus archivos, gracias a la originaria intuición técnica de Georges Favre-Jacot en su búsqueda del reloj perfecto. Aquí tenemos uno de sus mayores hallazgos. La firma recupera el Calibre 135. Ahora apodado GFJ en honor al fundador, el movimiento fue diseñado por Ephrem Jobin a petición de Charles Ziegler, director técnico de Zenith, para competir específicamente en concursos de cronometría en los prestigiosos observatorios de Neuchâtel, Ginebra, Kew Teddington y Besançon durante los años 50. Su nombre deriva de sus dimensiones: 13 líneas (30 mm, el tamaño máximo permitido en la categoría de relojes de pulso en la prueba del Observatorio de Neuchâtel) y 5 mm de grosor.
Calibre de premio
El calibre estuvo en catálogo desde su fabricación en 1949 hasta 1962 en dos versiones distintas: una variante comercial (135) y una iteración “O” (135-O), creada exclusivamente para pruebas de cronometría. Charles Fleck y René Gygax, expertos ingenieros de la casa, fueron los responsables de regular este creación de precisa ingeniería que obtuvo cinco primeros premios consecutivos en la categoría de relojes de pulsera en el Observatorio de Neuchâtel, entre 1950 y 1954. En total, el calibre obtuvo nada menos que 235 premios, un récord absoluto en la historia de la relojería.
Lujo en los detalles
Algunos seguidores de Zenith recordarán que este movimiento resurgió en 2022 gracias a una colaboración excepcional con Kari Voutilainen y Phillips en asociación con Bacs & Russo. Esta nueva versión mantiene ciertos aspectos como su dimensión y arquitectura, pero opta por una reingeniería con nuevas soluciones y mayor innovación. El barrilete ofrece ahora 72 horas de reserva de marcha, en comparación con las 40 horas de la pieza antigua; monta un nuevo tren de engranajes con una geometría de dientes optimizada para una mayor eficiencia; su volante incorpora tornillos de regulación y una espiral Breguet, entre otros aspectos técnicos. La pieza llega con certificado COSC y bonitos detalles.
Los puentes lucen acabado guilloché “ladrillo”, inspirado en la distintiva fachada de la manufactura, así como las letras G.F.J. El barrilete presenta acabado satinado circular y la corona está pulida en negro. “Pocos movimientos en la historia de la relojería han alcanzado el nivel de excelencia cronométrica y reconocimiento del calibre 135. Más que un simple logro técnico, se convirtió en un auténtico icono de la precisión. Recuperarlo para nuestro 160º aniversario significa honrar este legado y compartirlo con una nueva generación de coleccionistas”, asegura Benoît de Clerck, CEO de Zenith.
La estética de la carátula también es original y realmente atractiva por su tono lapislázuli en el centro y madreperla en el pequeño segundero. Su textura natural hace que cada esfera sea única. El anillo exterior presenta un guilloché también tipo “ladrillo” donde lucen sus marcadores de hora facetados de oro blanco y una discreta minutería con 40 indicaciones de oro blanco aplicadas a mano. Las horas, los minutos y los segundos se muestran mediante finas agujas de oro blanco tipo bastón.
Alta frecuencia azul
Al lanzamiento de esta pieza tan especial por los 160 años de historia, se suman tres cronógrafos en cerámica. Una trilogía que reimagina el poder celeste de los astros en un baño monocromático azul.
Ya conocemos las propiedades de la cerámica como material duradero, ligero, más suave al tacto y altamente resistente a los arañazos, así como hipoalergénico. Pero si es relativamente sencillo producir cerámica blanca y negra actualmente, crear un nuevo tono como este azul de Zenith es una tarea más compleja que exige meses de desarrollo. El moldeado y el acabado de los componentes cerámicos son igualmente desafiantes y exigen técnicas avanzadas. La manufactura de Le Locle aplica su propia pincelada con este azul tan especial. Un tono que cubre meticulosamente cada uno de sus tres representativos cronógrafos: Chronomaster, Defy Skyline y Pilot.
Una edición exclusiva de 160 piezas que se pueden adquirir individualmente o en un set especial con los tres modelos. Los tres relojes están disponibles exclusivamente en las boutiques físicas y online de la maison, así como en distribuidores autorizados de todo el mundo. “El azul siempre ha sido un elemento definitorio de la identidad de Zenith, simbolizando nuestra conexión con el cielo y el espíritu pionero que nos ha impulsado durante 160 años. Para conmemorar este hito, quisimos darle a nuestro color característico una nueva dimensión a través de una trilogía de cronógrafos de cerámica”, explica Benoît de Clerck, CEO de Zenith. “Más que un homenaje a nuestra herencia, estos relojes encarnan el espíritu de innovación y artesanía que siguen dando forma al futuro de nuestra maison. Nos enorgullece celebrar este aniversario con una creación tan audaz y significativa”.
FICHA TÉCNICA
Zenith G.F.J.- Calibre 135
FICHA TÉCNICA
Zenith Chronomaster Sport 160 Aniversario
FICHA TÉCNICA
Zenith Cronógrafo Defy Skyline 160 Aniversario
FICHA TÉCNICA
Zenith Pilot Big Date Flyback 160 Aniversario