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Culto al sol y sueños contra la distopía

“Donde gobierna el sol” es el lema bajo el que Urwerk presenta este UR-100 GunMetal, su último lanzamiento. El universo de Baumgartner y Frei es fascinante. Y tienen un don particular que va más allá del alma de un maestro relojero. En el fondo, Baumgartner y Frei son relojeros que pueden competir en la categoría de diseñadores junto a Philippe Starck, Marc Newson, Ingo Maurer, “Jony” Ive, Steven Hall o Andrew Bowen -y no es justamente el actor de comedias-. Sus guardatiempos son verdaderos objetos de vanguardia que, además, dan la hora de forma precisa. Contra los funestos augurios cada vez más persistentes de un apocalipsis cercano, la afirmación de la creencia en el futuro.

Horas satelitales para medir tiempo y espacio.

Así que este reloj es una hipótesis alentadora de racionalismo creativo contra la distopía y los cuestionables datos que sacuden eventualmente las cifras del sector y la preocupación por la valoración del producto, la eficiencia del marketing y el valor de retorno que plantea cualquier tipo de negocio. Como empresarios que manejan una firma independiente, habrá planes bien estudiados probablemente, pero estos objetos desafían la lógica de las horas. Tras su máquina atómica, ahora elevan la mirada al astro que gobierna la vida. Derivados de los modelos Urwerk SpaceTime, el nuevo UR-100 GunMetal une espacio y tiempo en las indicaciones de la esfera.

Además de la configuración de las horas satelitales, este GunMetal dimensiona el paso del tiempo a través del espacio. Cuando la manecilla de los minutos ha completado su viaje de una hora, se traduce en una escala de 20 minutos proporcional a 555 kilómetros. Es justamente la distancia que recorre nuestro planeta en ese lapso de tiempo, si se toma como referencia la línea del Ecuador. La escala opuesta rastrea nuestro viaje cada día alrededor del sol -35,740 km cada 20 minutos-.

Caja de titanio y acero de 41 mm.

Han Solo (Star Wars), Neo (Matrix), Rick Deckard (Blade Runner) o el propio almirante Jean-Luc Picard de la Enterprise (Star Trek) disfrutarían con esta pieza en la muñeca. Para ellos sería un reloj funcional -si es que aún creen que las creaciones de alta relojería deben ser herramientas-. Pura magia mecánica que recuerda a la bioingeniería, los vuelos a velocidad hipersónica y los desafíos a la gravedad en otra galaxia. Con el tiempo y distancia a la par, las horas y los minutos se marcan en verde vivo mientras que los kilómetros en un blanco brillante. Y la inspiración viene de un guardatiempo más antiguo de lo que parece. “Fue hecho por Gustave Sandoz para la Exposición Universal de 1893. En lugar de mostrar la hora, mostraba la distancia recorrida desde un punto del Ecuador”, explica Baumgartner sobre una vieja pieza que fue entregado a su padre para restauración. “A mi modo de ver, un reloj es una representación física y conceptual de nuestra posición en la Tierra en rotación. Nos fija en un tiempo y una longitud exactos y efímeros”, comenta Frei.

Cuenta con un display de horas satelitales en bronce y berilio y su carrusel de aluminio. Es una pieza de titanio y acero con acabado PVD Gun-Metal y hermeticidad a 30 metros. Su calibre UR 12.01 automático cuenta con la hélice tipo Windfänger –“recogedor de viento”- que aporta una reserva de marcha de 48 horas. Una creación limitada a 25 ejemplares. Cierta nostalgia que nos recuerda que nuestros días están gobernados por el silencioso giro en torno al sol.

Minutos retrógrados del 0 al 60 en la parte inferior de la esfera.
Minutos retrógrados del 0 al 60 en la parte inferior de la esfera.

 

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