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Las cuatro estaciones de Greubel Forsey

Las marcas independientes suelen caracterizarse por su atrevimiento o capacidad para romper los esquemas a través de relojes fuera de lo común, pues al no responder a los intereses del gran mercado, gozan de total libertad en términos de diseño. Sin embargo, aún dentro de los rebeldes hay quienes van a la contra, como el caso de Greubel Forsey, firma indie que se caracteriza por regresar a las raíces relojeras para entregarnos auténticas obras maestras.

En horas previas a Baselworld, y con ánimo de mantener su reputación artística (no en vano su lema es «el arte de la invención»), Robert Greubel y Stephen Forsey presentan cuatro nuevos relojes, que presumen la combinación de dos efectos ópticos: el Green Flash y el Black Polishing.

El primero de ellos sucede cuando en el horizonte de una superficie acuosa (el océano, un río, etcétera) se refleja, en tono verde, el último rayo de luz solar antes del ocaso, casi como si un chispazo de luz anunciara la oscuridad. Este fenómeno se puede observar en las carátulas de los nuevos relojes gracias a la implementación del ‘pulido negro’, técnica que realizan los artesanos sobre la esfera de cada reloj. El proceso, hecho a mano con paciencia infinita, permite que cada elemento estético brille con luz propia, al tiempo que permite auténticas joyas visuales como el Green Flash.

Una vez dicho esto, veamos cada uno de los nuevos relojes.

Quadruple Tourbillon Blue

Técnicamente, un espectáculo alucinante: cuatro tourbillones funcionando al mismo tiempo en perfecta sincronía e independencia, pues cada uno está conectado a una esfera distinta, pero sin olvidar su retroalimentación de energía. Si esto no bastara para tirar quijadas, hay que contemplar su impresionante carátula tridimensional en un azul profundo y vibrante. 

Quadruple Tourbillon Black

La misma maestría técnica que el reloj anterior, pero en color negro con detalles de oro. La caja es de titanio reduce el peso y asegura confort. Para esta versión, la compañía presenta una visión inédita del barrilete de la jaula pulida del tourbillon, donde se hace patente su minúsculo tamaño, muestra del esfuerzo y concentración que requiere ensamblar una pieza tan precisa y pequeña.

Tourbillon 24 Secondes Vision Enamel

Clasicismo en estado puro. Un guardatiempo que homenajea la sobriedad y el minimalismo de las piezas tradicionales, gracias a una carátula blanca barnizada a mano, que genera un bello equilibrio visual con los detalles en color azul. El tourbillon, una de las complicaciones fundamentales de la relojería, echa mano de la rotación rápida y el ángulo inclinado para resolver los problemas gravitacionales del mecanismo.

Double Tourbillon Technique Blue

Arquitectura tridimensional para el movimiento. Cristal de zafiro que permite ver el funcionamiento de la obra en todo su esplendor . Cada elemento colocado estratégicamente para no estorbar la visión de su andar. Carátula en distintos tonos de azul para no robar protagonismo a los detalles vivos. Cuatro barriletes coaxiales que permiten 120 horas de reserva de marcha. ¿Necesitamos decirte más?

 

 

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