Durante 1954, en el Observatorio de Neuchâtel, Suiza, se certificó el primer reloj de cuarzo desarrollado por Longines, que alcanzó un nivel de precisión atómico gracias al uso del movimiento de cuarzo, que siguió evolucionando y perfeccionándose durante décadas. Hasta que llegaron los años 80 y la firma lanzó la colección Conquest.
Por su parte, los relojes cronógrafo cuentan con indicaciones de horas, minutos y segundos, contador de 30 minutos a las 3 h, contador de 12 horas a las 9 h y contador de 60 segundos en el centro. Sus esferas se presentan en color negro, azul “surcado”, plata o carbono, con un número árabigo y 10 índices aplicados negros.
Tanto el cronógrafo como la versión de 3 agujas con calendario cuentan con estanqueidad de hasta 50 metros, corona electrónica que facilita su manejo y un indicador EOL que permite anticipar la vida útil de la pila.