El lujo responsable del Tank Must de Cartier

Fiel a su estrategia de los últimos años, Cartier ha elegido uno de sus iconos históricos como gran estrella de su programa de novedades. Ahora es el turno del Tank Must, un reloj que cumplió un importante papel en uno de los momentos más críticos de la trayectoria de Cartier. Puede que los más jóvenes no recuerden el concepto Must. Surgió a mediados de los setenta como un proyecto de Cartier, el gran emblema del lujo francés, para ampliar su clientela mediante un precio más accesible. El producto más conocido de Les Must de Cartier fue su estilizado y acanalado encendedor de oro, aún visible en las manos de cuidadosos coleccionistas.

Entre los relojes presentados con el apellido Must destacó el Tank. Consistía en una versión más contemporánea del clásico Louis Cartier, el modelo Tank presentado por Cartier en 1922 y que estableció la imagen definitiva de esta icónica colección. La recuperación actual del Tank Must recupera parte de esta historia. Entre ellas encontramos las curiosas y llamativas versiones de carátula monocromática, tan características en los Tank Must de los años ochenta. Sin duda serán una de las piezas de la temporada. 

El poder del Sol

Pero la novedad de Tank Must va más allá del puro restyling. La firma francesa ha aprovechado el lanzamiento de la colección para presentar una innovadora tecnología denominada SolarBeat, consistente en la alimentación de la batería del reloj por medio de una carátula fotovoltaica. Quienes ya sepan del uso de esta tecnología en otros relojes sabrán que las celdas encargadas de atrapar la luz del sol y convertirla en energía dan a las carátulas un característico color negro. ¿Cómo puede ser posible que el Tank Must disponga de esta tecnología si su carátula apenas se diferencia de las empleadas en el resto de la colección? Muy sencillo, por sus índices: lo que en apariencia son unos números romanos pintados son en realidad un exacto troquelado del disco blanco que permite que la luz llegue hasta las celdas fotovoltaicas ubicadas bajo la carátula. 

Con esta sencilla operación, que para nada afecta a la estética del reloj, el Tank Must SolarBeat prolonga la vida útil de su batería hasta los dieciséis años. En comparación, un reloj normal de cuarzo habrá cambiado de pila en este tiempo al menos unas cinco veces.

Correas ecológicas

No se acaban aquí las novedades ecológicas del nuevo Tank Must SolarBeat. A diferencia de las otras referencias de la colección, este innovador modelo se acompaña de una correa de origen no animal. Si las tradicionales son de piel de becerro, la correa del SolarBeat está fabricada con un exclusivo compuesto donde el 40 % de la materia procede de residuos de manzanas cultivadas en Suiza, Alemania e Italia. Según datos proporcionados por Cartier, la producción de estas correas supone una reducción de la huella de carbono, así como un considerable ahorro de agua y energía. Tampoco hay que olvidar el importante beneficio que este tipo de correas aporta a las personas en contra del maltrato animal. Con la correa en la mano, es difícil distinguirla de una normal de piel de becerro. El tacto y flexibilidad es prácticamente el mismo

El Tank Must SolarBeat saldrá al mercado con cuatro referencias, dos en tamaño grande de caja y las otras dos restantes en formato pequeño. Además de las versiones de correa en color negro, la versión grande estará disponible con una pulsera en acabado azul claro, mientras para el modelo pequeño se ha escogido una variante en verde pastel. Los relojes saldrán a la venta el próximo mes de septiembre y tendrán un precio similar a la versión cuarzo normal del Tank Must con caja de acero y correa de piel de becerro. 

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Alma Delia Pacheco

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