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Franck Muller sigue enloqueciendo las horas

Lo tradicional es que cuando miras el reloj, por convención, sabemos dónde se ubican las horas, pero ¿qué pasaría si ese orden es alterado? Seguramente de inicio enloqueceríamos, sin embargo también sería divertido salir de lo establecido ¿no creen? Franck Muller decidió romper las reglas y enfrentar el desafío de “enloquecer” y hacer más entretenido el tiempo con la evolución de su emblemática colección Crazy Hours.

La característica especial de esta línea es la de ofrecer una lectura muy particular del tiempo, donde muestra los numerales en un orden aleatorio. Esto se da gracias a un mecanismo único donde la manecilla que indica la hora salta de un lugar a otro para indicar el número correcto del tiempo.

Es importante destacar que los únicos numerales que permanecen en su lugar son el 10 y el 4, entonces si son las 10 por lógica la manecilla subirá 42 grados para indicar que son las 11, sin embargo lo más divertido en la colección Crazy Hours es que para indicar que son las 11, la manecilla pasará a lugar de las 3 h y así será cada 60 minutos para indicar el número correcto siguiente de la hora, mientras la manecilla de minutos sigue su ciclo convencional que gira alrededor de la esfera.

Además, sus números montados a mano tienen el diseño distintivo de la colección VanguardTM en colores azul, rojo, verde o naranja, que dan la impresión de salirse de la esfera de acero inoxidable cepillado.

Para la colección de caballero todo este entretenido mecanismo se instala en una caja de acero inoxidable de 44 mm de ancho por 53.7 mm de largo, con movimiento de cuerda automática FM 2800 CH y una reserva de marcha de 42 horas. Todo decorado con Côtes de Genève. Además, la correa de aligátor y la hebilla plegable se integran con la ayuda de dos tornillos invisibles de manera artística.

La propuesta para dama se monta en una caja de oro rosa de 18 quilates, de 32 mm por 42.3 mm, con un calibre de FM 1000 CH automático que tiene una reserva de 40 horas. También tiene decoración de Côtes de Genève en los puentes y acabados de oro de 24 quilates en los grabados. El toque final lo da su correa aligátor cosida a mano.

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