El don de la libertad

Cuando baila, Isaac Hernández se siente libre. Ahora sigue en movimiento con la campaña On The Move de Montblanc

Digamos que Isaac Hernández nació predestinado. Desde muy pequeño adoptó la danza como su forma de vivir y sentirse libre. Empezó en el patio de su casa con su padre a los ocho años y desde entonces ha vivido por y para esta disciplina artística. Es el mejor bailarín del mundo. En 2018 recibió el Benois de la Danse, el Nobel de la danza, y ha pasado por las compañías más prestigiosas. Ahora está entre el English National Ballet de Londres y el San Francisco Ballet, aunque el primero lo dejará pronto. También protagoniza la campaña de Montblanc On The Move, una colección ligera, fresca y urbana que le sienta como guante al bailarín que nació en Guadalajara, ahora Mark Maker de la casa alemana. Este año visitó México con su proyecto Despertares. Lo entrevistamos para Tiempo de Relojes.

> La danza es poesía en movimiento. ¿Qué expresas y sientes cuando bailas? ¿Hay una conexión espiritual?

Es un momento especial. Liberar toda la emoción a través del cuerpo es algo único. Los bailarines tenemos esa habilidad de mover nuestros cuerpos de una forma distinta, de liberarnos, de permitirnos ser alguien más, de interpretar. Bailar es perderte en un momento, dejarte llevar por la energía. Y la técnica te da la seguridad en el escenario. 

> La danza significa un dominio absoluto del cuerpo. ¿Qué pasa con la mente?

He aprendido que en cualquier disciplina artística el primer mandamiento es el realismo. Un bailarín construye su propio cuerpo, su físico, pero también su mente, como un deportista de élite. La valentía muchas veces no solo consiste en seguir adelante, sino en enfrentar las limitaciones. En un mundo tan competitivo y a la vez tan liberador como es la danza, es importante superar esas limitaciones y utilizarlas a nuestro favor.  

> ¿Cuál ha sido el momento más difícil de tu carrera? ¿Cómo afrontas cada día la posibilidad del fracaso?

A los 15 años tuve una hernia discal, eso forjó mi carácter, me dio una buena sacudida y me aterrizó muy bien en la tierra. Me dejó claro que todo lo que hoy es, mañana deja de ser. Hay que vivir el momento, tomar riesgos y aprovechar las oportunidades.

> ¿En qué te ha ayudado la férrea disciplina de la danza en otras facetas?

He podido desarrollar mi faceta como actor, que me ha dejado experiencias extraordinarias como trabajar junto a grandes actores y directores. Todo un privilegio ver trabajar a Carlos Saura y a Vittorio Storaro (con ellos protagonizó El rey de todo el mundo). También tuve la oportunidad de trabajar bajo la dirección de Manolo Caro en uno de sus proyectos y fue una experiencia memorable. Me encantaría poder desarrollarme más en este ámbito, ya que me dio mucho gusto ver cómo compartimos vocabulario, trabajo de emociones, etc. Algo muy similar sucede en la danza, nos preparamos física y mentalmente todos los días, te aporta muchísima fortaleza que aplico diario en todas las facetas de mi vida.

> ¿Qué lección de vida te da la danza cada día?

El ballet me ha enseñado a buscar la perfección y a entender que la única forma de lograr algo es cuando se trabaja tan duro que duele. Como bailarín te encuentras constantemente teniendo esta lucha interna con tu propio carácter, con tus impulsos, pero es impresionante cómo el ballet te lleva siempre a la búsqueda de la excelencia. Todos los días haces la misma rutina y tú decides qué tan bien vas a hacer cada paso, cada movimiento. Como bailarín debes tomar decisiones inmediatas, una tras otra, sin pensar. En el escenario no hay ni un segundo que perder, misma regla que aplica en la vida.

> ¿Qué has sacrificado por la danza?

Tener que dejar a mi familia a los 13 años fue lo más difícil. Estoy muy agradecido por el esfuerzo que hicieron mis padres cuando era niño para buscar oportunidades para mí y también por las oportunidades que se me han presentado a lo largo de toda mi carrera y me han llevado a vivir experiencias sumamente gratificantes. Mi hermana Emilia fue quien me acompañó a Filadelfia a los 13 años cuando dejé la casa de mis padres. Ahora hacemos el proyecto del espectáculo Despertares y Despertares Impulsa juntos. Me gusta más ver todo desde una perspectiva diferente, no como sacrificio sino como una vida de esfuerzo, dedicación, disciplina y consciencia que me han ayudado desde siempre.

> Ahora diriges el San Francisco Ballet, ¿tienes algún sueño más por cumplir? Me siento muy afortunado porque he podido bailar un amplio repertorio en los escenarios más importantes del mundo, en los cinco continentes. Son experiencias memorables. Actualmente  sigo unos meses más entre Londres y San Francisco. En San Francisco Ballet estaré como bailarín principal y seguiré haciendo guestings internacionales cuando sea posible en agenda. Tamara Rojo, considerada la mujer más importante del ballet en la actualidad, es la directora artística en San Francisco. Trabajar bajo su dirección artística es una experiencia extraordinaria, ya que siempre está impulsando a todos en la búsqueda de nuevos retos artísticos con altos estándares.

> La danza te ha dado la posibilidad de devolver a la sociedad algo de lo que recibes. Y Despertares es un gran proyecto en este sentido. ¿Qué otras cosas te ha dado la danza?

Muchísimas. Hace unos meses presenté en el Auditorio Nacional la 9ª edición de Despertares. Este año fue particularmente difícil, un gran reto, después de un tiempo en que casi el mundo entero estuvo encerrado. Hubo muchísimos retos en producción y logística. Agradezco muchísimo a todos y cada uno de los que se sumaron a  Despertares 2022. Montblanc fue un orgulloso presentador de Welcoming Dinner y de La Firma de Estrellas (firma de autógrafos). Despertares Impulsa también es muy gratificante. Permite acercar de manera gratuita a los jóvenes del país oportunidades para audicionar en las mejores instituciones de formación de ballet en el mundo como Royal Ballet School, San Francisco Ballet, English National Ballet y acceso a workshops de diseño de vestuarios, ballet, producción, coreográficos, nuevas tecnologías, etc. 

> ¿Qué hubieras hecho si no hubieras sido bailarín?

Karateka olímpico.

> Último libro y película que has visto.

Ressentiment de Max  Scheler y la película Elvis Presley.

> ¿Qué música escuchas?

Tengo un gusto musical muy variado. Comparto una lista de reproducción con mi hermano Esteban, es algo muy especial, porque vamos agregando canciones y cada día me encuentro con una nueva sorpresa. Últimamente he escuchado Floating Points, un DJ amigo del Reino Unido, aunque me fascina Javier Camarena, creo que podría recorrer el mundo para escucharlo en vivo.

1858 GMT Automatic Date. Es el reloj de Isaac, que viaja sin cesar. Su función GMT le permite saber la hora en dos zonas horarias al mismo tiempo.

> Eres protagonista de la campaña On The Move de Montblanc. ¿Qué significa para ti esta alianza con Montblanc?

Hicimos el shooting en verano en París con locaciones especiales, el resultado fue increíble. El movimiento ha sido parte de mi vida. Soy una persona que como artista estoy en constante movimiento en el escenario y como persona también, viajando todo el tiempo a grandes ciudades del mundo y lugares únicos. 

> La colección de Montblanc es una línea fresca, ligera y contemporánea que refleja la vida en movimiento, el viaje y el look urbano. ¿Qué llevas en tu mochila diaria?

Dos o tres pares de zapatillas de ballet, un masajeador que me ayuda mucho antes de hacer la clase, mi reloj, que siempre llevo casi a todos lados, y una libreta; me encantan las de Montblanc, son demasiado prácticas para trabajar porque siempre entre ensayos tenemos reuniones para poder desarrollar todos los proyectos. Es muy importante para mí llevar el orden y la disciplina en todo.

> ¿Cuáles son tus piezas favoritas de las diferentes colecciones que tiene Montblanc?

Me gustan mucho todos los artículos de viaje, son muy prácticos y los llevo conmigo siempre, también sus colecciones especiales de plumas son fascinantes.  Los relojes me encantan. Me siento muy orgulloso de ser embajador de Montblanc. 

Yolanda Ruiz

Periodista todoterreno, llevo más de una década tomando el pulso a la industria relojera. “De los relojes lo que más me asombra es cómo actúan como instrumento de identidad. Son testigos de los cambios sociológicos y culturales».

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