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Doble objeto de culto

Hay personas, productos, obras de arte y hasta cocteles que gozan de un je ne sais quoi que les convierte en sujetos u objetos de culto. Nadie sabe a ciencia cierta qué es, pero se les nota. Y eso lo tuvo el “Big Eye” de Universal Genève producido entre 1964 y 1965. En realidad llamado Uni-Compax, recibió su sobrenombre por tener una subesfera oversized. Un “gran ojo” que le daba una asimetría retadora a nivel visual, razón por la que para muchos fue difícil apreciarlo en su momento, pero que evolucionó para convertirse en un reloj deseado por muchos coleccionistas.

Uno de ellos, William Massena, quien solo le encontraba dos problemas: la caja de 36.5 mm le parecía pequeña y, segundo y más importante, el Uni-Compax se volvió tan raro y difícil de encontrar que los pocos que hay son carísimos. Massena encontró una solución: hacer el suyo. Y así es como Massena LAB dio con la creación del Uni-Racer. La reinterpretación de una pieza de culto que, a su vez, tiene potencial de serlo también ya que se trata del primer reloj que la firma hace en solitario.

Una obsesión personal

Massena Lab siempre ha hecho colaboraciones. Es parte de su filosofía y de su esencia. Hicieron su propia versión del T-Rex de MB&F y L’Epée 1839 (que se han vuelto una estable dupla creativa) y también han trabajado con Unimatic y Habring. Pero esta vez William Massena decidió que debían lanzarse solos al ruedo. Quizá porque la que tenía con el Uni-Compax era una obsesión personal que valía la pena resolver dentro de su propio laboratorio. Como haya sido, el resultado es la adaptación de uno de los relojes más peculiares de la mitad de los años 60 a la vista contemporánea. Ahora la asimetría no aleja, sino al contrario. El Uni-Racer de Massena LAB adquiere normalidad en estos días.

La rehechura respeta las formas del reloj original de Universal Genève (Massena entrevistó a exempleados de la firma para tener más referencias de cómo se hizo el “Big Eye”) y las acomoda a la sensibilidad moderna. Por ejemplo, la caja aumenta a 39 mm, que lo hace mucho más cómodo. También lo dotó de un Super-LumiNova en un tono especial para el reloj y, por supuesto, actualizó la mecánica con el movimiento manual Stellita SW510 M.

Lanzarse como solista (¿pero tocando covers?)

Sin duda el ejercicio de creación del Uni-Racer ha sido toda una escuela para Massena LAB. Tan solo en hacer las agujas tardaron un año, ya que el tratamiento del metal y la coloración exacta exigieron un proceso más arduo de lo que se pensaría. Que sea el primer reloj hecho a solas por la marca y que reinterprete de un modo tan exacto —pero a la vez bien adaptado— un reloj de culto, le da un doble bonus. Pero esto influye en las expectativas que se tendrán de la marca. Al demostrar que pueden hacer un reloj así, lo que esperamos de Massena LAB es que, tras todo este esfuerzo, comiencen a realizar relojes producto de su propia creatividad.

Más allá de los homenajes y las intervenciones, que queremos ver ahora de William Massena es cómo condensa todo lo que ha aprendido y todo lo que piensa en un reloj 100 por ciento por suyo. No es que el Uni-Compax no merezca crédito. Solo es que, como sucede en la industria de la música, si un intérprete destaca por su voz se le agradecen uno o dos covers. Pero sin un sello propio, sin el je ne sais quoi, la técnica y la calidad vocal son insuficiente para trascender. —MÓNICA ISABEL PÉREZ

Características técnicas
Caja de acero de 39 mm
Movimiento manual Stellita SW510 M.
Horas, minutos y segundos al centro
Contador de 30 minutos a las 3 h
Contador de pequeños segundos a las 9 h
Dos modelos, uno con esfera negra y otro con esfera blanca
Ambos modelos limitados a 200 unidades cada uno

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