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La resurrección de Raketa

Pragmatismo, austeridad, estética soviética, amor a la patria, carrera espacial, exploración… Raketa, cohete en ruso, tiene un poco de todo lo anterior. La firma relojera rusa celebra este año 50 años de su primer reloj dedicado a la exploración de la Antártida, Polar. Es una edición limitada de 200 relojes que reproducen el diseño original.

Este modelo fue diseñado en 1970 para los exploradores de la 16ª expedición a la Antártica rusa. Los científicos necesitaban un reloj robusto que resistiera la temperatura extrema del lugar, que podía bajar a -89º C. Además, los relojeros tuvieron que atender otras demandas. Una de ellas era encontrar una forma de distinguir el día de la noche porque en ese recóndito lugar hay meses consecutivos de total luz u oscuridad.

Los ingenieros de la época desarrollaron una caja con una construcción complicada de cuatro piezas con un sistema especial de fijación de vidrio. Y para distinguir el día de la noche crearon un calibre con la función 24 horas. El diseño fue aprobado por la Expedición Antártica Soviética y el Instituto de Investigación sobre el Ártico y la Antártida de la extinta URSS en diciembre de 1969. Los primeros modelos se entregaron en 1970 justo para la partida del barco de Leningrado (ahora San Petersburgo). Llegaron al punto deseado a finales de los 70 para celebrar el 150 aniversario del descubrimiento de la Antártida, el último continente descubierto por la humanidad.

El reloj solo tuvo como destino a exploradores y se produjo en pequeñas cantidades. Hoy es un reloj poco usual e histórico muy querido por los coleccionistas. Pero algo que sí permaneció es el movimiento Raketa 24H, que también se usó en guardatiempos para submarinistas y cosmonautas soviéticos, otras profesiones que trabajan en condiciones extremas.

Ahora el modelo Polar ya celebra 50 años y en el rediseño ha participado Ludmilla Y., una ingeniera que también participó en el desarrollo del primer reloj hace cinco décadas. El reloj que se lanza ahora tiene calibre manual, función de 24 horas, reserva de marcha de 42 horas, caja de acero y esfera decoración rayos de sol. El cristal es orgánico e incluye dos correas, una de piel y otra textil. Es unisex y la caja mide 35 mm.

Raketa Watch Factory nació como homenaje a los logros espaciales de Yuri Gagarin, el primer ser humano en viajar al espacio exterior. Pero sus orígenes se remontan a la época del zar Pedro El Grande en 1721 y es la manufactura de relojes más antigua de Rusia. Es uno de los pocos fabricantes que produce in house todos los componentes, incluidos la espiral del escape. La firma Raketa como tal nació en 1961 como la manufactura Petrodvorets, que ya producía los relojes Pobeda y que luego comenzó con su propia marca, Raketa. Miembros del Ejército Rojo, la Armada Soviética, exploradores, submarinistas y cosmonautas han llevado sus creaciones. La época dorada de Raketa fue en los años 80, cuando se llegaron a producir 4.7 millones de relojes anuales y empleaban a 8,000 personas. Además, como buen urbanismo soviético, la manufactura se rodeó de hospitales, escuela, un estadio de futbol y comercios para atender a la población de los alrededores. Además, los relojes se exportaron a los países comunistas y algunos occidentales.

Los tiempos difíciles llegaron durante la Perestroika. Durante la década de los años 90 los guardatiempos bajaron la calidad y la mayoría de las fábricas cerraron, aunque Raketa siguió existiendo tras el colapso de la URSS en 1991, aunque con una producción mucho menor y sobreviviendo gracias los encargos militares. Sin embargo, el fallecimiento de Oleg Tychkin en el año 2000, que había dirigido la fábrica desde 1961, acaba con el cierre de la fábrica.

En 2009, el fondo de inversión Duraine, dirigido por el francés Jacques von Polier, adquiere la fábrica de Petrodvorets y su marca y empieza a fabricar de nuevo los relojes Pobeda y Raketa (alrededor de 40,000 relojes al año).

Durante los últimos años, la marca Raketa ha impulsado una campaña de marketing relevante con eventos y embajadores de marca como la modelo y actriz rusa Natalia Vodianova, que diseñó un reloj con rubíes o el campeón olímpico ruso de  snowboarder Vic Wild. 

Actualmente, Manuel Emch es consultor para la firma y trata de recuperar las historias, reputación y tradición de la marca rusa y su relevancia histórica. Quien fuera CEO de Romain Jerome y Jaquet Droz tiene su propia empresa de consultoría, Creative Hub, desde donde asesora a firmas relojeras como Raketa o Louis Erard, entre otras.

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