Philippe Stern, Presidente Honorario de Patek Philippe y una de las figuras más importantes de la relojería contemporánea, falleció el 14 de junio de 2026 a los 88 años de edad. Nombrado Director General de la firma en 1977 y Presidente en 1993, Stern fue un visionario que impulsó con decisión la relojería mecánica en plena crisis del cuarzo. Este esfuerzo tuvo en el Calibre 89, equipado con 33 complicaciones y lanzado en el 150 aniversario de la manufactura en 1989, uno de sus máximos logros. También fue el principal animador detrás de la creación del Museo Patek Philippe en Ginebra y un defensor de los oficios artesanales en la relojería.
“Espíritu pionero y visionario, hombre que abrazó los desafíos, dejó una huella indeleble en la historia de la manufactura familiar, preservando su independencia y consolidando su prestigio mundial“, señala Patek Philippe en un comunicado “Industrial talentoso, empresario perspicaz, esteta, hombre culto y proactivo, además de consumado navegante y esquiador, fue una figura de referencia en la industria relojera. Considerado uno de los líderes empresariales más influyentes del sector, desempeñó un papel fundamental en la promoción y el desarrollo del éxito de la alta relojería suiza y ginebrina. Su vida estuvo marcada por la pasión y la excelencia”.
A continuación, reproducimos el boletín enviado por Patek Philippe con motivo del fallecimiento de Philippe Stern.
Con la relojería en las venas
Cuando Philippe Stern nació en Ginebra en 1938, la relojería corría prácticamente por sus venas. Su abuelo, Charles Stern y su tío abuelo, ambos fabricantes de carátulas, habían adquirido la manufactura Patek Philippe en 1932. Y su padre, Henri Stern, acababa de incorporarse a la empresa.
Tras graduarse en Economía y Comercio, según la tradición familiar, Philippe Stern comenzó a ascender dentro de la compañía, desde los niveles más básicos hasta la máxima dirección. De 1963 a 1966 trabajó en Nueva York para la Henri Stern Watch Agency, distribuidora de los relojes Patek Philippe en Estados Unidos. Así adquirió experiencia directa en el comercio relojero. A su regreso a Ginebra, amplió aún más su conocimiento del negocio trabajando en diversos departamentos.
Durante la década de 1970, junto a su padre y entonces presidente, Philippe Stern desempeñó un papel cada vez más importante en la gestión de la compañía. Sus numerosos viajes al extranjero contribuyeron a ampliar la visibilidad de Patek Philippe en mercados consolidados y emergentes. En 1976 desafió audazmente las convenciones de la alta relojería al lanzar el célebre Nautilus, un reloj deportivo de lujo fabricado en acero y concebido para atraer a una nueva generación de clientes.
El Calibre 89
En 1977, Philippe Stern fue nombrado Director General de Patek Philippe. La industria relojera suiza atravesaba la crisis más grave de su historia. Ante la irrupción de la tecnología de cuarzo, muchos creían que el reloj mecánico estaba condenado a desaparecer. Stern pensaba lo contrario. A pesar de la aparente falta de interés del público, estaba convencido de que los relojes tradicionales tenían futuro. Pensaba que una clientela exigente siempre preferiría la excelencia artesanal, la exclusividad y el refinamiento artístico frente a la producción en masa.
Por ello, decidió mantenerse fiel a lo que había sido la esencia de Patek Philippe durante casi 140 años y continuar invirtiendo en este ámbito. En una época en la que muchas empresas se integraban en grandes grupos, consideró que Patek Philippe debía preservar su independencia e incrementar su producción, sin renunciar a los estándares de calidad que habían cimentado su reputación.
Su confianza en el futuro de la relojería mecánica también quedó demostrada mediante una pieza sin precedentes. A comienzos de la década de 1980 puso en marcha el ambicioso proyecto de crear el reloj mecánico portátil más complicado del mundo. Tras nueve años de desarrollo y fabricación nació el célebre Calibre 89, dotado de 33 complicaciones.
La presentación de esta pieza excepcional durante el 150 aniversario de la manufactura fue seguida por el lanzamiento de diversas ediciones limitadas. Esto anunciaba una nueva edad de oro para los relojes mecánicos y los relojes de pulsera con complicaciones, incluidos los relojes de sonería, por los que sentía una auténtica devoción.
Pasión por la excelencia
Apasionado del arte, Philippe Stern también demostró ser un visionario al seguir encargando piezas de Artesanía Rara a los artesanos. Lo hizo incluso cuando estas creaciones gozaban de menor éxito. De este modo contribuyó a la preservación de estos valiosos saberes que hoy han recuperado un lugar destacado.
Su pasión por la excelencia también se manifestó en el ámbito deportivo. Esquiador consumado, Stern fue asimismo un gran navegante y amante del lago Lemán, del que reunió numerosas pinturas. Entre 1977 y 1992, a bordo de sus sucesivos multicascos Altaïr, ganó en siete ocasiones el célebre Bol d’Or, la regata más importante del mundo celebrada en una masa de agua cerrada.
El Museo Patek Philippe
En 1993, Philippe Stern se convirtió en presidente de Patek Philippe, la tercera generación de la familia Stern en ocupar el cargo. Su principal preocupación siguió siendo preservar la independencia financiera y técnica de la manufactura familiar. Esta libertad le permitió crear relojes según sus propios criterios y desarrollar una estrategia a largo plazo, sin comprometer ni la calidad ni la estética.
Para reforzar esa independencia, mantener la posición de liderazgo de Patek Philippe y fortalecer el control de calidad, Stern apostó por integrar verticalmente la producción tanto como fuera posible. En 1996 dio un paso decisivo al reunir todos los talleres ginebrinos de Patek Philippe en una nueva manufactura de vanguardia en Plan-les-Ouates. Demostró otra vez su visión al convertirse en el primero en establecerse en lo que se ha convertido en el principal distrito relojero de Ginebra.
Convencido de que la relojería es una de las más bellas expresiones del ingenio humano, Philippe Stern dedicó décadas a coleccionar piezas excepcionales. En 2001 hizo realidad el sueño de toda una vida al inaugurar el Museo Patek Philippe en Ginebra, una de las colecciones relojeras más notables del mundo. El museo reúne no solo la esencia misma del legado de la firma, sino también piezas excepcionales que ilustran toda la historia de la relojería desde comienzos del siglo XVI.
Desde su apertura, esta institución ginebrina de renombre internacional ha permitido a expertos, aficionados conocedores y al público en general profundizar en el extraordinario patrimonio cultural de la relojería y de las artes relacionadas con ella.
Arquitecto del futuro
Consciente de que el respeto por la tradición debe ir de la mano de los avances técnicos más recientes, Philippe Stern concedió también una gran importancia a la Investigación y Desarrollo. Este enfoque condujo, en particular, a la creación del concepto Patek Philippe Advanced Research en 2005 y a avances decisivos en el ámbito de los nuevos materiales, incluido el silicio.
En 2009, junto con su hijo Thierry, formalizó todas las exigencias relacionadas con los relojes Patek Philippe en el Sello Patek Philippe. Esta certificación exclusiva reúne criterios considerados entre los más exigentes de la industria relojera.
También en 2009, Philippe Stern cedió la presidencia a su hijo. Como Presidente Honorario, continuó siguiendo de cerca el desarrollo de la última empresa relojera ginebrina independiente y de propiedad familiar. Además de supervisar el Museo Patek Philippe, cuyo éxito siguió creciendo.
En 2023, para celebrar el cumpleaños 85 de su padre, Thierry Stern le dedicó una serie especial que combinaba un repetidor de minutos con una alarma que hace sonar la hora programada (Ref. 1938P). Un reloj equipado con un nuevo movimiento exclusivo y una carátula adornada con un retrato de Philippe Stern. Un hermoso homenaje a un hombre de cultura que consideraba el reloj como una obra de arte. Y que, gracias a su espíritu emprendedor, permitió que el legado familiar floreciera, al tiempo que contribuyó al prestigio y reconocimiento mundial de la alta relojería.