Astronautas de lo cotidiano

Louis Moinet acumula en el Space One las virtudes de la colección Cosmic Art en un cronógrafo de vistosa presentación y muy fácil de usar.

Para Jean-Marie Schaller, tener la cabeza en las nubes debe de ser un cumplido más que un reproche. El máximo responsable de Louis Moinet ha hecho del tema espacial el gran leitmotiv de la firma inventora del cronógrafo. Así lo vemos en la colección Cosmic Art, un contenedor de creaciones siempre sorprendentes donde es habitual encontrar originales funciones y elementos extraterrestres, según el nivel de complicación. El Space One está en el grupo de referencias más sencillas en el plano técnico, lo que le convierte en una interesante oportunidad para entrar en el universo de Louis Moinet.

En cuanto a la estética, no esperemos encontrar en el Space One elementos vanguardistas o guiños a la última tecnología del futuro. Más bien es todo lo contrario. Si buscamos un símil cultural, el Space One estaría más cerca del Viaje a la Luna de Georges Méliès que del último blockbuster espacial procedente de Hollywood. Una delicia steampunk que nos ofrece una mirada al futuro desde el pasado. Y este es el principal encanto del reloj. Así lo vemos en el indicador de tipo telégrafo que nos indica la posición de la función del cronógrafo, junto al índice de las 4 horas, la ventana de fecha en forma de tragaluz (al igual que el bisel atornillado de la caja) o la bien pensada disposición monopulsante de la complicación. Todo ello acompañado de una carátula con un dibujo de meridianos y paralelos que nos remite a los antiguos planisferios terrestres.

No perdamos detalle del doble contador. Ambos están decorados con sendos discos de meteorito Armanty procedente de China, tintado en azul para crear una imagen aún más atractiva. Para que quede claro el original componente de los discos, en el contador de los minutos del cronógrafo vemos en pequeño la leyenda Armenty Meteorite. Este elemento extraterrestre viene acompañado de un recurso estético muy original y llamativo: los ejes de las agujas de ambos contadores van insertados en dos rubíes sintéticos similares a los usados en el movimiento manufactura alojado en el interior de la caja. Es el tipo de detalles que tanto gustan a los aficionados de Louis Moinet.

Esta estética vistosa y un tanto fantástica contrasta con la concepción funcional del reloj. El Space One es eminentemente práctico, concebido para ser usado en el día a día. La caja es muy grande, de nada menos que 46 milímetros de diámetro. Pero su fabricación en titanio de grado 5 consigue que sea muy fácil de llevar al tener un peso de apenas 102 gramos. Igual de funcional es el cronógrafo, con un pulsador sobredimensionado que garantiza un manejo muy cómodo.  

Como es habitual en Louis Moinet, el Space One se lanza en edición limitada de muy pocas unidades. En total se realizarán 84 piezas, repartidas en tres versiones con carátulas en azul, negro y plateada, de 28 unidades cada una.

Andrés Moreno

Decía Antonio Machado que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. Me he guiado por esta máxima durante casi veinte años que llevo escribiendo de relojes. En mi mano está hacerlo del modo más ameno posible.

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