En 1986 emergió un icono. El TAG Heuer Formula 1 nació con un espíritu decididamente disruptivo como un símbolo de innovación inspirado en las carreras de autos. Se volvió el objeto de deseo para los más jóvenes, pero también llamó la atención de los coleccionistas más sofisticados. Junto con la adquisición de la marca Heuer por el grupo Techiques d’Avant Garde, arribó un reloj cuyas características y precio lo colocaban en el radar de nuevos consumidores, aquellos que la relojería tradicional había pasado por alto durante un tiempo. Referencias coloridas con diámetros reducidos se construían a base de plástico, caucho y acero inoxidable. Eran la sensación entre un público más joven que podría adquirir su primer reloj por un precio considerablemente asequible.
El Formula 1 evolucionó y durante varios años se alejó de aquel brillante y popular legado con modelos igualmente deportivos pero más serios. No obstante, como si se trata de una cápsula del tiempo, en 2024 la firma desempolvó el OG para dar vida a una colaboración nostálgica —TAG Heuer Formula 1 x Kith— que sentaría las bases para lo que hoy se desvela en Watches and Wonders. Se trata de nueve modelos inspirados en aquellos Series 1 que causaron furor en los 80 y los 90. Por su aspecto, sería fácil identificarlos como una extensión de aquella colección discontinuada, sin embargo, hay detalles que los diferencian de sus predecesores.
Homenaje al modelo original
Es sencillo adivinar que las nueve referencias debutantes rinden tributo al modelo original. Los emblemáticos códigos de diseño son notables: estética deportiva, bisel bidireccional en forma de margarita, indicadores que emulan el escudo de la casa, manecillas retro y una interesante combinación de colores. Parece que el calibre del F1 se detuvo en el cambio de milenio y simplemente se reactivó cuando se inauguró el Gran Salón este año.
Pero hay cambios que merecen nuestra atención. El diámetro de 38 mm —superior incluso al de la colaboración con Kith, que es de 35 mm— lo introduce como una versión más adulta. Además, el plástico ha quedado atrás. Reflejo de la innovación que persigue TAG Heuer, estas referencias se construyen con dos materiales. Algunas cajas de acero arenado —en casos con tratamiento DLC—, mientras que otras celebran una novedad con la incorporación del TH-Polylight, cuya distinción es la ligereza y durabilidad.
Movimiento Solorgraph
Acabados más refinados son el sello de los diales, tanto en las manecillas como en los índices con SuperLuminNova, que no solo aportan un aspecto elevado, sino que también mejoran la legibilidad, incluso en entornos con poca luz. La última de las primicias es imperceptible a la vista, pero es el corazón de la colección. Hasta ahora, ningún Formula 1 había sido dotado con el movimiento Solargraph, por lo que la funcionalidad es uno más de sus atributos, ya que el mecanismo se alimenta de luz solar o artificial. Un par de minutos bajo la luz del sol serían suficientes para echarlo a andar durante un día completo y, si se sumergiera en total oscuridad tras alcanzar una carga completa, seguiría funcionado durante 10 meses.
En cuanto al Formula 1 se refiere, el adagio “Si no está roto, no lo arregles” queda fuera de la conversación, o al menos eso se percibe con los nuevos relojes. Aunque el OG vivirá eternamente en la memoria colectiva como el icono inmejorable, los avances de la tecnología dejan en claro que incluso el reloj de nuestra infancia puede trascender hasta convertirse en una refinada pieza con colores disruptivos.
FICHA TÉCNICA
TAG Heuer Formula 1 Solargraph