Viaje al origen del excepcional Tradition

La colección Tradition inspirada en los relojes de suscripción de Abraham-Louis Breguet revela una historia fascinante

La colección Tradition, lanzada en 2005, comenzó a revelar por primera vez en la esfera el conjunto de los órganos del movimiento. Inspirada en los relojes de suscripción, la esfera es el mejor reclamo de su mecánica. Tradition adopta los códigos de su visionario fundador con una moderna arquitectura y mecánica innovadora.

“El precio de los relojes será de 600 libras; una cuarta parte de esta suma se pagará al momento de la suscripción; la construcción no sufrirá retraso alguno y las entregas se harán por orden de suscripción (…)”, rezaba las instrucciones para adquirir estos relojes.

Creado en 1796, el reloj de suscripción estaba dotado de una sola aguja que permitía la lectura horaria. Esa estética, refinada y minimalista a la vez, era vanguardista para la época, pero también lo fue su comercialización, ya que había que pagar una cuarta parte del precio en el momento de hacer el pedido. Por su parte, el reloj de tacto permitía consultar la hora sin tener que sacar el reloj del bolsillo. El reloj de suscripción resultó ser un éxito comercial y la firma vendió alrededor de 700 de ellos, la mayoría entre 1798 y 1805, ganando así nuevos clientes que posteriormente compraron modelos más complicados. El mismo calibre fue utilizado por Abraham-Louis Breguet para diseñar los primeros relojes de tacto, presentados un año después en la Exposición Industrial Francesa de 1798.

“Para que el público no se deje engañar por obras en las que no participo, pondré una marca distintiva en la esfera, ejecutada por una máquina cuyos efectos son extremadamente difíciles de imitar”, dijo Breguet.
Tradition Quantième Rétrograde 7597

El nuevo Quantième Rétrograde 7597 se convierte en una pieza fascinante que ofrece una sugerente visión de la arquitectura simétrica de su calibre. Desde la forma de los puentes hasta el ‘paracaídas’, sin olvidar la dimensión del volante y de las ruedas, cada componente se inspira en los relojes originales ideados por el ingenio de Abraham-Louis Breguet. El modelo 7597 propone una fecha retrógrada. La firma fue una de las primeras marcas en crear un reloj dotado con esta complicación. Para sobrevolar todos los rodajes con fluidez, la distancia entre el centro y el sector de la fecha ha precisado del desarrollo de una aguja de acero azulado de múltiples niveles. Con la idea de mejorar la legibilidad de la indicación de la fecha, su sector se extiende sobre 180º y está cubierto con un revestimiento azul a juego con la esfera. Los números transferidos plateados presentan un acabado espolvoreado y están separados por unos cabujones de oro. Para ajustar la fecha basta con desatornillar el pulsador situado a la altura de las 10 horas y hacer avanzar la aguja por presiones sucesivas hasta la fecha deseada. La platina y los puentes están decorados con un tratamiento antracita.

Reloj ‘perpétuelle’ (1780)

La masa oscilante de oro evoca la del reloj Perpétuelle creado por Abraham-Louis Breguet en 1780. Con ello el maestro se marcó un objetivo sencillo pero muy ambicioso: fabricar un reloj que pudiera darse cuerda a sí mismo, sin la ayuda de una llave o cualquier otro agente externo. Una masa oscilante “à secousses” reacciona ante los movimientos y el caminar del portador del reloj. La masa oscilante, que volvía a su posición original tras cada movimiento por la acción de un muelle, levantaba dos barriletes y se detenía cuando los muelles estaban totalmente comprimidos.

Dispositivo antichoque “paracaídas” (1790)

El sistema de protección frente a golpes, conocido como “paracaídas”, es uno de los inventos más célebres de Breguet. Al constatar que los pivotes del volante eran las piezas más vulnerables debido a su delgadez, decidió darles forma de cono y sujetarlos en su sitio mediante unos pequeños platos montados sobre un resorte de lámina, cuya forma encaja en los pivotes. Hacia 1790, Breguet comenzó a probar su invento y consiguió que sus relojes fueran mucho menos frágiles, lo cual les granjeó una reputación aún mayor de la que ya poseían. 

Espiral Breguet (1795)

La espiral plana, inventada por el matemático holandés Huygens en 1675, aportó un grado de isocronismo que aún dejaba bastante que desear. Se fabricaba en cobre o hierro y tenía tan solo unas pocas aspiraciones. A pesar de su imperfección, mejoró el volante para igualar en precisión al péndulo de los relojes de pared. En 1795, Abraham-Louis Breguet resolvió el problema elevando la última espiral del resorte y redujo su curvatura para garantizar el desarrollo concéntrico del dispositivo central en el reloj, adquiriendo la forma concéntrica. En 2006, la firma presentó sus primeros relojes de pulsera con espiral y escape de silicio.

Tradition Tourbillon 7047

Tradition Tourbillon 7047 rinde homenaje a la histórica creación de Breguet del primer tourbillon. Se presenta en caja de platino con todos los elementos distintivos de Breguet: el guilloché “clavos de Paris” en su esfera de oro descentrada, los números romanos tradicionales y las agujas en forma “pomme”. Al igual que los relojes en los que tiene su origen, la esfera está fijada por tres tornillos. Su calibre de cuerda manual utiliza silicio para la espiral y las asas del escape de áncora. La característica singular de la pieza es su tourbillon de huso cadena. 

Tiene la propiedad de optimizar la regularidad de marcha del reloj. Cuando el barrilete está completamente armado despliega su máxima fuerza. La cadena actúa entonces sobre la parte alta del huso y, en consecuencia, sobre su pequeña circunferencia. A medida que la cadena se desenrolla, actúa en paralelo sobre la parte más ancha del huso (su base). Gracias a este dispositivo, la fuerza de la energía suministrada es constante. 

1801- Patente del tourbillon

“Gracias a este invento, he logrado anular por compensación las anomalías debidas a las distintas posiciones de los centros de gravedad del movimiento del regulador y de los agujeros en los que se mueven sus pivotes, de modo que la lubricación de las partes en rozamiento sea siempre igual a pesar de la coagulación de los aceites y se reduzcan muchas otras causas de error que afectan a la precisión del movimiento”, dejó escrito Abraham-Louis Breguet.

El relojero obtuvo la patente del tourbillon un 26 de junio de 1801. Francia vivía bajo la gran revolución que colocó a París como capital universal de la primera globalización de la historia. Obligado a regresar a Suiza en 1793 por la revolución, se refugió en Ginebra, Neuchâtel y Le Locle. Un retiro de intensa labor y estudio donde consolidó su oficio. Tras regresar a París en 1795, presentó, entre otras innovaciones, un dispositivo denominado “regulador de tourbillon”. Breguet y sus colaboradores realizaron 40 tourbillones entre 1796 y 1829, y otras nueve piezas que nunca se terminaron, según consta en los archivos.

La palabra “tourbillon” era un término de la astronomía que aludía a un sistema planetario con rotación sobre un único eje, al modo de la energía que hace girar los planetas en torno al Sol. Así, la relojería era mímesis mecánica que reproducía el orden y la vida del cosmos: energía (barrilete), regulador (volante espiral) y distribución (escape y áncora) en una jaula móvil que gira regularmente. 

Acabados extraordinarios

En Breguet, los oficios artísticos son la esencia de la Maison, en el mismo plano que la técnica superlativa, las artes y las ciencias.

El guilloché consiste en grabar finamente el material en líneas rectas, curvas o quebradas. Breguet lo aplicó por primera vez en relojería en 1786. En esta decoración, todo es artesanal: la mano izquierda maneja la herramienta con un mango, y la mano derecha guía el cincel, que está fijado a un carro de la máquina.

El achaflanado consiste en eliminar con una lima las aristas vivas de los distintos componentes formando un chaflán o bisel de 45 grados.

Los grabadores de Breguet practican su arte dentro de la Manufactura ubicada en el Vallée de Joux en Suiza en el más puro respeto por la tradición.

Actualmente los relojes Breguet se fabrican en el Vallée de Joux, donde se concentra todo el know-how técnico y los oficios artesanales más centenarios.

Leslie López

Lector antes que editor. Planté un limonero y escribí un libro. Espíritu deportivo para templar el ánimo. Ldo. en Filosofía (Univ. de Sevilla) y Máster de Periodismo (Complutense de Madrid).

Artículo anterior

¿Vive la relojería una burbuja de precios?

Siguiente artículo

Virtuosismo mecánico refinado

Notas relacionadas
Leer más

Hazañas al mejor postor

Este fin de semana se subasta el Patek Philippe que llevó el piloto británico Henry Segrave en varios de sus récords de velocidad. También te contamos todo sobre los relojes de Michael Schumacher que se rematarán el 13 de mayo
Leer más

Electricidad aún más veloz

El Taycan Turbo GT con el paquete Weissach ha sido optimizado para ofrecer un desempeño excepcional en pista, lo que lo convierte en una opción atractiva para la conducción deportiva

MANUEL MARTÍNEZ

Me gusta encontrar y contar historias, desde hace 15 años con la relojería, el estilo de vida y el lujo como telón de fondo. Las revistas siguen siendo mi debilidad, así que en Tiempo de…

Alma Delia Pacheco

Directora comercial relojes

Heredé el gusto por los relojes desde niña y profesionalmente por el diseño. Desde hace 21 años estoy en este fascinante sector relojero, trabajando de la mano junto con las marcas haciendo estrategias comerciales y de marketing.

KEVIN GONZÁLEZ

Diseñador digital y multimedia

Geek millennial, amante de la tecnología. Ing. en comunicación multimedia, llevo los relojes mecánicos a la dimensión digital. Siempre al tanto de las tendencias tecnológicas.

LESLIE LÓPEZ

Director editorial

Lector antes que editor. Planté un limonero y escribí un libro. Espíritu deportivo para templar el ánimo. Ldo. en Filosofía (Univ. de Sevilla) y Máster de Periodismo (Complutense de Madrid).

CARLOS ALONSO

Director general

Los contenidos en evolución son su razón de ser sin que importe el soporte. “La vida y la relojería, donde se ha especializado por más de 30 años, no son nada sin contenido”. Después de que los soportes hayan vivido una revolución tecnológica es momento de volver a defender el buen periodismo como una necesidad general.

ANDRÉS MORENO

Redactor

Decía Antonio Machado que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. Me he guiado por esta máxima durante casi veinte años que llevo escribiendo de relojes. En mi mano está hacerlo del modo más ameno posible.
Total
0
Share