La nueva luna de Frederique Constant

La utilización de los astros para medir el tiempo se remonta a las civilizaciones más antiguas de la humanidad. Por ejemplo, el calendario lunar, creado por los egipcios hace miles de años, es el origen del “año” que ahora conocemos, es decir, 12 meses divididos en una media de 29.5 días por mes. Esta duración se determinó al observar el tiempo que transcurre entre dos lunas llenas, período de ocho fases denominado “ciclo”.

No sería hasta el siglo XVI que se crearía el primer reloj con complicación de fases lunares. Durante los siglos XIX y XX, la complicación pasaría a los relojes de bolsillo y, después a los relojes de pulsera.

Frédérique Constant, una de las casas que mejor sabe manejar este tipo de complicaciones, lanza una nueva versión de su emblemático modelo Slimline Moonphase Manufacture, capaz de imitar en la muñeca el paso de la luna en el cielo nocturno.

Esta versión, inspirada por modelos anteriores, está provista con el calibre FC-705, diseñado, producido y ensamblado totalmente in-house. También posee una prominente caja de 42 mm, mientras la esfera cuenta con detalles rayos de sol, delicados números romanos impresos en negro y elegantes agujas dauphine pulidas a mano.

La abertura a las 6 h muestra tanto la fecha como la sorprendente complicación de fases lunares que imita la metamorfosis de la luna durante su ciclo: un disco color azul oscuro contrasta con las estrellas doradas y la luna (también de color oro) , misma que oscila por la abertura, como si danzara sobre el cielo nocturno.

A pesar de su complejidad mecánica, es muy sencilla de usar, ya que basta con consultar un calendario lunar y hacer coincidir la fase del reloj con la de la luna a través de la corona, que debe pulsarse y desplazarla hacia abajo hasta encontrar la fase correspondiente.

Late con movimiento automático, tiene 42 horas de reserva de marcha y funciones de horas, minutos, fecha y fases lunares. Además es resistente al agua  30 m. Hay dos versiones de caja (ambas de acero inoxidable pulido, pero una de ellas en color oro rosa) y dos correas de piel de aligátor: negra para la versión acero y marrón para la versión dorada. 

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Alma Delia Pacheco

Directora comercial relojes

Heredé el gusto por los relojes desde niña y profesionalmente por el diseño. Desde hace 21 años estoy en este fascinante sector relojero, trabajando de la mano junto con las marcas haciendo estrategias comerciales y de marketing.

SANDRA GUERRA

Gte. de planeación y desarrollo

Ingeniera industrial que encontró en la relojería las máquinas ideales para articular experiencias, arte y creatividad en un engranaje impulsado por personas extraordinarias. Más de 88,600 hrs. de vuelo en estrategia y…

KEVIN GONZÁLEZ

Diseñador digital y multimedia

Geek millennial, amante de la tecnología. Ing. en comunicación multimedia, llevo los relojes mecánicos a la dimensión digital. Siempre al tanto de las tendencias tecnológicas. Mi mantra: "Más que transformación, maduración digital".

LESLIE LÓPEZ

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Lector antes que editor. Planté un limonero y escribí un libro. Espíritu deportivo para templar el ánimo. Ldo. en Filosofía (Univ. de Sevilla) y Máster de Periodismo (Complutense de Madrid).

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CARLOS MATAMOROS

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Recibió su primer reloj a los siete años, aprendió a cuidarlo y desde ahí ya no hubo vuelta atrás. Gracias a la carrera espacial y a las de autos, su pasión se dividió entre las máquinas que miden el tiempo y las dedicadas a vencerlo.

ANDRÉS MORENO

Redactor

Decía Antonio Machado que el hacer las cosas bien importa más que el hacerlas. Me he guiado por esta máxima durante casi veinte años que llevo escribiendo de relojes. En mi mano está hacerlo del modo más ameno posible.
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