• EL AÑO DE LA CULMINACIÓN. La familia Scheufele celebra los 150 años de Chopard con un despliegue de creatividad
    en toda regla. Desde los cuatro nuevos calibres L.U.C que certifican su capacidad manufacturera en Fleurier, hasta el fantástico bestiario de alta joyería de Animal World. Pero la pieza cumbre es el L.U.C 150 ‘All in One’, un loable despliegue funcional de doble cara.

    Cuatro fechas memorables hay en el mundo de esta institución: 1860, el año en el que Louis-Ulysse Chopard abre su taller de cronómetros de bolsillo en Souvilier (Jura suizo); 1904: el momento en el que Karl Scheufele (sin relación alguna con el anterior) se estrena como distribuidor de relojes joyas en Pforzheim, Alemania; 196o, el instante en el que los Chopard venden su negocio a los Scheufele, y finalmente 2010: la consolidación como joyeros y relojeros de un universo de origen bipolar. Los actuales propietarios
    han aprovechado tan destacado cumpleaños para movilizar el talento y la creatividad a raudales que esconde el universo actual de la casa ginebrina. Una especie de puesta de largo bajo la égida del 150 aniversario. Desde la tradición de sus relojes L.U.C Louis Ulysse The Tribute (homenaje al fundador) o L.U.C 1937 (fecha del traslado junto al lago Léman), los tributos al mundo de la velocidad con los 100 años de Alfa Romeo, la esperada hornada Mille Miglia 2010, con alardes de variantes en Classic Racing Superfast, las piezas retro conceptuales como el Tourbillon de titanioy la primera gran complicación múltiple que sale de Fleurier: el All in One. Por su parte, el espíritu glamoroso que impulsa la copresidenta Caroline Gruosi-Scheufele se viste defabulosa haute joillerie en una inquietante fauna animada inspirada en el calendario chino. Y nuevas versiones monocromáticas del Happy Sport, ahora en talla XL.

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