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SIHH 2016: Rotonde de Cartier Astromystérieux, otra vuelta de tuerca

Cartier lleva un paso más allá su potencial creativo relojero con su nuevo Rotonde de Cartier Astromystérieux, una pieza en la que combina dos de sus ingenios más reconocidos: el astrotourbillon y los mecanismos misteriosos.

Que Cartier es uno de los protagonistas de la alta relojería actual es una afirmación que ningún experto en plenitud de sus condiciones mentales se atrevería a refutar. La maison lleva años embarcada en un ambicioso plan de producción que cada temporada es ampliado con propuestas más y más complejas. Una verdadera vuelta de tuerca dirigida por un constante afán de superación y basado en dos ejes fundamentales: la creatividad artística de los maestros relojeros y el pasado de la casa como principal fuente de inspiración. Visto en perspectiva, dichos ejes establecen un puente entre pasado y presente de la relojería; una imagen de la que se ha abusado mucho en el sector en los últimos años, pero que en Cartier encuentra su plena justificación.

Entre los ingenios creados por Cartier en estos últimos años destaca el astrotourbillon, una variación del invento de Abraham-Louis Cartier en el cual, por medio de la incorporación de una rueda fija, el volante regulador del movimiento giraba alrededor del centro del mecanismo con una cadencia de una hora. El astrotourbillon, en el cual es evidente el sello personal de Carole Forestier, ha sido un hito en la reciente historia de Cartier pues nadie tiene un mecanismo similar en el mercado. Esta exclusividad de la maison también la encontramos en su línea de modelos misteriosos, los cuales entroncan con el pasado relojero de la casa desde que el relojero Maurice Couët los comenzó en exclusiva a fabricar para Cartier en 1912. La propuesta de la manufactura para este año es unir ambas corrientes técnicas y hacer una de sus más increíbles piezas hasta la fecha.

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El Rotonde de Cartier Astromystérieux es una evolución de los anteriores Mysterious Hour y Mysterious Double Tourbillon en cuanto a refinamiento técnico y estético. Como ocurre en los anteriores modelos de Astrotourbillon, el centro del reloj queda ocupado por el tren de rodaje y órgano regulador del calibre, cuyo tourbillon cumple las funciones de indicador de minutos. Ocurre lo mismo en el Rotonde de Cartier Astromystérieux, con la diferencia de no ser visible ningún vínculo entre el dispositivo central y el resto del mecanismo. Para conseguir tal acabado ha sido necesario replantear toda la arquitectura del dispositivo. El cambio más importante es la introducción en el mecanismo rotatorio del barrilete de carga. Para ello, Cartier ha planteado una construcción a partir de cuatro discos de zafiro, el método empleado por Couët para crear la sensación de las agujas flotantes en los primeros relojes misteriosos. Lógicamente, realizar un calibre de estas características plantea un sinfín de problemas técnicos que los maestros de Cartier han resuelto mediante soluciones inéditas que han merecido la solicitud de varias patentes. Un reloj como el Rotonde de Cartier Astromystérieux sólo podría salir perfecto si el acabado es armonioso. El objetivo se consigue con la perfecta integración del mecanismo en la clásica caja Rotonde, realizada para la ocasión en paladio, cuyas compactas medidas (tiene un diámetro de 43,5 milímetros) confirman el prodigioso trabajo de miniaturización que ha implicado su desarrollo.

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La magia en cuatro pasos

Todo el sistema técnico del Astromystérieux se basa en la superposición de sus cuatro discos transparentes de zafiro. El principal cumple la función de jaula del tourbillon y es el que crea el efecto del transcurrir flotante del órgano regulador alrededor de la carátula con una cadencia de una hora, lo que sirve además para hacer las funciones de indicador de minutos. Dicho disco queda vinculado al disco de horas. Dadas las grandes dimensiones de ambos discos ha sido necesario desarrollar un nuevo sistema de protección antichoques que evitara el desajuste del mecanismo por impactos externos.

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Un tercer disco es el encargado de la transmisión de energía al barrilete mediante la carga a través de la corona. Al igual que otras casas (recordamos en estos momentos el caso de Richard Mille), el calibre 9462 MC incorpora un sistema de desacoplamiento entre el disco y la tija de la corona que evita una de los más comunes roturas en los movimientos mecánicos. La corona únicamente queda unida al disco de zafiro en el momento de cargar el movimiento. Además, este dispositivo de seguridad también se desacopla cuando existe el riesgo de dañar el mecanismo por un excesivo aporte de energía.

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El último de los cuatro discos de zafiro tiene la función de controlar el ajuste de hora. Su funcionamiento depende de una leve especialmente concebida para este movimiento, la cual deja fijo el disco durante la marcha normal, conectado además a la jaula del tourbillon. Al extraer la corona, la mencionada leva libera el disco para que éste pueda girar y ajustar de este modo la hora. Su conexión directa con el tourbillon, que, no olvidemos, se encarga de indicar los minutos, permite que esta operación se realice con total seguridad.

ROTONDE DE CARTIER ASTROMYSTÉRIEUX

MANUAL / CALIBRE 9462 MC/ 408 COMPONENTES / 188 BOLAS / 39MM DE DIÁMETRO POR 5,90MM DE ALTURA / 25 RUBÍES / 21,600 ALTERNANCIAS A LA HORA / 50 HORAS DE RESERVA DE MARCHA / CUATRO DISCOS DE ZAFIRO / PALADIO DE 950 MILÉSIMAS / 43,5MM / 12MM DE GROSOR / AGUJAS DE ACERO DE FORMA MANZANA / CORREA DE COCODRILO NEGRO CON CIERRE DESPLEGABLE DE ORO BLANCO / 30M DE HERMETICIDAD / EDICIÓN DE 100 PIEZAS. (Por Andrés Moreno).

 

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